Estudiando
Estudio de los libros de la Torá
Shemot
+100%-

Terumá

Primer comentario (Rab Daniel Oppenheimer: www.ajdut.com.ar)

Segundo comentario (Selección de Comentarios extraídos de las obras del Lubavitcher Rebe M.M. Schneerson – www.jabad.org.ar)

Tercer comentario

Primer comentario – EL RECATO… ¿para mujeres o para hombres?

Ud. pasea por las calles de Bs. As. y trata de caminar por la sombra. El calor del verano es agobiante. Ud. pasa por la plaza. Sobre el pasto están tiradas decenas de hombres y mujeres que aprovechan el día soleado para broncearse. De allí Ud. se va al barrio Once y transita por la “calle judía”. Allí no más, están caminando unas niñas alegres vestidas con polleras largas, blusas que le cubren los codos y medias. ¿No tendrán calor ellas también? Pasan los meses y se acabó el verano.

Un sábado a la noche Ud. sale a “darse una vuelta”. Hace frío y Ud. sale con el abrigo adecuado para protegerse. Jóvenes y no tan jóvenes salen a bailar. Los ve allí parados esperando ingresar a la discoteca. A pesar que Ud. siente que se le están congelando los huesos, pareciera ser que a las niñas no le afectaran las inclemencias del tiempo. Ellas desafían el frío con muy poca ropa. ¿No tendrán frío? Al salir del trabajo un día de semana común, Ud. se da cuenta que las polleras cortas no se reducen a los sábados a la noche, sino que son el estilo habitual de las secretarias en la oficinas, etc.

Llegando a casa Ud. reflexiona acerca del tema de la vestimenta. La primer idea que le viene a la mente es que sólo los seres humanos nos “vestimos”. Si bien los animales y los vegetales nacen tan “sin pañales” como nosotros, la industria textil únicamente se ocupa de nosotros. ¿Por qué? ¿Es simplemente para que no suframos de frío? ¿Y a qué se debe que todos los años cambian los estilos de la moda de manera tal que mucha gente sentiría vergüenza al salir con ropa de otra temporada? ¿Y por qué la gente presta tanta atención en no ser vistas con el mismo vestido con el cual ya la vieron en otra oportunidad? Y, por último, la pregunta más fuerte de todas… ¿a qué se debe ese esfuerzo tan polarizado de la sociedad occidental de exhibirse lo más posible… frente al empeño de las niñas judías de cuidarse en no llamar la atención con polleras cortas, polleras con tajos, transparencias, ropa ajustada, vestidos escotados, colores atractivos, etc.? ¿Qué hay detrás de todo esto?

Antes de volver al pensamiento occidental, abrimos el libro de la Torá y encontramos que el primer “fabricante de ropa” fue D”s mismo. Se la hizo a medida para los primeros hombres: Adam y Javá. Hasta ese momento, ellos se habían sentido bien sin necesidad alguna de cubrirse. Recién al momento de ser expulsados del Edén, se sienten desprotegidos sin vestimentas. ¿Por qué? La identificación que mostraron al desear (y luego consumir) el fruto del árbol que les estaba vedado, se relacionaba con los aspectos exteriores y superficiales del fruto: su sabor, su apariencia, su belleza. La pasión del cuerpo por la apariencia exterior del fruto ejerció el dominio sobre la persona, relegando a segundo lugar la esencia Di-vina de las cosas. El cuerpo humano comenzó a sentir vergüenza por ocupar un rol que no le correspondía. Desde ese momento, la ley de Tzniut (recato) se convertiría en fuente de protección del espíritu, de lo esencial y de lo íntimo en el ser humano.

Obviamente, esta clase de pensamiento choca con la manera de conducirse del siglo XX, que busca a toda costa la publicidad y la ostentación de las cosas a todo nivel. Para la sociedad mediocre de nuestro entorno, las cosas sólo existen si todos están enterados de ellas. De allí, la fiebre por la publicidad, el “tener que figurar”, etc.

Tzniut no se reduce a la vestimenta de las mujeres, aun cuando más adelante podamos explicar el porqué de la importancia que tiene en el judaísmo el estilo de la ropa que se usa. Los Sabios nos enseñan que el pueblo de Israel se compara con una paloma, pues “tal como la paloma es modesta, así también el pueblo de Israel es modesto” (o debiera serlo). “te ha dicho qué es lo bueno y que es lo que D”s espera de ti, sino actuar con justicia, amar la bondad y caminar con modestia frente al Todopoderoso” (Mijá 6:8). En todas estas citas encontramos que la cualidad del recato no se reduce a las mujeres. ¿A cuáles instancias se refiere el último versículo? “A no llorar en exceso en el caso de un funeral, ni a convertirse en centro de atención al atender un casamiento” (Talmud Makot 24a). En ambos casos, la ostentación quita la atención de la gente de aquello que es lo esencial: sentir la pérdida en el funeral, y alegrar a los novios en el casamiento.

La ley de Tzniut, entonces, nos llama reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestro alma que fue diseñada “a imagen Di-vina”. Cuando el versículo señala “caminar con modestia frente al Todopoderoso”, nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación. No debemos vanagloriarnos públicamente por las buenas acciones que hacemos. (En la Halajá, está establecido que ciertas actitudes relacionadas con algunos preceptos deben ser discretas “mishum iehura”, mostrar orgullo falso). Muchos momentos históricos del Tana”j ocurrieron fuera de la vista de quienes no debían verlos. La pelea de Ia-acov con el ángel sucedió precisamente “cuando Ia-acov estaba solo”. A su vez, Avraham se alejó de sus sirvientes para seguir solo con Itzjak y cometer el mayor acto de amor a D”s en la Akedat Itzjak. “Nadie estaba en la casa” cuando la esposa de Potifar intentó seducir a Iosef y éste demostró su solidez moral al no sucumbir ante ella. “Ninguna persona” debe estar presente al momento de ingresar el Sumo Sacerdote en “Kodesh HaKodashim” (máximo santuario) en Iom Kippur. (R. Isochor Frand).

No nos sorprendamos que los actos de grandeza ocurran fuera de la vista de la gente, pues la búsqueda desesperada de la gente por reconocimiento por parte de sus congéneres va, habitualmente, en desmedro proporcional de la aprobación Di-vina.

Quien observa el diseño de la construcción del santuario, verá que desde el frente tiene aspecto de “un velo tal como una novia recatada…” (Rash”i). El sector cubierto del santuario está cubierto con tejidos que poseen hermosos diseños producidos con una artesanía especial (Ma-asé joshev). Estos se pueden observar únicamente desde el interior, pues desde afuera estaban cubiertos con telas de pelo de cabra. ¿No era una lástima que la gente no pudiera observar la belleza del tejido? No para la Torá. No todo debe ser publicitado.

Se cuenta del Rabí Ysrael de Ruzhin, uno de los grandes rabinos jasídicos del siglo pasado que conducía una corte con toda la pompa digna del cargo que tenía. Todo lo que había en su alrededor era opulencia y magnificencia. Su corte era un verdadero palacio. Su carruaje poseía las ornamentaciones que eran la exclusividad de los reyes de la época. Su “kápete” tenía un diseño tan perfecto que se podía llegar a pensar que los gusanos de seda lo habían tejido sobre él. No obstante, lo que más relucía eran sus botas, que eran la envidia hasta de los propios duques y príncipes del país. Se hablaba del Rebbe con reverencia pues realmente se le podía atribuir la propia monarquía. Un detalle de toda aquella majestuosidad, sin embargo, lo sabía únicamente el Rebbe mismo y nadie más. Aquellas hermosas botas no poseían suelas, y cuando el Rebbe caminaba sobre las carreteras de tierra y piedras (que en esos tiempos no estaban aún asfaltadas), sentía lo mismo que cualquiera de los judíos pobres que no poseía siquiera un par de zapatos…

Nos quedó aún el tema de la razón por la cual hay un mayor énfasis en la vestimenta de la mujer, como así también las tantas aplicaciones prácticas que tienen para las leyes del Tzniut. Quedará para la semana que viene.

Daniel Oppenheimer


Segundo comentario – El Rostro de un Niño

Y harás un kaporet de oro puro… y dos keruvím (“querubines”) de oro… en los dos extremos del kaporet… Y pondrás el kaporet arriba, encima del arca; y en el arca pondrás el Testimonio que Yo te daré. Y Me encontraré contigo allí; hablaré contigo todo lo que te ordenaré respecto de los Hijos de Israel desde arriba del kaporet, de entre los dos keruvím que están sobre el Arca del Testimonio… — Exodo 25:17-22

Como resultado de la revelación Divina en Sinaí, Di-s ordenó que se construyera un Santuario para servir de “Tienda de Reunión”, un punto de contacto permanente entre El y Su pueblo.

En el corazón del Santuario, en su cámara más íntima, se alzaba el arca que alojaba el “Testimonio”, las dos cuadradas tablas de piedra sobre las que estaban escritos los Diez Mandamientos por mano de Di-s. El arca (con forma de caja y abierta en su lateral superior) estaba cubierta por el kaporet, una plancha de oro macizo, del que se alzaban los dos keruvím alados, cincelados de la misma pieza de oro. Cuando Di-s hablaba a Moshé, éste oía la voz Divina surgiendo de entre los dos keruvím.

El Testimonio alojado por el arca era la esencia de la comunicación Divina al hombre, pues los Diez Mandamientos encapsulan la Torá por entero.

Más tarde, el arca contuvo también el Rollo de la Torá escrito por Moshé, que encarna una interpretación más detallada de las leyes implícitas en los Diez Mandamientos.

De modo que el arca era el contenedor de la Torá, el vehículo de la sabiduría y voluntad Divina. Sin embargo, la voz Divina no emanaba del arca, sino del espacio “encima del kaporet, entre los dos keruvím”.

¿Cuál era la importancia del kaporet? ¿Qué eran los keruvím y qué representaban? ¿Y por qué marcan estos el punto de contacto entre Di-s y el hombre?

Dos Comentaristas

Los principales lugares entre los comentarios compuestos por nuestros Sabios sobre la Torá los ocupan Rashi (Rabí Shlomó Itzjaki, 1040-1105) y Najmánides (Rabí Moshé ben Najmán, 1194- 1270).

Rashi define su objetivo declarando que “Sólo vengo a explicar el significado simple del versículo”[1]; de hecho, el comentario de Rashi ha sido aceptado universalmente como la más básica herramienta para comprender la Torá y sirve como referencia primaria para el niño de escuela y el erudito por igual.

Por otra parte, Najmánides, un renombrado místico y cabalista, frecuentemente pone al descubierto un “más profundo” estrato de significatividad en las palabras de la Torá, exponiendo a sus estudiantes a “cosas deliciosas, para aquellos que conocen y comprenden la sabiduría oculta [de la Torá]”[2].

Rashi y Najmánides frecuentemente difieren en su interpretación de un versículo o palabra particular. Un ejemplo de estas diferencias lo constituye sus divergentes concepciones del kaporet y los keruvím.

Rashi considera el arca y el kaporet como dos objetos diferentes. El Santuario contuvo diversos “elementos”, cada cual con una función específica (por ejemplo, la menorá, los altares, etc.); según Rashi, el arca y el kaporet son dos elementos diferentes, sólo que el lugar asignado al kaporet es encima del arca[3].

Najmánides, por otra parte, considera el kaporet como la cobertura del arca (de hecho, la palabra kaporet significa “cobertura”), como un componente del arca misma, más bien que otro de los enseres del Santuario.

[Así, el mismísimo versículo implica cosas diferentes para los dos comentaristas. En Exodo 25:16, después de instruir a Moshé acerca del diseño del arca propiamente dicha -antes de decirle cómo hacer el kaporet– Di-s ordena: “Pondrás el Testimonio en el arca”. Luego, en el versículo 21, después de describir al kaporet, nuevamente leemos: “Y en el arca pondrás el Testimonio que Yo te daré”. ¿Por qué repite la Torá lo mismo que ya dijo antes?

Según Rashi, la repetición viene a enfatizar que las tablas han de ser colocadas en el arca antes de ser cubierta por el kaporet. “Ponlo en el arca”, dice la Torá, en el arca tal como se alza sola, antes de que el kaporet sea puesto sobre ella.

Según Najmánides, la repetición viene a enfatizar exactamente lo opuesto: que el Testimonio debe colocarse en el arca después de haber sido cubierta con el kaporet.

En otras palabras, Rashi y Najmánides, ambos, comprenden la repetición del versículo como sirviendo para enfatizar que las tablas deben colocarse en el arca. ¿Pero qué es exactamente el arca?

Según Rashi, el kaporet no es parte del arca propiamente dicha, sino otro componente, diferente, del Santuario (aunque obviamente relacionado con el arca, como lo evidencia el hecho de que deberá ser colocado encima del arca). De modo que el versículo nos dice que las tablas deben colocarse en el arca tal como es por sí misma, sin la adición del kaporet.

Najmánides, por otra parte, considera el kaporet parte integral del arca. De modo que el versículo viene a decirnos que coloquemos las tablas en el arca completa, no en un arca carente de su cobertura.

Además de la pregunta de cuándo colocar las tablas en el arca, hay una serie de otras cuestiones halájicas que se relacionan con la pregunta de si el kaporet es parte del arca o un “elemento” del Santuario en mérito propio[4].

Otra diferencia entre las interpretaciones de Rashi y Najmánides concierne a la forma de los keruvím.

Según Rashi, éstas eran dos figuras aladas, cada una con el rostro de un niño (un muchacho y una muchacha)[5]. Najmánides es de la opinión que estos eran una representación de las figuras celestiales contempladas por el profeta Iejezkel en su visión de la Divina “Carroza”[6].

¿Angel o Niño?

“La Torá tiene setenta caras”[7], dicen nuestros Sabios, pues la verdad Divina reverbera en cada nivel de la realidad y en cada dimensión de la mente.

Las diferencias entre las ópticas de Rashi y Najmánides en cuanto al kaporet y los keruvím reflejan las diferentes caras de la Torá que sus respectivos comentarios exponen.

Hablando desde la perspectiva de “aquellos que conocen y comprenden la sabiduría oculta”, Najmánides ve la Torá como la esencia del nexo entre Di-s y Su pueblo.

En las palabras del Zohar: “Hay tres nudos[8] que están ligados uno al otro: Di-s, la Torá, e Israel… El pueblo de Israel está ligado a la Torá, y la Torá está ligada a Di-s”[9].

Di-s invistió Su sabiduría en la Torá y Su voluntad en sus mandamientos; el judío estudia la Torá e implementa sus mandamientos en su vida diaria; así, el judío está ligado a Di-s.

Según Najmánides, la presencia Divina en la “Tienda de Reunión” irradiaba desde el arca, el contenedor de la Torá. La voz Divina surgía de “encima del kaporet, entre los dos keruvím“, siendo todos componentes del arca. Los keruvím tenían la forma de los seres celestiales descriptos en la visión de Iejezkel, que contiene las percepciones más profundas de la naturaleza de lo Divino percibida por el hombre.

Pues la substancia de la relación entre el hombre y Di-s es revelación Divina: la revelación de Su sabiduría y voluntad por medio de la Torá, que logra su más excelsa e intensa forma en la mística “sabiduría oculta” representada por los keruvím.

Rashi, por otra parte, interpreta el “significado simple del versículo”. Frecuentemente, esto es erróneamente percibido como el estrato de significado más literal y superficial de la Torá. Pero simple no es superficial. Por el contrario, el significado simple del versículo es su significado más profundo, más elemental. Es la raíz de la cual derivan todos los demás significados y niveles de comprensión. Es la esencia del versículo, de la que los demás no son sino expresiones y facetas particulares.

La concepción de Rashi acerca del arca y el kaporet refleja la verdad de que nuestra relación con Di-s a través de la Torá no es sino la concreción de un nexo intrínseco más profundo que existe ya antes entre nosotros; que el kaporet no es parte del arca, sino otra cosa, algo más elevado. Que, en última instancia, la presencia Divina en la “Tienda de Reunión” no deriva de la Torá, sino de los keruvím con rostro de niño que revolotean encima de éste.

“Pues Israel es un niño, y Yo lo amo”[10], proclama el Profeta. En el más profundo y básico nivel, Di-s ama al judío no por su sabiduría o devoción, sino por su infantilidad. El nos ama porque, como lo expresó el Baal Shem Tov[11], “la simplicidad del judío simple es de la misma pieza que la esencia simple de Di-s”. El nos ama porque somos la extensión de Su ser esencial, tal como un niño es la extensión del ser esencial de su padre[12].

Basado en Likutéi Sijot, Vol. XXVI, págs. 175-182

Notas: 1. Rashi sobre Génesis 3:8; ibíd., vers. 24, y en otros lugares. 2. Introducción de Najmánides a su comentario sobre el Libro de Génesis. 3. Comp. con Tzafnat Paanéaj a Exodo 25:17 (basado en Talmud, Sucá 5a, y Torat Kohaním 1:11): “No era simplemente una cubierta (del arca) sino una entidad independiente; sólo que debía colocarse sobre el arca”. 4. Véase Tzafnat Paanéaj sobre Exodo 37:6; Likutéi Sijot, Vol. XXVI, pág. 176. 5. Rashi, Exodo 25:18. 6. Comentario de Najmánides sobre el vers. 21; véase Iejezkel 10. 7. Otiot deRabí Akivá. Comp. con Talmud, Sanhedrín 34a; Midrash Rabá, Números 14:12; Zohar I, 47b; y en otros lugares. 8. Kishrín, en arameo. Tal es la versión de este pasaje del Zohar según es citado en las enseñanzas del jasidismo (la versión estándar dice “hay tres niveles…”). Véase la Nota 12, más adelante. 9. Zohar III, 73a. 10. Hoshéa 11:1; véase Baal HaTurím sobre Exodo 25:18. 11. Rabí Israel Baal Shem Tov (1698-1760), fundador del jasidismo. 12. Véase Taná deBéi Eliahu Rabá, capítulo 14: “Dos cosas precedieron la creación de Di-s del mundo: La Torá e Israel. Sin embargo, no sé qué precedió a qué. Pero cuando la Torá declara “Habla a los Hijos de Israel…”, “Ordena a los Hijos de Israel…”, etc., sé que Israel precedió a todo”. También se alude a este concepto en el pasaje zohárico citado arriba, que habla de “tres nudos que están ligados uno al otro”. Pero si la Torá es el nexo entre Di-s e Israel, lo que tenemos entonces son tres entidades (Di-s, la Torá e Israel) vinculadas por medio de dos nudos (la conexión de Israel con la Torá y la conexión de la Torá con el Omnipotente). ¿Qué son los “tres nudos” de los que habla el Zohar? Es que la conexión de Israel con Di-s por medio de la Torá deriva de una conexión más profunda: la conexión “directa” entre Di-s y Su pueblo que la Torá viene a revelar. En este nivel, la involucración en la Torá por parte de Israel es lo que conecta la Torá con el Omnipotente, lo que Le hace extender Su ser infinito y totalmente indefinible a un medio de “sabiduría Divina” y “Voluntad Divina”. En este nivel, no es el judío quien requiere de la Torá a fin de ser uno con Di-s, sino es la Torá la que requiere que el judío evoque el deseo de Di-s de proyectarse a Sí mismo por medio de la Torá. Así, tenemos tres “nudos” interconectados: La conexión de Di-s con Israel, la conexión de Di-s con la Torá, y la conexión de Israel con la Torá. En el nivel experiencial, la Torá es el nexo entre Di-s e Israel; en la esencia, Israel es el nexo entre Di-s y la Torá.


Segundo comentario – Carita de niñó

Observando el comportamiento del Pueblo Judio en los primeros meses luego de su liberacion de Egipto, uno no puede menos que impresionarse por la enorme paciencia y el amor que D-s demuestra hacia Su pueblo Israel, a quien llama “Mi tesoro mas amado de entre todos los pueblos… un reino de sacerdotes y una nacion sagrada” (Shemot/Exodo 19:5-6). Sin embargo, en su travesia por el desierto, una y otra vez se queja el pueblo por diferentes razones y Lo desafia. Como es posible entender el aparentemente ciego amor de Hashem por Su pueblo?

Entre las detalladas ordenes para la construccion del Mishkan (el Santuario transportable que acompanio al pueblo en el desierto, reemplazado en la tierra de Israel por el Templo de Jerusalem), Moises es instruido para que sean tallados dos ‘kerubim’ que emerjan de la tapa de oro del Arca, y seria a traves de estas dos figuras de donde la Voz Divina provendria cuando Hashem se comunicara en el futuro con Moises (o con el Sumo Sacerdote en el Templo). Explica el Talmud que uno de los kerubim tenia el rostro de una niña y el otro el de un niño. La pregunta es casi obligada: por que en tan sagrado lugar, encontramos estas doradas criaturas con carita de niños? Quizas esto pueda ser respondido asi:A traves de la literatura talmudica y midrashica, nuestros Sabios son mencionados como talmide jajamim, literalmente “alumnos de los sabios”. Aun los mas grandes rabinos y dirigentes son identificados de esta forma, como alumnos. Por que no son simplemente llamados Jajamim, sabios?

La respuesta es que su grandeza reside no solo en su poder intelectual y en su caracter puro. Un significativo aspecto de su erudicion es que a sus propios ojos, no importa cuan alto han llegado, ellos siempre se ven a si mismos como alumnos, como estudiantes que continuamente buscan crecer.

El Gaon de Vilna, el brillante sabio de la Tora (Lituania, siglo XVIII), señala que los seres humanos son identificados por los Profetas como “holjim”, los que continuamente caminan y avanzan. El constante crecimiento en lo espiritual y su esfuerzo, es lo que caracteriza y define a los seres humanos de mas alto nivel. Tal como alguien que esta tratando de subir en una escalera mecanica que baja, si se queda parado en un lugar, inevitablemente se encontrara a si mismo en el piso inferior, asi tambien la unica esperanza para un verdadero exito y para el cumplimiento de nuestra mision como humanos, es el continuo y dedicado esfuerzo de progresar, de avanzar hacia arriba.

El deseo de crecer continuamente, se manifiesta mas claramente en los niños. Los niños pequeños reconocen que ellos no lo saben todo y que dependen de otros. Un niño tiene el ardiente deseo de crecer y de transformarse en alguien grande, de liberar su vasto potencial. La Tora nos esta enseñando que el estudiante que desea siempre aprender mas y mas, y mejorar, es muy querido por Hashem, y es por eso que los kerubim con rostros infantiles estan ubicados en la parte mas sagrada del Mishkan.

Los hijos de Israel son llamados hijos de Hashem: “Cuando Israel era pequenio Yo lo amaba, y desde Egipto He estado llamando a Mi hijo” (Hoshea 11:1). Aun cuando el pueblo judio mostro a veces falta de fe, Hashem continuamente lo perdono y lo nutrio, demostrando Su tremendo amor por Su nacion, pues El sabia que eventualmente crecerian para transformarse en grandes personas. Un padre puede perdonar a su hijo mil veces por cometer errores, pues se da cuenta de que a medida que pase el tiempo, el ninio crecera, corregira sus faltas y aprendera el camino correcto.

Mientras que al partirse el mar Rojo fue Moises quien inicio la Cancion de alabanza a Hashem “Y entonces canto Moises” (Exodo 15:1), casi cuarenta años despues es la madura nacion judia quien comienza la cancion de alabanza por el milagroso pozo de agua “Y entonces canto Israel” (Bamidbar/Numeros 21:17). El maximo Padre y Educador tuvo la vision y la paciencia de esperar mientras Su amado hijo se desarrollaba y maduraba, enseñandonos al mismo tiempo que la mayor fuente de meritos la constituye nuestra constante aspiracion por crecer.

(basado en escritos del Rab Meir Rubman Z’L – Michael Alterman)

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