
Por
Tzvi Freeman, autor de Trayendo el Cielo a la Tierra
Un
Rabino dijo sobre sí que era: ¡No ortodoxo!.
¡No ortodoxo! ¡El término más descriptivo
que he oído para representar al Judaísmo real!
La creencia de que nada es de la manera que se supone que
es, que todo tiene que cambiar, que tenemos que ser diferentes
de todos los demás. ¿A esto se debe que los
judíos son- los rezongones recalcitrantes, insurgentes,
revolucionarios de la historia?-¿Y qué podría
ser menos ortodoxo que eso?
¿Acaso
el Judaísmo no empezó con el paradigma de todos
los iconoclastas? Imaginen a Abraham quebrando los ídolos
en la casa de su padre, desafiando al rey Nimrod y a todas
las normas sociales de la época. Imaginen a Moisés
desafiando al Faraón, o Rabí Akiva y los Sabios
que desafiaron al macizo Imperio Romano. ¿Esto es lo
que se describiría como conducta ortodoxa?
Ser
judío es rebelarse. Negarse a contestar el teléfono
en Shabat es una rebelión contra la tecnocracia. Guardar
la dieta kosher es una rebelión contra el consumismo.
Levantarse temprano por la mañana y envolverse en un
paño de lana grande, blanca, y atarse tiras de cuero
al brazo y colocarse cajas en el brazo y en la cabeza, uniéndose
a otros en las esferas místicas y leer de un pergamino
antiguo, es una rebelión sincera contra cualquier cosa
considerada normal en la vida moderna.
¿Conocen
la historia del rabino que está parado fuera en la
calle buscando al décimo para su minián?
Finalmente, encuentra a un judío. Pero el judío
dice:, Lo siento, no estoy enganchado con una
religión organizada
¡¿Si
esto es una religión organizada, el rabino exclama,
qué estoy haciendo fuera, atormentando a los
peatones?!
¿Los
judíos han sido alguna vez ortodoxos? ¿Existió
un tiempo en la historia en que su apariencia y conducta fueron
consideradas normales? El Faraón pensó que estaban
locos porque exigieron los derechos de los trabajadores. Los
romanos pensaron que estaban chiflados porque no se deshacían
de los infantes enfermos. La Iglesia pensó que eran
perversos porque no se rendían a la fe de la mayoría.
Los racionalistas pensaron que estaban del tomate
debido a su misticismo, y los románticos los consideraron
obtusos por su racionalismo. Los Naciones Unidas resolvieron
que los judíos son raros sólo porque insisten
en existir. Entretanto, todos terminaron adoptando nuestro
pensamiento, pero todavía seguimos siendo una anomalía
entre las personas.
El
Judaísmo nunca puede ser llamado anticuado, porque
nunca tuvo que ver con la moda.
¿Entonces,
quién propuso este término: Judaísmo
Ortodoxo?
Les
diré: Hace doscientos años, cuando el Emperador
Napoléon Bonaparte decidió que él era
el Mesías y los judíos debían ser liberados,
nombró a varios líderes de la comunidad judía
para formar un Sanhedrin, una Alta Corte de Rabinos
y Estudiosos, como había existido en tiempos antiguos.
Así que honrados, ellos casi convencieron a sus compañeros
para que se les uniesen. Después de todo, Napoleón
era la onda del futuro. Esto era progreso.
Pero
algunos rabinos no visualizaron tal progreso. ¿Napoleón,
un Mesías? ¿Y París, Jerusalém?
Así que los rechazaron. ¡Y por esa negativa terca,
para que entendieran cuán retrógrados y estrechos
de mentes eran, fueron etiquetados como: los RABINOS
ORTODOXOS
¡Ortodoxo,
no ortodoxo, contestaron, pero el pequeño
tipo con la mano pegada a su camisa no es el Mesías!
Mi
Rebe dijo una vez: Las etiquetas son para las camisas.
De acuerdo, hay otras cosas que pueden llevar etiquetas. Como
los templos Reformistas, las sinagogas Conservadoras, Reconstruccionistas
de los bosques de pinos. Pero los judíos que encontrarán
en esos lugares tienen todos sólo una etiqueta: judíos.
Porque judío no es un término conductual.
Es un estado esencial de ser. No es donde usted está,
es a donde usted pertenece.
Así que si alguien les pide que describan los tres
tipos de judíos de hoy, contesten así:
Hay
tres tipos de judíos:
1.
judíos que hacen Mitzvot.
2.
judíos que hacen más Mitzvot.
3.
judíos que hacen más Mitzvot aun.
Y
de esto se trata todo en realidad, porque un judío
apenas si puede respirar sin hacer un Mitzvá.
Es que ellos son demasiado no ortodoxos.