Libro Devarim (Deuteronomio)
Shoftim
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PARASHAT SHOFTIM – SECCIÓN SHOFTIM

18 Jueces y oficiales designarás en todas tus ciudades que te da El Eterno, tu Dios, para tus tribus; y ellos juzgarán al pueblo con juicio recto.
19 No pervertirás la justicia, no serás parcial y no aceptarás soborno, pues el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras justas.
20 La justicia, la justicia perseguirás, para que vivas y poseas la Tierra que te da El Eterno, tu Dios.
21 No plantarás para vosotros un árbol idolátrico, ningún árbol, cerca del Altar de El Eterno, tu Dios, que harás para ti. 22 Y no erigirás para vosotros una columna que El Eterno, tu Dios, odia.

17

1 No sacrificarás para El Eterno, tu Dios, un buey o un cordero en el que hubiere una mácula, cualquier cosa mala, porque es una abominación para El Eterno, tu Dios.
2 Si se hallare entre vosotros, en una de las ciudades que te da El Eterno, tu Dios, un hombre o una mujer que cometiese lo que es malo a los ojos de El Eterno, tu Dios, para violar Su pacto,
3 y él va y sirve a otros dioses y se postra ante ellos, o ante el Sol o la Luna, o cualquiera de las huestes de los Cielos que no he ordenado,
4 y se te dijere y oyeres, entonces investigarás bien, y he aquí que es cierto, el asunto es correcto, esa abominación se hizo en Israel;
5 entonces sacarás a ese hombre o a esa mujer que hizo esta maldad a tus ciudades, el hombre o la mujer, y los apedrearás, para que mueran.
6 Por el testimonio de dos testigos o de tres testigos será muerta la persona condenada; no será muerta por el testimonio de un solo testigo.
7 La mano de los testigos será primera sobre él para matarlo y por último la mano de todo el pueblo, y eliminarás el mal de en medio de ti.
8 Si un asunto de justicia te es oculto, entre sangre y sangre, entre veredicto y veredicto, entre afección y afección, asuntos de disputa en tus ciudades, te levantarás y subirás al lugar que ha de elegir El Eterno, tu Dios.
9 Vendrás a los sacerdotes, los levitas, y al juez que estuviere en esos días e inquirirás, y ellos te dirán la palabra de juicio.
10 Actuarás según la palabra que te digan, desde el lugar que ha de elegir El Eterno, y serás precavido de hacer todo de acuerdo con lo que te enseñaren.
11 Según la enseñanza que te enseñaren y de acuerdo con el juicio que te dijeren, así harás; no te desviarás de la palabra que te dirán, ni a la derecha ni a la izquierda.
12 Y el hombre que actuare con premeditación, sin escuchar al sacerdote que está allí para servir a El Eterno, tu Dios, ni al juez, ese hombre morirá y eliminarás el mal de Israel.
13 El pueblo entero escuchará y temerá, y no actuarán con premeditación otra vez.
14 Cuando vengas a la Tierra que te da El Eterno, tu Dios, y la poseas, y te establezcas en ella, y dijeres: «Pondré por encima de mí un rey, como todas las naciones que me rodean»,
15 ciertamente pondrás encima de ti un rey al que ha de elegir El Eterno, tu Dios; de entre tus hermanos pondrás un rey sobre ti; no puedes poner por sobre ti un extranjero, alguien que no es tu hermano.
16 Sólo que no poseerá muchos caballos, para que no haga regresar al pueblo a Egipto a fin de incrementar los caballos, pues El Eterno te dijo: «Ya no volverás a regresar por este camino».
17 Y no tendrá muchas mujeres, para que no se descarríe su corazón; y no incrementará grandemente el oro y la plata para sí mismo.
18 Ocurrirá que cuando se siente en el trono de su reinado, escribirá para sí mismo dos copias de esta Torá en un libro, de ante los sacerdotes, los levitas.
19 Estará junto a él, y él leerá de él todos los días de su vida, para que aprenda a temerle a El Eterno, su Dios, y a observar todas las palabras de esta Torá y estos decretos, para realizarlos,
20 para que su corazón no se vuelva arrogante por sobre sus hermanos y no se desvíe del precepto ni a la derecha ni a la izquierda, para que prolongue sus años sobre su reinado, él y sus hijos en medio de Israel.

18

1 No habrá para los sacerdotes, los levitas, toda la tribu de Levi, porción ni herencia con Israel; las ofrendas de fuego de El Eterno y Su herencia, terumot y maasrot, comerán.
2 No tendrán herencia entre sus hermanos; El Eterno es su herencia, tal como Él les dijo.
3 Ésta será la obligación del pueblo a los sacerdotes, de aquellos que realizan un sacrificio ritual, tanto de un buey como del rebaño: le darán al sacerdote el muslo de la pata delantera, la mandíbula con la lengua y el cuajar.
4 Las primicias de tus granos, tu vino y tu aceite, y la primera lana de la esquila de tus ovejas le darás.
5 Pues El Eterno lo ha elegido de entre todas tus tribus para presentarse y oficiar en el Nombre de El Eterno, él y sus hijos, todos los días.
6 Cuando el levita viniere de una de tus ciudades, de todo Israel, donde habita allí, y viene con todo el deseo de su alma al lugar que ha de elegir El Eterno,
7 entonces oficiará en nombre de El Eterno, su Dios, igual que todos sus hermanos, los levitas, quienes están allí ante El Eterno.
8 Porción por porción comerán, excepto lo que es suyo por herencia ancestral.
9 Cuando vengas a la Tierra que te da El Eterno, tu Dios, no aprenderás a actuar de acuerdo con las abominaciones de esas naciones.
10 No se hallará entre vosotros nadie que haga que su hijo o hija pase por el fuego, nadie que practique la magia, ningún astrólogo, nadie que lea presagios, ningún hechicero;
11 ni ningún encantador de animales, nadie que consulte a Ov o Idoni, o que consulte a los muertos.
12 Pues todo el que hace esto es una abominación para El Eterno, y a causa de estas abominaciones El Eterno, tu Dios, expulsa a las naciones de ante ti.
13 Serás íntegro con El Eterno, tu Dios.
14 Pues estas naciones que has de poseer oyeron a los astrólogos y a los magos, pero en cuanto a ti, no es esto lo que te ha dado El Eterno, tu Dios.
15 Un profeta de entre vosotros, de tus hermanos, como yo, ha de establecer para ti El Eterno, tu Dios, a él le escucharás.
16 Según todo lo que Le pediste a El Eterno, tu Dios, en Jorev el día de la congregación, diciendo: «Ya no puedo oír la voz de El Eterno, mi Dios, y este gran fuego ya no lo puedo ver, para que no muera».
17 Entonces El Eterno me dijo: «Han hecho bien en lo que dijeron.
18 Estableceré un profeta para ellos de entre sus hermanos, como tú, y colocaré Mis palabras en su boca; Él les hablará todo lo que Yo le ordene.
19 Y acontecerá que el hombre que no obedeciere Mis palabras que él hablará en Mi nombre, se lo haré habré de reclamárselo.
20 Mas el profeta que con premeditación hablare en Mi nombre algo que no le ordené que hablara, o que hablare en nombre de otros dioses, ese profeta morirá».
21 Cuando digas en tu corazón: «¿Cómo podemos saber que El Eterno no ha hablado?».
22 Si el profeta hablare en el Nombre de El Eterno y ese hecho no ocurriere y no se hiciere realidad, ésa es la palabra que El Eterno no dijo; con premeditación la ha dicho el profeta, no deberás temerle.

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