Estudiando
Estudio de los libros de la Torá
Shemot
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Shemot

Primer comentario (Boletin Judaicasite)

Segundo comentario (Rab Moshe Hoffer, 

Tercer comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)

Primer comentario – El Examen nuestro de cada día

“El lugar sobre el que estas parado, tierra de santidad es” (Shemot/Exodo 3:5)

El Jafetz Jaim comenta que cuando una persona se encuentra en una circunstancia complicada o absorbente, frecuentemente se dice: “Cuando Hashem mejore o aliviane mi situacion, ENTONCES podre estudiar Tora y cumplir mas mitzvot“. Y la persona se envuelve mas y mas en sus problemas hasta posponer todas sus obligaciones. Es a esta realidad en particular que el versiculo se puede aplicar: “El lugar sobre el que estas parado…”. En otras palabras, si la situacion es dificil, ES EXACTAMENTE en esa situacion que Hashem desea que la persona Lo sirva.

Todo ser humano recibe un numero de tests o pruebas cada dia de su vida. Estos pueden materializarse bajo diferentes formas: una prueba puede ser la riqueza, otras la pobreza, las desavenencias, las ofensas, los celos o, Di-s libre, la enfermedad. La forma en que pasamos cada prueba depende naturalmente de muchos factores pero ciertamente, entre los mas importantes estan nuestro bitajon (confianza) y emuna (fe)en Hashem, el alcance de nuestra percepcion de la Hashgaja Pratit (La Divina Providencia). Debemos saber que toda situacion, dificil o no, que se nos presente, debemos aceptarla como una oportunidad mas que se nos da para ascender espiritualmente, y es allí precisamente donde Hashem nos examina de acuerdo a nuestra reaccion y conducta.

Abraham fue probado por Hashem diez veces en su vida; la ultima de las pruebas (Akedat Itzjak) fue sin duda la mas dificil. Dice el Talmud (Trat. Sanhedrin): “Yo te He probado a ti (Abraham) en numerosas ocasiones y has pasado con éxito todas las veces. Ahora, mantente firme por Mi Nombre en esta prueba tambien, para que no sea dicho: no hubo verdad en las anteriores”. Surge una interesante pregunta: “Aun si Abraham no hubiera podido pasar la prueba final, de ninguna manera podria eso disminuir el gran merito de haber pasado las anteriores, ya que la ultima era la mas dificil. Entonces, por que habria de decirse: no hubo verdad en las anteriores? Los exegetas explican que si Abraham no hubiese pasado la prueba de la akeda (atadura de Itzjak), podria pensarse que sus previos logros fueron resultado del hecho de que tenian mas sentido espiritual para el. Pero no hubieramos sabido como seria capaz de responder a una prueba que requiriera un absoluto Mesirut Nefesh (entrega y confianza total)como esta. Al aceptar tambien este dificil pedido de Hashem, Abraham demostro poseer un altisimo nivel de fe, confianza y autosacrificio, el mismo demostrado en todas sus anteriores pruebas.

En la epoca actual, como antañio, estamos constantemente confrontados con desafios. En realidad, hoy dia se presentan muchas dificultades que casi no existian en pasadas generaciones.

Tenemos problemas con la crianza de nuestros hijos? O acaso nos cuesta mantener la armonia en nuestro hogar? Vivimos en soledad y tenemos poca comunicación con la gente? Perdimos el empleo que constituia nuestro medio de sustento? Aun no encontramos la pareja adecuada? En cualquier situacion que nos encontremos, debemos recordar que Hashem es Hakol Iajol, el Todopoderoso. El puede hacerlo todo. No importa el status en que una persona se halla hoy, las cosas pueden radicalmente cambiar para mejor. En nuestras plegarias decimos “Bore Refuot; Nora Tehilot; Adon Haniflaot” (Di-s crea la cura, es venerable (o temible) para las alabanzas, es el Señor de las maravillas). La primera frase significa que la cura es lograble. La segunda, nora tehilot, indica que aun si la cura no es obvia o aparente, una persona debe rezar a Hashem y haciendo eso sera respondido. La tercera frase nos debe hacer reflexionar en que, aun si los primeros pasos no han sido exitosos, El, que es el Senor de las Maravillas, puede cambiar todo en unos instantes. De hecho nosotros, Bene Israel, somos una nacion fundada sobre milagros.

Habia una vez un judio que paso a traves de los mas inimaginables horrores del Holocausto. Cierta vez, cuando averiguo que los Nazis habian planeado exterminar a todos los habitantes del guetto al dia siguiente, acudio a su Rebe y le pregunto si en esas extenuantes circunstancias le estaba permitido quitarse la vida. El Rebe simplemente le constesto: “Como podemos nosotros perder jamas las esperanzas si esta escrito: Ieshuat Hashem keheref ain -la salvacion de Hashem (llega) en un abrir y cerrar de ojos?”. Y, naturalmente, un milagro en verdad ocurrio y los planes fueron misteriosamente cambiados. Y este judio sobrevivio a la guerra y pudo contar al mundo su historia.

Sepamos enfrentar las situaciones dificiles con entereza y fe porque “el lugar en que estamos parados es sagrado”, es donde Hashem nos puso para probarnos y ver como respondemos. Recordemos que El no da a ninguna persona una carga mas pesada de la que puede soportar; y que la salvacion llega en el momento mas inesperado. Si supimos pasar bien la prueba, habremos ganado muchisimo: nos habremos fortalecido y elevado uno o varios peldanios en la escalera espiritual. Y esa es precisamente nuestra mision!! Tengamoslo presente!!

(Basado en Rab D. Goldwasser)


Segundo comentario – Nació para ser Líder

El libro Bereshit nos relata acerca del asentamiento de los iehudim en Egipto. Shemot nos comenta los acontecimientos que le ocurrieron a los iehudim que descendieron alli. Desde la cima en el tiempo de Iosef, hasta el abismo de la esclavitud a Parho, el desagradecido. Parho “el que no conocio a Iosef”. A partir de la esclavitud en Egipto y en el transcurso de las generaciones, los iehudim hemos padecido distintos sufrimientos. Los exegetas de la Tora tratan de explicar los siguientes planteos: ¿Por que sufrimientos? ¿Por que exilio? ¿Por que un exilio tan dificil y tan cruel? ¿Por que de esta forma y no de otra? Al margen de las explicaciones a estas preguntas, mirando hacia atras, nosotros debemos agradecer, pues los problemas aportaron al caracter del pueblo. Por lo menos frente a un resultado educativo, se puede afirmar que no hubiese existido un avance sin ellos. Los problemas no fueron en vano. Nos referimos al grupo de personas debiles, a los que son minoria en la sociedad. A esa gente desprotegida.

En esa epoca la mayoria que era fuerte hacia oidos sordos a esa clase de personas debiles. No podian concebir que ellos tambien tuvieran derechos. Eso no solamente ocurrio en la epoca de Egipto, sino tambien miles de años despues, incluso en Grecia, donde cultivaban la filosofia, los esclavos no eran tratados como seres humanos. La Tora demostro tener principios opuestos a los ideales del mundo. Ella considera que debemos tener en cuenta nuestro origen para de esa manera dar un buen trato a un esclavo o a un extranjero. El exilio que nos oprime nos enseña a tratar a los demas. Estas exigencias de la Tora no vienen para senialar la igualdad de derechos sino para recordarnos “…Y ustedes conocen el alma del peregrino”. Esto nos va a servir para considerar mas al pobre cuando lleguemos a gobernar.

Vamos a ilustrar esto con el siguiente relato: un rey iehudi tenia un hijo al que le faltaba poco tiempo para cumplir el Bar Mitzva. Contrato a un maestro para que le enseñe y llegue bien preparado para ese dia tan esperado. Luego de prepararlo, el padre le pregunta al maestro: ¿Haz terminado de enseñarle todo lo que mi hijo debe aprender? No, -respondio el maestro- falta una leccion pero no se la quiero enseniar porque se que te opondras. El rey le dijo: “enseñale lo que debes; yo no me opongo”. Entonces el maestro tomo al chico, le quito sus ropas y le dio una fuerte paliza con un cinturon. El niño llego desesperado a su casa y el rey mando a colgar al maestro en una horca. Lo tomaron al maestro y antes de matarlo le dijeron que haga su ultimo pedido. este solicito poder hablar con el rey. La gente murmuraba: “Despues de la brutal paliza que le dio al hijo, ¡aun tiene la desfachatez de solicitar hablar con el rey!”. este le concedio el pedido, entonces le dijo el maestro al rey: “¿Tu te acuerdas que yo te dije que te opondrias a la ultima leccion?” El rey le dice: “¿de que leccion me hablas?” El maestro le responde: “El dia de mañana tu hijo tambien se convertira en rey, y cuando sepa que alguien obro mal, tal vez lo sentencie a diez latigazos, porque… de todos modos a el no le duele. Ahora que los golpes los sintio en carne propia, antes de determinar el castigo recordara su propio sufrimiento y sabra cuanto castigar al transgresor”.

Moshe Rabenu sale al encuentro de sus hermanos y vio sus sufrimientos. Cuando el se pone en el lugar de ellos, ese es el instante en que se lo designo el lider iehudi. Moshe sale a ver a sus hermanos y ve a un egipcio pegando a un hebreo. Moshe mata al egipcio. Al otro dia ve una situacion peor: la pelea entre hermanos. Estos, en lugar de agradecerle a Moshe, denunciaron que mato a un egipcio. Cuando Moshe se escapa a Midian, ve a unas señoritas que fueron a extraer agua y los pastores las estaban maltratando y las defendio. Por el primer caso huyo a Midian, por el segundo sufrio calumnias y por el tercero demostro como se exponia con tal de hacer justicia. Luego vimos su negativa de ir a hablar con Parho por si Aharon se sentia mal, la justicia el no dañar a su hermano, su piedad y humildad formaron al dirigente ideal.

Rab Moshe M Hoffer


Tercer comentario – Gracias a las mujeres

Si hubo una período en la historia que más nos marcó a los judíos para todo el futuro, entonces fue la época en la cual fuimos esclavizados en Egipto. Si tantas veces nos recuerda la Torá que no olvidemos nuestra pasada condición de esclavos, es para que esta marca no se borre en nuestras mentes y que, por siempre, seamos sensibles al dolor ajeno y a las injusticias que surgen a partir del adueñarse los unos de las vidas de los demás y del aprovechamiento del más débil en manos de los más poderosos (Irmiahu – Jeremías cap. 34).

Dado que tenemos el privilegio de haber nacido en una era en la cual no conocemos esta clase de esclavitud (al menos, en nuestro medio), toda la historia de la servidumbre de Egipto nos puede parecer un tanto remota y alejada, cuanto más, si contemplamos los dibujos de la Hagadá de Pesaj, que casi siempre pintan las cosas en términos un poco infantiles y superficiales. Por lo tanto, nos será muy útil estudiar lo que dice el Talmud (tratado de Sotá 11) que analiza en forma pormenorizada los versículos de Shmot (Exodo) que nos relatan acerca de las condiciones en las cuales se desarrolló la opresión egipcia. De la lectura correcta de los textos, sabremos no solo lo que ocurrió, sino cuáles eran los objetivos del Faraón y como sobrevivieron los israelitas todas sus indignas intenciones.

En primer lugar, podemos observar los nombres de los lugares en los cuales los israelitas construyeron para el Faraón. Uno era Pitom y el otro Ra-amsés. Pitom y Ra-amsés no eran lugares aptos para la edificación. Pitom se llamaba así, porque la tierra se “tragaba” las construcciones que allí se erigían. Por otro lado, el nombre Ra-amsés significa que a medida que montaban sus construcciones, éstas se iban cayendo. Lo cual nos lleva a una pregunta obvia. ¿Qué sentido tenía para el Faraón ocupar a la gente edificando cosas que no durarían en el tiempo? No podemos atribuir esta conducta aparentemente tonta a la falta de eficiencia en la jerarquía egipcia, pues en ese sentido los egipcios demostraron ser sumamente sabios y racionales. Lo cual nos lleva a suponer que había otra intención oculta en la cabeza del Faraón que estaría relacionada con su objetivo de desmoralizar al pueblo de Israel para que perdieran esa identificación con su raíz y su pasado común. Mientras el ser humano se siente bien con si mismo y con la actividad que desarrolla, entonces mira adelante con optimismo y su mente se mantiene sana e íntegra. Es posible que tenga mucho trabajo, pero eso no lo va a desalentar. Al contrario, el trabajo y no el ocio, dignifica al ser humano.

Sin embargo, cuando la labor que hace no es para nada productiva y no se ven resultados de su esfuerzo, ésto en si es un factor que desanima y quita todas las ganas de vivir y de ser alguien. La persona a quien ésto le sucede se va sumiendo en una peligrosa caída de abatimiento y desesperación (I-ush) que no le permite ver más allá sino con pesimismo. Los Sabios nos advirtieron en distintas citas del Talmud, para que nos cuidemos de no caer en ese tipo de desesperanza. De ahí, la importacia que se le da a la Simjá (alegría) en todos los emprendimientos de la vida. El Faraón bien conocía la correlación que existe entre la libertad física y la espiritual. Mientras el hombre está limitado por la urgencia de sobrevivir y de llegar a fin de mes (o al fin del día) para pagar sus cuentas, le es muy difícil – y para algunos parece imposible – ver otro aspecto de la vida, aunque, si tuviese el espacio mental para concentrarse, éste le sería más importante y caro con el correr del tiempo. Moshé inicialmente le hablaba al pueblo del significado de la libertad espiritual, pero “no lo escuchaban por impaciencia de espíritu y a causa de la dura servidumbre” (Shmot 6:9). Querían escuchar, pero no estabn en condiciones.

El Faraón, a su vez, manifiesta que: “ociosos estáis, ociosos, por eso decís: “Vayamos a ofrendar para nuestro Eterno”” (ibid 5:17). Al cansancio anímico que sentían por la humillación y la falta de efectividad en su tarea, se sumó el decreto de arrojar a los niños israelitas recién nacidos al Nilo. Se escuchaba decir a la gente: ¿para qué procrear y gestar hijos, si de todos modos, los tirarán al río? Esta sensación confirmaba el hecho que los egipcios los dominaban totalmente, hasta en su vida íntima (Rash”i sobre B-midbar 26:5). Parecía ser que estaban por “tocar fondo”. Fue en esa situación, que las mujeres hicieron lo suyo para salvar a sus maridos de desmoronarse psíquicamente.

Si bien, según algunas fuentes del Talmud que mencionamos, las mujeres también tenían que cumplir tareas para los egipcios, y, acorde a la manera sadista de someter de los amos egipcios, las obligaciones de las mujeres eran tan poco adecuadas para su forma de ser femenina, como la de los hombres para la suya, igual apoyaron a sus esposos para que no se sumieran en la depresión espiritual. Con intrepidez y energía, estas mujeres valerosas salían al campo adonde sus maridos construían para ofrecerles la comida caliente y brindarles el ánimo suficiente para imaginar un futuro mejor. No por nada nos dice allí el Talmud que “en mérito de las mujeres valerosas de aquella generación, salieron los israelitas de Egipto”.

Estamos acostumbrados a que la fuente de ingresos para sostener a la familia fluctúe pues eso ya es moneda corriente para quienes meditamos sobre los vaivenes de la vida. Desde que Adam fue echado del Gan Eden, sabemos que el pan se gana con incertidumbre (“beitzavón tojelena“), con la transpiración de la frente (“bezeat apeja tojal lejem“) y que un día puede haber trabajo, y otro – no. La cuestión pasa por la actitud que toma quien quiere ayudar a aquel que está mal. “Mal” porque no alcanza el dinero, “mal” porque no puede cumplir con las expectativas habituales de su cargo de ser padre y no llega a alimentar a su familia, “mal” porque siente la condena de la sociedad por su fracaso laboral. No es fácil ayudar a una persona que perdió las esperanzas de todo.

Casi siempre, al que está decaído le falta la energía para emprender cosas nuevas. La reacción común frente a los consejos y las buenas intenciones de los demás, son de escepticismo y descreimiento, porque cree que no lo entienden. Si las sugerencias vienen por parte de la propia esposa, a quien por la ley de la Torá el marido debe alimentar, pues entonces la vergüenza que percibe es aun mayor, porque siente que se están revirtiendo los roles y que deja de ser “hombre”. Como resultado, muchas veces, la reacción a la falta (aparente) de hombría se manifiesta por una mayor agresividad, verbal o física, para mostrar su fuerza y mantener “su cargo” en el seno familiar y social. Es muy difícil aconsejar al otro, sin que éste se sienta como si la intención fuese la de ocupar o avasallar puestos ajenos. Saber escuchar al otro, puede ser útil en la auto-estima de la persona que está mal y ayuda a relajar las tensiones creadas en el ambiente laboral. Quien relata sus pesares a la persona en quien confía, lo hace para descargarse y para sentir que no está solo. Al prestar atención con empatía, uno no debe apresurarse en comparar la vida del otro con la propia, ofrecer soluciones instantáneas y obvias ni aleccionar al otro sobre temas filosóficos. No hay peor sentimiento que aquel que está embotellado en un callejón sin salida.

La vida en Egipto, de acuerdo a lo que describimos por las citas del Talmud, no habrá sido muy distinta a este cuadro pesimista. Quizás sea este, uno de los significados del versículo: “las sabias entre las mujeres construyen sus hogares” (Mishlé – Proverbios 14:1, según la explicación de Rash”i). En la situación límite de la vida de aquella época tan difícil, con sus maridos abatidos sirviendo a amos tan severos y ofensivos, en una tarea degradante e interminable, las mujeres demostraron que, desde su rol de esposas bien cumplido, pudieron levantar el ánimo de sus maridos para que miren hacia adelante. “Gracias a ellas – dicen los Sabios – salieron nuestros padres de Egipto”.

Daniel Oppenheimer

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