Estudiando
Bereshit
Estudio de los libros de la Torá
+100%-

Noaj

Primer comentario (Gentileza “la enseñanza semanal” de Jabad Lubavich, www.jabad.org.ar)

Segundo comentario

Tercer comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)

Primer comentario – “La Esencia del Judío”

El nombre de la Parshá expresa su contenido. Sin embargo en el caso de esta porción de la Torá aparentemente encontramos una contradicción entre su nombre y lo que ella cuenta. El relato se ocupa principalmente de tristes acontecimientos como ser; las aguas que inundaron el mundo, el pecado de la generación de la Torre de Babel y su posterior castigo. En cambio su nombre, Noaj significa descanso y tranquilidad (como lo indica el Midrash). ¿Cómo es posible que la Parshá lleve este nombre cuando todo lo que en ella aparece es lo contrario al descanso y tranquilidad? Además el profeta describe a las aguas del Diluvio como Mei Noaj (aguas de Noaj), ¿acaso fueron aguas de tranquilidad y paz? ¡Fueron las que borraron todo vestigio de vida de la faz de la tierra!

Un mundo nuevo

El nombre Noaj nos revela el contenido interior que se encuentra detrás de los acontecimientos duros y arduos que se presentan. Ciertamente que el Diluvio fue un suceso contrario al descanso y la calma, pero justamente a través de éste se llegó a un sosiego legítimo. El Mabul (Diluvio) purificó la tierra y estableció un mundo flamante, incomparable al existente anteriormente. El Midrash relata que cuando Noaj salió de la Teivá (arca), vio ‘un mundo nuevo’. Hashem firmó con Noaj un pacto con ‘todas las generaciones’ de no volver a traer un Diluvio ni alterar el normal funcionamiento de la naturaleza. Es decir que finalmente fueron las aguas del Diluvio ‘aguas de paz’.

Volviendo a la rutina

En realidad ésta es la razón profunda y el objetivo de todos los obstáculos y pruebas que la persona debe afrontar en su vida. A pesar de que supuestamente ellos son negativos y declinables ya que nos perturban en el servicio a Di-s, esconden dentro de ellos una intención positiva, ya que gracias a que el individuo los supera, logra ‘liberar’ las chispas de Divinidad encerradas en ellos (como se explica en la mística judía, que en cada elemento existente, incluso en los negativos, hay una chispa Divina que le da vida), hasta tornarlos en bien y santidad, favoreciéndolo en su servicio a Di-s. Existe una estrecha relación entre estos conceptos y los días en los que se lee Parshat Noaj. Ahora dejamos la época de las festividades de Tishrei y retornamos a la rutina. Cuando el iehudí sale de un mes pleno de festividades y santidad y penetra en los ‘grises’ días de la semana, puede verse intimidado por las ‘abundantes aguas’ que quieren inundarlo, es decir, verse arrastrado por el ‘diluvio’ de las preocupaciones por el sustento y los temas mundanos…

Lo positivo de las preocupaciones

Entonces llega Parshat Noaj y lo reconforta: “No temas ni te asustes de las abundantes aguas”. Tú puedes transformar las aguas del ‘Diluvio’ en Mei Noaj ,aguas de armonía, ¿Cómo? : “Entra en la Teivá”, fue la órden de Di-s a Noaj. Rabí Israel Baal Shem Tov explica que se refiere también al término ‘palabra’. Es decir: ingresa a las palabras de la Torá y la Tefilá, y apégate a ellas. De esta forma no sólo te salvarás de las ‘aguas del Diluvio’, sino que ellas mismas se convertirán en Mei Noaj (aguas plácidas). Los desvelos del sustento y las preocupaciones terrenales te motivarán a elevarte espiritualmente si sabes enfrentarlas correctamente. No debemos asustarnos ante su presencia sino afrontarlos con emuná (fe) y apego a Di-s, hasta llegar a ver el bien que se encuentra dentro de ellos.

Likutei Sijot, tomo 20, pag. 285


Segundo comentario – Estamos cumpliendo nuestra misión?

“Y sobrevivio solo Noaj y todos aquellos con el en el arca” (Bereshit 7:23)

Noaj es mencionado aqui sin el acompañamiento de los ilustres titulos que la Tora le diera al comienzo de la perasha. Alli, casi como un prefijo, Tzadik y Tamim fueron adosados a su nombre.

Rab Meir Shapira de Lublin explica que Hashem le dio a Noaj 120 años para construir el arca e influenciar sobre su generacion para que hiciera teshuva (arrepienta). Sin embargo fallo en su mision y no utilizo su potencial. Y fue considerado responsable por ello.

Una persona es solo merecedora de su titulo cuando actualiza su potencial, mas carece de sentido si no se empeña en mantener ese honor. Al no cumplir con la tarea encomendada, Noaj no pudo conservar los titulos previamente ganados, por lo tanto en los versiculos posteriores fue llamado simplemente NOAJ. Cada uno de nosotros tiene su propia fuerza, habilidad o influencia sobre sus semejantes para acercarlos a la palabra divina y a las mitzvot. Leemos en Pirke Avot “Ohev et haberiot um-karvan laTora”(ama a las criaturas y las acerca a la Tora). La Mishna no dice “les enseña Tora” o “estudia con ellos Tora “, sino “los acerca a la Tora”. Dentro de cada uno de nosotros se encuentra el potencial para acercar a un hermano alejado de sus raices. Y las formas de hacerlo pueden ser muy diferentes y variadas, desde invitarlo como huesped a nuestro hogar hasta apoyar y contribuir con la labor de individuos e instituciones que se ocupan de esclarecer a los menos iluminados. Por supuesto que el punto de partida de todo debe ser el constituir un ejemplo viviente de la verdad divina por medio de una conducta correcta y de buenos rasgos de caracter.

El rey David declara en Salmos 119:136: “Rios de agua derraman mis ojos por aquellos que no guardan Tu Tora” , pero nadie esta perdido. Aun una sola mitzva que uno haga cumplir a otro puede salvar un mundo entero. La Tora es llamada Etz Jaim (“un arbol de vida es para los que se aferran a ella”). Sobre este versiculo el Jafetz Jaim solia relatar la parabola de un hombre que habia caido en un torrente de agua que fluia hacia rapidas y peligrosas corrientes. Mientras veia su vida rapidamente extinguirse ante sus aterrados ojos, atino a divisar de repente la pequeña rama de un arbol inclinandose desde la orilla sobre su cabeza. Con premura se aferro fuertemente de esta ramita y asi pudo salvar su vida. El Jafetz Jaim explica que a veces la adherencia a una sola mitzva puede tener la fuerza de mantenernos con vida pues el valor de su cumplimiento puede ser increiblemente grande; podria ser inclusive que fuera la causa de la llegada de esa alma a este mundo. Ademas una mitzva arrastra a otra y no hay limite para la elevacion espiritual que nuestro semejante puede alcanzar.

No olvidemos que en el Pueblo de Israel cada uno es responsable por su semejante. Desarrollemos nuestro potencial para ayudar a aquellos hermanos alejados de sus raices, a retornar a una vida de Tora y mitzvot.

 

(Fuentes:R- D.Goldwasser)


Tercer comentario – El pueblo unido, jamás será vencido

El “viejo orden” se había modificado ya para siempre. A partir del diluvio, la vida de la gente se fue acortando de manera tal que nadie pudiera ejercer el mando eternamente. Desde ahora, las nuevas generaciones podrían acceder al poder y derrocar a sus mayores antes de corromperse ellas mismas por el mal ejemplo al que se irían acostumbrando con el correr de largos años en que todos los seres humanos se vuelven “realistas” (corruptos). La familia de Noaj se había multiplicado y después de 300 años ya era un verdadero pueblo numeroso – el único que habitaba la tierra – todos viviendo en un solo lugar, todos hablando un solo idioma – el idioma Di-vino. Estaban gobernados por un rey: Nimrod, quien ejercía el poder en forma total. Todos, absolutamente todos, debían responder a su orden. Y era realmente popular. Sus buenas ideas contagiaban a todos los contemporáneos. Repetían sus sloganes. “La unión hace la fuerza…”, “los hermanos sean unidos…”, “un pueblo unido, jamás será vencido”.¡Qué bárbaro, qué hermoso! Sabiendo que la violencia fue el motivo por el cual la generación del diluvio fue destruida, el “nuevo orden” de unión y fraternidad universal vaticinaban un mundo realmente mejor. Fue así que, por orden de Nimrod, se mudaron todos al valle de Shin-ar (Babilonia) y comenzaron a construir una ciudad con una gran torre que debía llegar hasta el mismísimo cielo. ¿Para qué? “…hagámonos un nombre (seamos famosos), para no dispersarnos sobre la faz de la tierra…”. Estemos unidos para no dispersarnos… El versículo no nos cuenta ante quién querían hacerse famosos (no existían posibles adversarios), ni porqué era tan terrible que la gente se dispersara. Ud. se preguntará: ¿Pero… no hay piedras aptas para la construcción en Shin-ar?! No problem. Inventaron el ladrillo. Quemar lo que sea… con tal de lograr su objetivo y construir su torre. Lo cual nos da para pensar.

¿Es importante la unión entre las personas? Pues sí. ¿Por qué? Porque los individuos somos vulnerables y no podemos ayudarnos solos en caso de enfermedad, de soledad, de peligros externos. Mientras que, estando unidos, podemos hacer un frente en común para defendernos y ayudarnos mutuamente. Sin embargo, nada de eso se menciona en el caso de esta gran edificación. Es más, cuando la Torá nos relata acerca de Nimrod que era un “gran cazador delante de D”s…” (¿qué lugar del mundo no es “delante de D”s” y qué tiene que ver el hecho de ser cazador con D”s?), los Sabios ya nos aclaran que su “caza” estaba destinada a “las mentes de las personas”, es decir, que sabía embaucar a la gente con sus ideas monárquicas y esas brillantes y pícaras ideas conducían a confundir a la población para causar una rebelión unificada en contra de D”s.(Rash”í) El Midrash nos describe, a su vez, cómo la gente lloraba por la pérdida de un ladrillo más que por la caída de una persona accidentada en la obra. El individuo no valía. La tecnología, sí. Lo único que valía en aquel momento era el proyecto “unido”.

De a poco vamos entendiendo entonces qué es lo que está sucediendo. Un rey logra cohesionar su población para que no se disperse, mediante el slogan de estar unidos y tener fama para luchar en contra de… D”s. ¡Toda la humanidad en contra de D”s! Y que esta vez no haya un disidente al mejor estilo de Noaj que pueda “encontrar gracia en los ojos de D”s”, por lo tanto es importante estar bien unidos y no dispersarse. (Obviamente, solo en la mente de un idólatra, D”s puede ser considerado un “adversario”) Pero Nimrod necesita explicarle a la gente de alguna manera el diluvio y eso no es tarea fácil, pues está en el conciente colectivo de la población. Es más. El propio Noaj y su hijo Shem, testigos oculares del diluvio estaban vivos. ¿Cómo quitar de la gente la lección moral de lo que esto representaba? A tal fin, la “ciencia” hizo lo suyo. Era cuestión de explicar el diluvio en términos racionales y científicos. “Una vez, en cada 1656 años los cielos ceden a la presión del agua acumulada… hagamos soportes al cielo” – decían algunos.

Otras teorías anunciaban que desde la torre se podría “abrir los cielos para causar la lluvia” cuando fuese necesario – más garantía que simplemente rezarle a D”s. Seducción a algunos, e intimidación al disidente. Dado que nosotros observamos y estudiamos este evento desde tan lejos, nos cuesta entender que los contemporáneos de Nimrod estuviesen dispuestos a ser engañados con tanta facilidad. Sin embargo, sépalo, querido lector, que la gente tiene esa tendencia. “Para qué pensar yo mismo, si lo puede hacer otro por mí, sin que yo me gaste el cerebro” – es una actitud muy difundida. Al mismo tiempo, se requiere un alto grado de voluntad para ser el único que se opone a los sloganes que están de moda… Para el ciudadano promedio, el facilismo es “seguir la manada” sin cuestionar. Uno ya tiene tantos problemas en la cabeza, que ya no queda lugar para pensar y pelearse con “todo el mundo”…Sólo se opuso una persona. Avraham. Y se “jugó la vida” por sus creencias.

De aquel Avraham, salimos nosotros, los judíos… a pesar que a menudo pareciera ser que nos queremos olvidar nuestra condición pensante para mimetizarnos más en nuestro entorno. El resto de sus congéneres contemporáneos perdió nuevamente una oportunidad de crear su vínculo próximo con D”s. La unión hubiese sido buena, si los ideales los hubiesen sido. Como no lo fueron, el castigo fue el obvio. La gran dispersión. Nunca más habrá unión entre los seres humanos, hasta que entiendan que hay un Verdadero Monarca, D”s, sobre todos ellos, que no es un adversario de la humanidad. Entonces podrán gozar nuevamente de un mismo idioma y ser una sola humanidad.

Daniel Oppenheimer

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