HALEL
El alma en el relato de la Torá
Jaguim
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Meguilát Ester

« Ajashverosh se sintió deslumbrado inmediatamente por Ester como el deseo humano se siente naturalmente atraído por los ideales expresados en la Torá, pero aún no fue y no es suficiente para implementarlos »

Introducción

¿Qué es la historia?
La historia es una sucesión continua de causas y consecuencias, acciones y reacciones generadas por el deseo humano. El deseo es innato e inconsciente y adopta ante nuestra percepción dos formas básicas: dar y recibir. La relación entre esas dos fuerzas es lo que produce todos los fenómenos, tanto en el ámbito material-sensorial, el emocional, el mental y el espiritual generando así infinidad de situaciones y conflictos que denominamos historia.

¿Cómo comprender la historia?
Para realizar una correcta evaluación de la historia es necesario sobreponernos a nuestra reacción momentánea de los acontecimientos y analizar la dirección que imprime cada situación en la concreción del objetivo humano. Hasta no percibir el lugar que ocupa cada «pieza» no tendremos conciencia de la función que desempeña cada uno de los aspectos que conforman la realidad y las situaciones históricas.

El objetivo
El deseo es imposible de anular, él es la fuerza que activa todos los procesos, es lo que nos da «la conciencia de ser». Por ello debemos educarlo y darle la forma correcta: altruismo.
Los seres humanos desde siempre anhelamos plenitud. Ella es posible de alcanzar cuando se toma conciencia de la verdadera identidad, origen y propósito. Este es un proceso en el cual la humanidad oscila indefectiblemente entre dos caminos: El camino de la conciencia, mediante la comprensión de los principios de causa y consecuencia que se generan a través de la historia. El camino del sufrimiento, consecuencia de la ignorancia y el egoísmo.

El camino de la conciencia
HaKadósh Barúj Hú es la denominación que utiliza la Sabiduría de Israel para designar la suprema conciencia e identidad de toda la realidad en «donde» todos «somos Uno». Nuestra conciencia del Yo, Anojí, así como la de la Esencia, mientras permanecemos identificados únicamente con el ámbito material-sensorial nos son completamente ajenas, dado que conocer nuestro Yo y conocer la Esencia es lo mismo. Conciencia es la propiedad del alma de ir re-conociéndose en HaKadósh Barúj Hú, ya que «allí está» su origen e identidad.

Distancia y cercanía espiritual
Así como los cuerpos y objetos materiales se separan temporal y espacialmente, así la humanidad se divide y confronta cuando posee objetivos disímiles. Cuanto mayor es la diferencia en el objetivo, mayor será la distancia espiritual y más heterogénea será la conciencia de la realidad. Por el contrario, cuando se comparte el mismo objetivo surge la unidad, la fusión en todos los ámbitos. Cuando los seres humanos nos unimos con el propósito de alcanzar el bien colectivo, nuestras diferencia se diluyen ante ese objetivo que nos unifica así como se unifican los diferentes órganos asociándose para preservar la vida corporal.

El camino del sufrimiento
Cuando el individuo y la sociedad basan conciente o inconscientemente sus vidas en parámetros que conducen a justificar el egoísmo surge la decadencia y finalmente el sufrimiento. El camino del sufrimiento es el «camino corto que resulta largo» ya que aparentemente la satisfacción presente todo lo resuelve, pero finalmente se desemboca en la infelicidad individual y colectiva. Es el resultado de los sistemas espirituales, sociales y educativos basados en la mera acumulación de información, o en el falso discernimiento en pos de objetivos ficticios, los cuales desvían la atención del hombre de la verdadera raíz de todo conflicto: el egoísmo.

El cambio
El único cambio capaz de modificar la conducta humana radica en la actitud interior, lo que deseamos en nuestro corazón. El «mejor» sistema socio-político-económico está destinado a fallar si el hombre es egoísta, ya que los verdaderos cambios y conflictos se desarrollan en nuestro interior. El camino del sufrimiento está signado por una búsqueda permanente en el plano material-sensorial como un fin en sí mismo, el cual desemboca en sociedades insatisfechas que procuran permanentemente «nuevas experiencias». En dichas sociedades las personas son educadas casi exclusivamente a encontrar satisfacción en la realidad material-sensorial, olvidando el desarrollo espiritual que les brinde el componente para poder armonizar todos los ámbitos de sus vidas: el altruismo.

Cómo evaluar una situación
El camino del sufrimiento evalúa toda situación como buena o mala basado en el presente y no en relación al objetivo. O sea que el bien y el mal no deberían medirse sólo de acuerdo a la situación en que se generan, en el presente, sino en relación al objetivo final. Cuando los padres le indican a sus hijos que estudien en lugar de jugar, los niños lo reciben como algo malo dado que en su fase actual de desarrollo la satisfacción momentánea no les permite ver el futuro. Lo que los niños reciben como algo malo, los padres lo imparten como algo bueno. Similar sucede con respecto al desarrollo espiritual de cada ser humano en particular y de la humanidad en general. El tiempo de existencia de cada situación es el período suficiente para que el crecimiento del egoísmo llegue hasta tal grado que la sociedad ya no pueda soportarlo. Es entonces que los hombres se unen, sobreponiéndose y destruyendo dicha situación bajo el propósito común de crear una nueva realidad que substituya a la anterior. Dicha realidad permanecerá el tiempo necesario hasta que los vestigios de egoísmo que hay en ella también se extingan, y así hasta la corrección final de la humanidad. Esto lo observamos a través de las guerras, revoluciones religiosas, políticas y sociales que la humanidad sufre al desilusionarse de los sistemas de vida en que invirtieron sus esfuerzos, por haberse basado tan sólo en la satisfacción presente sin prever los efectos a largo plazo. El fracaso de dichos sistemas es consecuencia directa del desconocimiento de la Esencia espiritual del ser humano, por lo cual desarrollan una educación concentrada casi exclusivamente en el ámbito material sensorial, o sea en una percepción parcial de la realidad. Es así que surgen generaciones de hombres, resultado de sistemas educativos que desconocen los objetivos de la vida y, más aún, ignoran la forma de alcanzarlos. Esta ignorancia incide para que los responsables de la educación colaboren, sin conciencia del alcance de sus decisiones, a justificar y estimular la debilidad humana en lugar de ofrecerle a los seres humanos desafíos en pos de su perfeccionamiento y modelos a imitar que lo conduzcan al bien: al altruismo.

El desarrollo de la humanidad
De acuerdo a la Sabiduría de la Kabalá toda situación que acerca a la humanidad a su objetivo, al altruismo, es buena, y mala la que la aleja. En este principio se basa la ley de desarrollo de la humanidad. Por ello muchas veces lo que parece malo momentáneamente puede resultar bueno, puesto que lleva al hombre a transformarse y a buscar «nuevos horizontes». En cambio, lo que en determinadas oportunidades parece bueno y cómodo en el presente, puede crearnos una percepción distorsionada de la realidad, que finalmente termina por diluir la voluntad sumiendo al hombre en estados depresivos y corrompiendo a la sociedad, como el ejemplo, y la posterior explicación de la relación entre padres e hijos antes expuesta.

Libre albedrío
Sin elección no hay desarrollo. La «tensión» generada por el propio esfuerzo en pos de la superación crea el «espacio» que posibilita el discernimiento, expandiendo así la conciencia humana.
Lo anterior se asemeja a un rey que quiere darle el reino a su hijo, el príncipe. Sin la preparación adecuada el príncipe no sabrá elegir sus ministros ni juzgar correctamente cada situación. En cambio, a través del aprendizaje y el esfuerzo en conocer todas las dificultades que su padre el rey enfrenta para gobernar y ser justo con todos los integrantes de su reino, adquirirá la experiencia que lo haga apto para un día ser rey.

Ecología espiritual
La ley de desarrollo de la humanidad actúa permanentemente activando los mecanismos necesarios para que surja la armonía. Es el hombre a través de sus excesos egoístas quien rompe la ecología espiritual de la Creación, provocando así que rigurosamente la justicia universal devuelva el equilibrio que le permite al mundo subsistir.
Como vimos: sin elección no hay desarrollo. El esfuerzo en pos de la superación es lo que crea el «espacio» para que surja el discernimiento que expanda la conciencia humana hacia el bien universal, el altruismo que nos unifica con el Uno sin segundo: HaKadósh Barúj Hú.

Las festividades y el sentido de la historia
Cada una de las festividades de Israel nos enseña una perspectiva para que tomemos conciencia de otro aspecto de la vida, así como de los parámetros para comprender el sentido la historia. Purim nos transmite la medida más elevada a la cual el hombre debe aspirar: la alegría que surge a partir de la conciencia e implementación del objetivo final de bien. La verdadera alegría sólo se logra a través del altruismo, la tristeza es consecuencia directa del egoísmo. El hombre entristece cuando se concentra excesivamente en sí mismo; por el contrario, quien dirige su energía hacia el bien del prójimo nunca tiene tiempo para estar triste. Sólo quien tiene alegría puede dar. Ello se debe a que somos completos cuando nos asemejamos a lo completo, a nuestro origen, y como HaKadósh Barúj Hú sólo da, ya que ¿de quién va a recibir? cuando el hombre da se asemeja a su raíz, entonces siente vibrar en él la fuerza de lo completo. El ciclo anual de festividades del pueblo de Israel tiene como propósito el desarrollo constante de un sistema socio-educativo que revele el potencial altruista humano.

Purim, Rosh Hashaná la Simjá
Cada Purim nos desafía a revelar otro aspecto de la alegría. ¿Cómo? A través de una comprensión más profunda de la Meguilát Ester cuyo significado es revelar lo Oculto. La oscuridad es tan sólo la falta de Luz, por ello no debemos luchar contra la oscuridad sino poner Luz en nuestros actos. Cuando alcanzamos la alegría alcanzamos lo completo, el altruismo, Su medida. En toda la Meguilá no aparece el nombre de HaKadósh Barúj Hú. Ello es similar a la Creación: no vemos lo completo debemos revelarlo. Como cuando el romano Turnus Rufus le preguntó a Rabí Akiva, ¿cuáles acciones son más bellas, las divinas o las humanas?. Tras responder las humanas Rabí Akiva colocó delante del romano espigas de trigo y pan preguntándole a su vez cuál prefería.
La Creación manifiesta un potencial, un desafío que debemos revelar e implementar. Similar sucede cuando conocemos a alguien: no vemos su interior, sus intenciones, su alma a simple vista, sino que a medida que lo conocemos lo vamos captando. Ocultándose HaShém se revela, y otras veces se oculta revelándose, así también a veces lo hacemos los seres humanos..

La Meguilá
Meguilá significa revelar. La revelación a través de una historia. Hay un rey, una reina, un consejero del rey, una dinámica. A través de la lectura interior de la meguilá se nos revela otra dimensión de la realidad. De la misma forma es en toda la historia.
La Meguilát Ester está compuesta por diez capítulos cada uno de los cuales indica una etapa espiritual en el proceso que realiza el alma en el mundo. Mundo en hebreo se dice olám y significa ocultamiento. Cuando observamos superficialmente el mundo parece caótico, sin dirección ni objetivo. Pero cuando lo observamos a la luz de la Torá y de la Kabalá des-cubrimos su propósito y el orden que lo rige: se revela lo oculto.

Un orden superior
El deseo egoísta cree que puede dominar al mundo ya que no percibe un orden superior. El mundo es el reino de la materia, de la multiplicidad, de sensaciones, emociones e ideologías tras las cuales este orden se oculta. Los diez capítulos que conforman la Meguilát Ester nos revelan el mecanismo de ese orden superior.
Ajashverosh, el rey del imperio Persa, en el tercer año de su reinado (366 a.e.c.) creyó que había terminado el plazo profetizado por Irmiahu en que los judíos retornarían a la tierra de Israel luego de setenta años de exilio. Ajashverosh creyó que esos setenta años comprendían el lapso desde el exilio del rey Iehoiajín que sucedió unos años antes de la destrucción del Primer Templo de Jerusalem. Como no había señal alguna de que el pueblo de Israel se encontraba preparado para retornar a su tierra, Ajashverosh concluyó que esto era la prueba de que no hay profecía en Israel y por lo tanto no hay un orden superior ni relaciones objetivas de causa-consecuencia que rigen la realidad espiritual. Ajashverosh señala la percepción material-sensorial del mundo. Como la etimología hebrea de su nombre lo indica: AJashveRosh (),  jushim () – los sentidos que nos transmiten la percepción sensible pero a su rosh ()-cabeza le falta la letra Alef  ()-rosh, cabeza en hebreo es escribe con alef– indicándonos la percepción inteligible capaz de aprehender los principios superiores. Ajashverosh representa al rey de este mundo, el deseo que, como vimos, es innato e inconsciente hasta que lo educamos a discernir en base a principios altruistas. Ajashverosh piensa que puede dominar al mundo, siendo que no percibe un orden superior. Hamán, primer ministro del rey, señala la manifestación del deseo cuando no posee límites, quiere todo y ahora. Mordejai y Ester, en cambio representan el discernimiento capaz de otorgarle a Ajashverosh la forma superior: altruismo.

Capítulo 1
Durante el tercer año de su reinado, el rey Ajashverosh hizo un gran banquete con el propósito de exhibir su gran poder al mundo. En medio de la fiesta, el rey Ajashverosh hizo llamar a su esposa la reina Vashtí para que se presente, pero ella se rehusó, tras lo cual él se enojó. Consultó con sus consejeros y concluyó en hacerla matar.

En esta etapa Ajashverosh representa el deseo expresado únicamente a través de la percepción sensible; siente y actúa de acuerdo a lo que sus sentidos le dictan. Es la conciencia mínima que actúa sin prever la consecuencia de sus actos. Ello es lo denominado en el lenguaje espiritual de Israel Tumá.

Capítulo 2
Ajashverosh manda a sus servidores a buscar otra mujer con quien casarse, la futura reina. Entre las seleccionadas se encontraba una bella mujer judía llamada Ester, quien hallaba gracia ante los ojos de todos los que la conocían.

El vocablo Vashtí implica trama, urdimbre, en otras palabras, maquinar cautelosamente algo contra alguien. Vashtí representa la relación instintiva con el deseo que está destinada finalmente a desaparecer. Entonces surge una nueva conciencia y una búsqueda en pos del ámbito que desarrolle todo el potencial humano. El nombre Ester significa ocultamiento y contiene la Alef () que le falta a Ajashverosh para que su rosh   () – cabeza se complete. La Alef señala el principio superior, la raíz de toda la realidad, lo oculto el desafío en revelar todo nuestro potencial: el altruismo. Ester activa el pensamiento para que alcance el discernimiento inteligible y así aprehenda los principios superiores.

Luego de doce meses de preparación Ester se presentó ante Ajashverosh quien inmediatamente la amó coronándola como reina. Así Ester tomó el lugar de Vashtí en el año séptimo del reinado, en el mes de Tevét. Por consejo de Mordejai, líder de los judíos y quien la había adoptado, Ester no le revelaba a nadie su verdadera identidad.

El deseo altruista no se manifiesta en la Creacion automáticamente y en todo su potencial, sino que lo hace gradualmente, como en todo proceso educativo en el cual el discípulo incorpora los conocimientos en forma paulatina. Aunque, siempre existen «discípulos destacados», los sabios y profetas, quienes se adelantan y alcanzan el discernimiento superior para ayudar al resto. Ester, aconsejada por Mordejai, no le revelaba a nadie su verdadera identidad. Mordejai señala el discernimiento superior, el que conoce el objetivo de la Creación y quien sabe que hasta que los seres humanos no desean la Sabiduría Espiritual para alcanzar el altruismo de nada sirve querer dársela. Nadie puede dar lo que no posee y nadie puede recibir lo que no necesita. Así lo observamos en la historia. El Cristianismo primero y el Islam posteriormente se inspiraron en los principios de justicia que nos legaron los profetas de Israel. Muchos de esos principios los podemos encontrar en las tradiciones espirituales y filosóficas de los diferentes pueblos que integran la gran familia humana, así como en las declaraciones de derechos humanos de los organismos internacionales. El esfuerzo de los líderes de todos los tiempos en tratar de civilizar y otorgar un orden social y espiritual a sus pueblos los condujo naturalmente a la fuente original: La Torá (Pentateuco), los Profetas y los Escritos de Israel (lo tendenciosamente denominado «Antiguo» Testamento). La Sabiduría de Israel está compuesta por la tradición escrita y la oral. Torá, Profetas y Escritos constituyen tan sólo la tradición escrita. Mishná ,Talmud, Kabalá, Halajá, etc. recogen la tradición oral que es miles de veces más extensa que la escrita. Los textos judíos que las diversas tradiciones utilizaron para formular «sus» objetivos y principios: paz, amor al prójimo, justicia social, armonía, etc., son parte de la tradición escrita judía y explican someramente la forma de implementarlos. Esa información la podemos encontrar en la tradición oral de Israel. Muchos «adoptaron» los Ideales Superiores que la Torá reveló, pero al no haber aceptado el estándar de altruismo que la Sabiduría de Israel propone para ser implementada terminaron adaptando y mezclando ideologías ajenas a la espiritualidad de Israel. Así continuaron pregonando los ideales judíos pero eludiendo lo más importante la forma de llevarlos a cabo, Torá y mitzvót.
Ajashverosh se sintió deslumbrado inmediatamente por Ester como el deseo humano se siente naturalmente atraído por los ideales expresados en la Torá, pero aun no fue y no es suficiente para implementarlos.

Mordejai estaba en las afueras del palacio y escuchó el complot que dos de los servidores del rey estaban planeando: Matar a Ajashverosh. Seguidamente, Mordejai le avisó a la reina Ester quien le transmitió el mensaje al rey en nombre de Mordejai. Todo se descubrió y los conspiradores fueron colgados. Este evento fue registrado en el libro de las crónicas del reino.

Algunos piensan que se puede anular el deseo haciéndose monje o escapando de las responsabilidades. La humanidad ya sabe que eso no soluciona al mundo.
Mordejai representa la expresión de la Tora en el mundo, prepara la salvación presente y futura del rey Ajashverosh y de su reino, del deseo y la implementación de los principios que logran el altruismo. Así como la salvación del rey por Mordejai quedó registrada, así la Sabiduría de la Torá está registrada desde hace también miles de años. Ajashverosh olvida el episodio en el que Mordejai salvó su vida. En la historia universal la humanidad también olvida la fuente de inspiración original de los principios civilizadores, hasta que los acontecimientos alcancen tal magnitud que necesite realmente implementarlos. En el presente, la manifestación del mal es tan intensa y constante que la humanidad comienza a tomar conciencia que los necesita como el sediento anhela el agua. Sólo cuando el hombre llega a la conclusión de que los Principios Altruistas que la Torá reveló son necesarios puede recibirlos y preguntar cómo implementarlos.

Capítulo 3
Después de todo ello el rey nombró como su Primer Ministro a un hombre llamado Hamán y ordenó que todos se prosternen ante él. Todos cumplieron la orden excepto Mordejai, lo que enfureció a Hamán. Al enterarse de que Mordejai pertenecía al pueblo judío, decidió que no era suficiente matar a Mordejai, ordenó asesinar a todos los judíos del reino. En el mes de Nisán del año duodécimo del reinado de Ajashverosh (357 a.e.c.), Hamán echó la suerte y resultó que los judíos deberían morir en el mes de Adar, once meses más tarde.

De la misma forma que Ajashverosh olvidó el episodio en el cual Ester y Mordejai salvaron su vida, así los hombres olvidan rápidamente que sólo el altruismo basado en la aplicación de los Principios Superiores puede salvar a la humanidad de su peor enemigo, el egoísmo.
Cuando debemos resolver un problema, nuestro principal objetivo es lograr su resolución y no simplemente encontrar el camino más corto o más sencillo. Primero debemos estar seguros de que el camino que elegimos llega a destino y luego analizaremos la forma más efectiva de transitarlo. Las dificultades son parte del camino. El altruismo basado en Principios Superiores es al parecer más difícil, pero es el único camino posible para resolver los problemas de la humanidad. El deseo humano es imposible de anular pues es la fuente de máximo placer. La Torá no nos exige anularlo sino expresarlo en forma superior: mitzvót, los actos altruistas basados en Principios Superiores. El mejor de los sistemas socio-político-económicos está destinado a fracasar mientras el hombre continúe siendo egoísta y corrupto y el «peor» de los sistemas socio-político-económicos finalmente va a funcionar si los seres humanos alcanzamos el altruismo. El egoísmo que debemos corregir es el que se encuentra en nuestro corazón.
El rey olvidó que fue Mordejai quien lo salvó. En esta etapa, como muchas veces lo hacen los seres humanos, los líderes y gobernantes cuando no van más allá de lo inmediato, Ajashverosh adopta el camino cómodo y aparentemente fácil delegando sus responsabilidades a un administrador cuyo objetivo es su ego y una burocracia que no discierne en las necesidades de cada individuo sino que simplemente «funcione». Hamán señala esa burocracia que finalmente termina siendo cruel. El discernimiento egoísta, la barbarie no soporta la civilización cuyo objetivo se dirija hacia la acción altruista traducido en nuestro relato como Mordejai el judío. A Hamán, nuestro egoísmo, como a todos los líderes demagógicos, les molesta toda apertura que conduzca al discernimiento altruista. Ellos prefieren adoctrinar creyentes que crean en ellos. Es más cómodo creer que informarse para formarse, saber y dar. Formar creyentes es la técnica de los dirigentes débiles, llámense espirituales o políticos quienes utilizan la demagogia y la ignorancia para mantener a sus pueblos subyugados focalizando su atención en pan y circo y, cuando eso no es suficiente, también con judeofobia. La injusticia es y ha sido en todas las épocas el resultado de una percepción creyente de la realidad. El auténtico líder no es quien exige que creamos en él sino quien cree en nosotros. De ese modo activa lo mejor de cada individuo y así cada uno revela su potencial altruista. Líderes justos y sabios deben ser nuestra exigencia mínima. Pero para que ellos surjan debemos crear las condiciones necesarias invirtiendo nuestros esfuerzos en desarrollar sistemas educativos que enseñen justicia, altruismo y sabiduría.

Capítulo 4
Cuando Mordejai se enteró del complot contra su pueblo envió un mensaje a la reina Ester diciendo que era tiempo de actuar. Ella debía encontrar la forma de pedirle al rey por la salvación de su pueblo. Ester le pidió a Mordejai que reúna a los judíos de Shushán, capital del Imperio, para que ayunen por ella durante tres días.

Ester y Mordejai representan dos formas complementarias de revelar lo completo. Una oculta y otra revelada respectivamente. Como el aspecto femenino y el masculino. Sin des-cubrir lo que une no se revela la completitud, y si no percibimos completitud no podemos actuar en forma altruista. El mundo oculta un orden superior que se nos revela cuando lo discernimos a la luz de Principios Espirituales. El mundo nos desafía a revelar su orden, a percibir la relación de causa-consecuencia que unifica todo a una Causa Única. La Torá unifica toda la realidad a través de las mitzvót, los actos de bien que nos enseñan a des-cubrir lo que nos une con el prójimo unificándonos en nuestro Origen y Máxima Identidad. Mitzvá es revelar el espacio para percibir lo que ya existe: la Alef. Estos aspectos se manifiestan a través de Ester y Mordejai. El valor numérico del vocablo hebreo Ester es 661 cuyos dígitos suman 13. El de Mordejai 274 cuyos dígitos también suman 13. El nombre de HaKadósh Barúj Hú   () IHV”H suma 26. Ester 13 más Mordejai 13 suman 26. También la letra Alef () está compuesta por la letra iud  ()superior cuyo valor numérico es 10, una vav () central cuyo valor numérico es 6 y otra iud inferior ()cuyo valor es 10. Ello también suma 26, 26 son la generaciones desde Adám a Moshé o sea que 26 generaciones transcurrieron hasta que se reveló la Torá a la humanidad. También 13 son las cualidades en que HaKadósh Barúj Hú se revela y 13 la forma en que el hombre debe imitarlo para ser en El. La Alef que suman Ester y Mordejai (26) le da finalmente a AjashveRosh la manifestación correcta: la Alef de rosh   () que le falta a Ajashverosh, al deseo en su manifestación primaria cuando se revela instintivamente. Ajashverosh, el deseo, tiene dos posibilidades de manifestación 1-Egoísmo-Tumá: Hamán y Vashti o
2- Altruismo-Kedushá: Ester y Mordejai. En Purim debemos elevar toda la realidad a su Esencia Infinita más allá del bien y del mal. Bien y mal es nuestra percepción de la realidad, en HaKadósh Barúj Hú no existe esa dicotomía. Es como la energía eléctrica, si coloco el dedo en el enchufe puedo sufrir graves lesiones si, en cambio, ubico los artefactos en la forma correcta disfruto de su energía. Así es con la energía de la vida, sin Principios Espirituales: mitzvót, el deseo puede destruir y causar sufrimiento en lugar de bienestar y placer.
Ester pidió al pueblo de Israel que ante el decreto de Hamán ayunen.
Ante una situación límite: vida o muerte, debemos intensificar el altruismo. Así como el mal emplea todos sus esfuerzos en destruir, nosotros debemos estar dispuestos a vivir cada instante de nuestra vida por el bien, el altruismo: la Tora e Israel, la fuerza civilizadora de la humanidad. Por ello la Tora nos prepara en cómo actuar ante cada situación: mitzvót.
Ayunar significa en este caso utilizar toda nuestra energía y tiempo para revelar los valores espirituales aun a costa de sacrificios materiales.

Capítulo 5
En el tercer día del ayuno, la reina Ester invitó al rey y a Hamán a un banquete que ella organizó. El rey curioso le preguntó a Ester qué es lo que deseaba y ella le respondió que al día siguiente prepararía otra fiesta para el rey y para Hamán y allí le contaría al rey su deseo. Hamán estaba contento por el honor que la reina le otorgaba pero al mismo tiempo no soportaba ver que Mordejai se negaba a prosternarse ante él. Zéresh, la esposa de Hamán y algunos amigos le aconsejaron que construya una horca gigante, y que al día siguiente le pida permiso al rey para colgar a Mordejai; así podría disfrutar sin preocupaciones la fiesta de la reina Ester.

Ajashverosh -el deseo- y Hamán -la manifestación egoísta del deseo- dependen de una u otra forma de los Principios Superiores. La Luz no es sino la falta de oscuridad. Sin Ester y Mordejai el deseo se consume a sí mismo. Ester que posee la Alef de Ajashverosh, conjuntamente con Mordejai -el potencial altruista- son quienes conducen al mundo, aunque aparente lo contrario. Lo oculto -la Alef– es quien domina todos los movimientos de lo revelado, dado que a través de los Principios Superiores el deseo encuentra su resolución. Hamán –el egoísmo- construye su propia destrucción. La mentira finalmente cae en su propia trampa. Sus consejeros: los pensamientos y emociones egoístas en definitiva abandonan a la persona ya que se sustentan en la mentira, y cuando ésta desaparece, desaparece su sustento y es como si nunca hubieran existido.

Capítulo 6
Aquella noche, impaciente por lo que la reina iba a contarle al día siguiente, el rey no consiguió conciliar el sueño y pidió que le lean del libro de las crónicas del reino. Allí estaba registrada toda la trama del intento fallido de asesinarlo y de cómo Mordejai le salvó la vida al contarle a Ester el plan de los traidores.

El deseo, ante las dudas y angustias, finalmente busca un orden y re-descubre la verdad que en su momento no estuvo preparado a comprender y aceptar. Los Principios Superiores -La Torá escrita y oral- nos fue entregada pero, ¿ya la hemos comprendido y aceptado? Ello es similar a la educación: participamos de la clase pero debemos discernir para captar la enseñanza.

Ajashverosh, al tomar conciencia de que le debe la vida a Mordejai, le preguntó a sus servidores si Mordejai fue recompensado por su buena acción a lo que le respondieron negativamente. En ese preciso instante, Hamán que «casualmente» había ido al palacio para pedirle al rey que cuelguen a Mordejai se presentó ante Ajashverosh. Hamán, le preguntó el rey, ¿de qué forma se debería recompensar a un hombre que goza del favor del rey?. Hamán seguro de que Ajashverosh se estaba refiriendo a él le aconsejó que ese hombre debería ser vestido con los ropajes reales y ser paseado por la ciudad sobre el caballo del rey. En ese momento el rey Ajashverosh le ordenó a Hamán que haga todo esto con Mordejai, y sin tener opción, Hamán lo hizo.

Cuando el hombre toma conciencia de los valores que sustentan su vida retorna a su Esencia. Cuando Ajashverosh recuerda el episodio de su salvación por Mordejai, quiere otorgarle a él y a los Principios Superiores que Mordejai representa, el sitial que les corresponde. Pero como aun está identificado con el deseo de recibir egoísta, se aconseja con Hamán, su actual estado de conciencia. Y como el egoísmo sólo quiere recibir para sí siendo que no puede concebir un destinatario mejor, pide todo el honor. El egoísmo finalmente es destruido por el mismo sistema que él creó. El egoísmo evalúa toda situación como buena o mala basado en el presente y no en relación a un objetivo trascendente. Por ello toda cultura y civilización que basa su existencia únicamente en sí misma y en objetivos materialistas está destinada a desaparecer. Ellas son las civilizaciones mutantes de la historia que se van revistiendo en diferentes pueblos y culturas y que adoptan en cada período histórico nuevas formas hasta que surja la Armonía Universal y entonces todos los vestigios de egoísmo desaparezcan.

Luego de lo sucedido en el encuentro con el rey, Hamán volvió a su casa muy deprimido y le contó a su esposa Zéresh, a sus amigos y consejeros lo acontecido. Ellos le advirtieron que si Mordejai era judío seguramente fracasaría ante él. En ese momento los servidores del rey fueron a buscarlo para llevarlo a la fiesta que preparó la reina Ester.

El deseo egoísta también posee seres queridos, amigos y consejeros –las acciones, sentimientos y pensamientos egoístas- que se desvanecen cuando la mentira llega a su fin. Ellos conforman la conciencia humana que sabe que la Verdad puede ser ocultada temporalmente pero que, así como la oscuridad desaparece cuando llega la luz, así la Verdad siempre resurge cuando la mentira agota sus argumentos. Mordejai representa a esa Verdad, la que no pretende imponer sino inspirar a cada ser a utilizar su potencial en forma altruista. «Esa Verdad» puede ser temporalmente ignorada pero tarde o temprano sale con su Luz Infinita y entonces ya no hay fuerza que consiga eclipsarla.

Capítulo 7
Ya en el banquete, el rey le preguntó a la reina Ester cuál era su deseo. Quiero seguir con vida al igual que mi pueblo, le respondió. Existe alguien que quiere matarnos. El rey le preguntó ¿quién podría querer algo así? Ester le respondió: ¡el malvado Hamán! En ese instante Hamán, en su desesperación le implora a la reina por su vida, tropieza y cae sobre ella. Al ver que Hamán se abalanzó sobre Ester, el rey se enfureció aun más y al enterarse de que Hamán había preparado una horca para colgar a Mordejai, decidió que Hamán será colgado en su propia horca.

Una vez que el deseo -el rey- des-cubre la Verdad y los Principios Superiores, para implementarlos dará todo por ello ya que sabe que constituyen la fuente de la Vida. El mal, el egoísmo desaparece cuando nos confrontamos con la Verdad. Pero no es tan simple, en ese momento debemos tener la fuerza de Ester y Mordejai y estar dispuestos a terminar con lo banal y todas las formas que el egoísmo adquiere en nuestra vida.

Capítulo 8
Después de la muerte de Hamán, el rey Ajashverosh nombró a Mordejai como Primer Ministro en lugar de Hamán. Ester, preocupada por el todavía vigente decreto de exterminio contra su pueblo (ya que Hamán y su gente se habían encargado de hacerlo circular por todo el reino) le pidió al rey que lo anule. Entonces el rey Ajashverosh permitió a Ester y Mordejai escribirles a todos los judíos del reino para que se defiendan y luchen contra todos sus enemigos el día trece del mes de Adar.

Así como el rey Ajashverosh dominaba 127 naciones desde India a Etiopía, así el deseo se extiende en toda actividad humana. Por ello la preocupación de Ester en alcanzar a todo el reino. El código legal judío -la Halajá– establece la forma de activar el deseo de forma que limite el egoísmo e incentive el altruismo. Las 127 naciones sobre las cuales Ajashverosh reina son las 10 sefirót: 1+2+7=10.
El número 1 de la centena señala la unidad desde donde toda la realidad es generada.
El 2 de la decena indica la dualidad: dar y recibir, las dos fuerzas que generan todas las situaciones existenciales y que surgen a partir de la ausencia de la conciencia de la unidad: el Uno sin segundo HaKadóshBarúj Hú.
El deseo genera dos acciones posibles: acercar o alejar. Cuando es un fin en sí mismo: egoísmo, separa; en cambio cuando es un medio para transmitir el bien : altruismo, une.
El siete de la unidad representa nuestro trabajo espiritual, los 7 días de la Creación, los 7 orificios de la cabeza (2 ojos, 2 oídos, 2 narinas y la boca) señalan el discernimiento que realizamos a través de los sentidos y la inteligencia.
Desde la percepción septenaria, discernimos en la dualidad: dar y recibir hasta alcanzar la unidad: HaKadósh Barúj Hú.

Capítulo 9
En el día trece de Adar, y a pesar de que el decreto de Hamán aún mantenía a sus seguidores listos para destruir al pueblo de Israel, lo opuesto ocurrió: el pueblo judío dominó a todos sus enemigos. En todo el reino nadie se animó a enfrentarlos. Los diez hijos de Hamán también fueron muertos y los enemigos del pueblo de Israel temían de ellos y de la importancia de Mordejai por su influencia en el reino de Ajashverosh.
El dominio de Ajashverosh, como vimos, se extiende por 127 naciones que representan las diez sefirót y el sistema de percepción espiritual a través del cual Ester y Mordejai irradian los Principios Superiores que inspiran el altruismo. Los diez hijos de Hamán hicieron lo mismo pero para imponer crueldad. Ello nos enseña que no debemos dejar nada sin resolver en lo que respecta a nuestra vida espiritual ya que lo que no conectamos al bien se conecta a «otra cosa» y queda un riesgo potencial para las próximas generaciones: que el mal resurja. Por ello la educación debe ser integral sin obviar el más mínimo de los detalles.

Ester le pidió a Ajashverosh permiso para que en la capital del reino, Shushán, la guerra continúe un día más, hasta el 14 de Adar.
Así finalizó la guerra y en todo el Imperio los judíos festejaron y se alegraron en el día 14 de Adar. Los judíos de Shushán festejaron y se alegraron al día siguiente, el 15 de Adar. Y a partir del año siguiente se decretó la fiesta de Purim en la cual los judíos deben alegrarse, comer y beber, enviar comidas a sus hermanos y hacer justicia ayudando a los pobres.
No hay pobre sino quien es ignorante de los Principios Espirituales y del conocimiento de cómo implementarlos. En Purim es mitzvá enviar alimento material y espiritual a todos nuestros hermanos del mundo para inspirarlos en ser Luz para los pueblos. Eso traerá la verdadera Gueulá, el bien a toda la humanidad.

Capítulo 10
Finalmente Mordejai se consolida como Primer Ministro del rey Ajashverosh y como el líder del Pueblo de Israel.
El comportamiento de un pueblo refleja la conducta y la escala de valores que adoptan sus líderes. Cuando los gobernantes son libertinos el pueblo tarde o temprano será adultero y la prostitución se transformará en parte del «estándar» de vida. Cuando los gobernantes son corruptos la corrupción se apodera de las oficinas públicas, el comercio, etc. Cuando un gobierno es asesino, como en la Alemania Nazi y otros regímenes totalitarios, el asesinato se transforma en norma. Cuando nos tocó vivir en regímenes judeófobos no sólo el gobierno, la policía y el ejército nos persiguió y asesinó; las masas ignorantes manipuladas por el régimen de turno también se encargaron de colaborar.
Cuando el liderazgo ignora la esencia espiritual humana, ello conduce a su pueblo al caos.
La Torá nos enseña a no codiciar, a no asesinar, a no robar, no mentir, no adulterar, etc. Nos enfrenta concientemente a las debilidades humanas y nos indica qué hacer para que dichas deficiencias no se apoderen de nuestra sociedad. Estas normas y el camino para alcanzarlas son uno de los grandes aportes judíos a la humanidad. La ley judía, la Halajá, también nos indica que no debemos realizar ningún pacto ni tratado con pueblos que no respeten esas normas. Todo tratado hecho con asesinos, ladrones, mentirosos, adúlteros, etc. esta destinado a fracasar.
Si no se poseen sistemas de vida altruistas basados en «no hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti» ningún convenio ni tratado tendrá éxito.
Nuestras enseñanzas son efectivas sólo cuando se reflejan en nuestros actos. Un ladrón nunca podrá enseñar honestidad. Un adúltero no podrá enseñar decencia. Nuestros hijos aprenden de nuestro comportamiento mucho más que de nuestras palabras. Un pueblo estructura su forma de vida de acuerdo al estándar que sus líderes proyectan a través de su conducta más que de sus discursos. Sólo podremos hacer desaparecer el mal cuando seamos capaces de vencer el mal que habita en nosotros. Si hay algo de mentira en nuestras vidas no lograremos revelar la verdad. Si hay algo de indecencia en nuestro comportamiento no podremos ser convincentes enseñando justicia. No podemos dar lo que no tenemos. Solo un líder justo puede inspirar justicia y poner luz en la oscuridad. Líderes justos y sabios deben ser nuestra exigencia mínima. Pero, para que ellos surjan debemos crear las condiciones necesarias invirtiendo nuestros esfuerzos en darle a nuestros niños y jóvenes sistemas educativos que enseñen justicia, altruismo y sabiduría. Entonces la humanidad producirá líderes bondadosos como Mordejai y Ester y un futuro de Shalom.

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