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Luchando contra la judeofobia II

La presente fue publicada en el diario COMUNIDADES, en correo de lectores, el 13 de Marzo del 2002

Un antisemita, que padece sífilis, no debe permitir, que lo curen con Salvassan Compuesto, que es un medicamento descubierto por un judío, Ehrlich. Aquél no debe ni siquiera hacerse el análisis, que le permita determinar si tiene dicha enfermedad, puesto, que estaría utilizando la reacción Wasserman, que sirve para esa finalidad y que fue descubierto por este científico judío.

Un antisemita, que se haya contagiado de difteria, no debe utilizar la reacción Shick para curarse, porque el judío Bela Shick fue su inventor. Los antisemitas deben estar dispuestos a que se les eleve su
tasa de mortalidad a fin de nunca permitir ser tratados por el método inventado por el judío Robert Baram, cuyo sistema para el tratamiento de daños cerebrales y al oído, ha salvado millones de vidas; los antisemitas, que sufren un colapso de su sistema nervioso no permitan, que se le envié a una cliníca especializada, ya que deberían rechazar el empleo de los resultados, las investigaciones de un judío, ganador del Premio Nobel. Otto Levi.

El antisemita de cualquier edad debe evitar el empleo de las vitaminas, porque el descubridor de su valor nutricional especial, fue un judío, Kasimir Tunk.

El antisemita debe continuar muriendo o permaneciendo inválido por parálisis infantil, porque el descubridor de la vacuna anti-poliomielitis es un judío, Jonas Salk.

El antisemita debe negarse a emplear la Estreptomicina aunque muera de tuberculosis, porque un judío, Zalman Waxman, inventó la droga contra esta enfermedad mortal.

Si un antisemita sospecha que tiene gonorrea, no debería tratar de
obtener diagnóstico alguno, porque estaría empleando el método de un judío, Neissuer, ni el medicamento Digilatis, descubierto por el judío Ludwig Traube. Si sufre dolor de muelas no debería emplear cocaína ya que estaría siendo beneficiado por los trabajos y descubrimientos de dos judíos, Widall y Weill.

Si el antisemita padece Diabetes, no debería aplicarse insulina debido al trabajo de investigación de un judío, Minkowsky.

Si padece de jaquecas no debería utilizar Piramidon y Antiprym, debido a los trabajos de los judíos Spiro y Ellege. Un antisemita con convulsiones debe soportarlas con paciencia, porque fue un judío, Oscar Leibovich, quien pensó en emplear cloro-hidrato.

Todo antisemita debe soportar sus enfermedades psíquicas, porque Freud, el padre del psicoanálisis, fue judío.

Los doctores antisemitas deben descartar los descubrimientos y avances logrados, por los premios Nobel, Niein-Voitear, Brangaj y Otto Warburg, del dermatólogo Judas Sehn Bonediel, del experto en pulmones Trawnkel y de >muchos otros científicos y médicos judíos de renombre mundial.

En pocas palabras, un antisemita auténtico y leal debe soportar en forma valiente y consistente: la sífilis, la gonorrea, las enfermedades
cardiacas, la jaqueca, el tifus, la diabetes, los desórdenes dentales,
los daños cerebrales , la poliomelitis, la nutrición deficiente, las
convulsiones y la tuberculosis.

Jonathan Schleich

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