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Las 4 índoles del deseo

Hay cuatro índoles generales del deseo de recibir, las cuales nos indican cuatro formas de recepción de la Luz Infinita.

Estas constituyen cuatro grados de manifestación del deseo de recibir en cada uno de los mundos: Atzilút, Briá, Ietzirá, Asiá.
Dichas índoles generales se manifiestan, a su vez, en cada uno de los cuatro mundos en diferentes formas, siendo su denominación en el estrato material del olam Asiá/mundo de la Acción: mineral, vegetal, animal y humano-parlante.
La cuarta índole del ratzón lekabel, el hombre, es el propósito central de la Creación. Dicha índole no se manifiesta de una sola vez, sino activándose, desarrolándose generándose en las 3 índoles que la anteceden. Surge a partir de ellas gradualmente, hasta completar su forma en la cuarta índole.

El relato de la Creación en el libro Bereshit/Génesis nos señala, asimismo, que el hombre es la última criatura en manifestarse en el proceso creativo. Toda la Creación está al servicio del hombre y en el hombre está toda la Creación. Como está escrito en en el libro del Zóhar: “Lo que está arriba es igual a lo de abajo, y el hombre es la síntesis de todas las cosas”. En los desarrollos espirituales, así como en el ámbito material, lo último en manifestarse es el objetivo, siendo éste, paradójicamente, lo primero que surge en el pensamiento.
El objetivo del arquitecto es construir una casa. Lo primero que hace es un pozo, luego gradualmente todo irá tomando su verdadera forma hasta que, finalmente, vemos la casa.
Las 4 índoles del ratzón lekabel / deseo de recibir en el estrato material del olam Asiá, mundo de la Acción de acuerdo a las enseñanzas del Rab Ashlag en su “Introducción al Libro del Zóhar

1.Reino mineral: primera índole del ratzón lekabel.
Es el principio de la revelación del ratzón lekabel en este mundo material.
En esta índole hay una potencialidad de movimiento mínima y masiva puesto que no se percibe movimiento individual.
El grado de ratzón lekabel en el reino mineral es ínfimo ya que controla a la totalidad de una sola vez. Como ser: planetas, astros, etc., y no se percibe su control sobre las particularidades, piedras, montañas, etc.

2.Reino vegetal: Es la segunda índole del ratzón lekabel en la cual se manifiesta el dominio de todos los detalles de sí mismo, ya que cada individuo posee movimiento propio hacia la luz.
También se distingue en el reino vegetal la capacidad de absorber alimento y expulsar los residuos. A diferencia del reino mineral, en el reino vegetal cada individuo puede actuar en forma particular, aunque limitado a sí mismo.

3.Reino animal: La tercer índole del ratzón lekabel es inmensamente superior ya que genera en cada individuo sentido independiente de sí. En el reino animal cada individuo puede también relacionarse con su semejante, pero su conciencia acerca del sufrimiento o la alegría del otro no posee un discernimiento previo. Toda reacción ante el otro es meramente instintiva y está basada en lo que recibe o puede dejar de recibir.

4.Reino humano – parlante: El hombre es la medida final y completa del ratzón lekabel ya que tiene sentido completo del otro.
El hombre posee un sentido tan desarrollado de su semejante que puede llegar a sentir que le falta todo lo que éste tiene, hasta llenarse de envidia por vivir la realidad de su prójimo. Cuando tiene cien quiere doscientos, y así su codicia puede expandirse al mundo entero.
La diferencia del deseo de recibir entre el reino humano y el reino animal es tal, nos explica el Rab Ashlag, que en un solo ser humano puede haber un deseo de recibir mayor que el existente en todo el reino animal.
La potencialidad del hombre es poderosa a tal punto que cuando transforma su deseo de recibir en deseo de dar puede beneficiar a toda la humanidad.

4 índoles generales de la manifestación del deseo de recibir / ratzón lekabel en el mundo de la acción / Olam asia
En los planos materiales
En el plano del desarrollo espiritual del hombre
MINERAL
NEFESH
No posee movimiento propio.
Recepción completamente pasiva.
Responde solo a estímulos externos
Dominio del deseo de recibir egoísta.
Característica general del hombre hasta los 13 años.
VEGETAL
RUAJ
Tiene conciencia de que recibe.
Movimiento limitado hacia sí mismo.
El movimiento representa la medida de su “independencia”
Práctica de actos de bien, mitzvót, con intención y conciencias parciales
ANIMAL
NESHAMA
Sentido de sí.
Puede recibir por voluntad propia pero no puede dar a partir de su libre voluntad.
No posee sentido con respecto a su prójimo sino a través de su deseo de recibir.
Realización de actos positivos con intención. Percepción exterior de la realidad. Refinamiento de sí a nivel intelectual-humano.
HUMANO – PARLANTE
JAIA
Sentido del prójimo y del Kadósh Barúj Hú.
Dueño del libre albedrío:
a) El mal, recibir sólo para sí
b) El bien, recibir para compartir
Comprensión profunda de las mitzvót y de la Torá en su nivel espiritual


Todos los grados de la voluntad de recibir coexisten dentro del hombre y hasta que el hombre no logra superarlos lo esclavizan e impiden que todos sus esfuerzos tengan frutos verdaderos.

Como lo expresó el rey Salomón, el más Sabio de los hombres:
“El ojo no se satisface con ver, ni el oído se llena de oír. Lo que ha sido es lo que será, y lo que ha sido hecho es lo que se hará. Y no hay nada nuevo bajo el sol “. Eclesiastés 1: 8, 9

El concepto bajo el sol se refiere al deseo de recibir egoísta/ratzón lekabel. Contrariamente, por sobre el sol está lo pleno, el deseo de dar y beneficiar/ ratzón lehashpía que es infinito como la Luz Infinita que da sin límite.

El trabajo espiritual consiste en canalizar todos los grados inferiores de la voluntad y el deseo hacia el bien colectivo y la identificación con los grados superiores de la voluntad y la conciencia, transformando así el deseo humano en Voluntad Espiritual – Superior. La Voluntad Espiritual incluye todos los grados anteriores de la voluntad y el deseo en equilibrio. La Voluntad Espiritual acerca al hombre a la Luz Infinita buscando el beneficio para toda la Creación. Todas las mitzvót están destinadas a depurar la voluntad del hombre hasta unificarla con la Luz, de esa forma todos los deseos se funden en Una y Unica Voluntad.

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