Impacto Hebreo
El Impacto Hebreo en la Civilización
La Biblia: alimento intelectual y moral
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La visión de un historiador no-judío

Selección extraída del libro “Cristianismo y Judaísmo” por Ernesto Renán, © Editorial Leviatán)

“…Sin duda, los estudios judíos pertenecen de pleno derecho a su pueblo, pero se me ha de permitir que exprese, para gloria de Israel que pertenece también a la humanidad. Las investigaciones relativas al pasado israelita interesan a todo el mundo. Todas las creencias encuentran en esos libros el secreto de su formación. Quien desee estudiar los orígenes religiosos llega necesariamente al hebreo (el resaltado es del compilador). Por lo tanto, estos estudios, sin dejar de ser de dominio propio, son al mismo tiempo el dominio común de todos los que creen e investigan…”

¡Que maravilloso destino el de este libro sagrado, esa Biblia que se ha transformado en el alimento intelectual y moral de la humanidad civilizada! Si hay una porción del mundo que tenga poca similitud con la Judea, sin duda se encuentra en nuestras islas perdidas del Occidente y el Norte. Y bien, ¿de qué se ocupan todas las mentes en estos lejanos países, habitados por razas tan diferentes a las de Oriente? ¿De qué sino de la Biblia? De la Biblia, ante todo.
En el norte de Escocia, a treinta leguas más o menos de la costa, en medio de un mar salvaje, hay una roca aislada, que durante la mitad del año está hundida casi por completo en las tinieblas. Esta pequeña isla se llama San Kilda. Hace poco leía informes muy curiosos sobre este islote, que podrá proporcionarnos datos interesantes sobre la raza céltica en su estado puro. Durante meses enteros, sus habitantes están sin relaciones con el resto del mundo. Sospecho que debe reinar el aburrimiento en San Kilda y que la sociedad debe ser allí muy poco variada.. Y bien, ¿cuál es la ocupación de las gentes que viven en esta pequeña tierra olvidada? Se lee la Biblia de la mañana a la noche, se busca comprenderla.
He visitado un poco el norte de Escandinavia y he llegado a ver algunos campamentos de lapones. Estos lapones estan civilizados sólo a medias, y sin embargo saben leer. ¿Y qué es lo que saben leer? ¡La Biblia, siempre la Biblia! La entienden a su manera, la interpretan de modo más original, con una especie de sombría pasión y de inteligencia profunda.
Tienen, pues, los judíos el incomparable privilegio de que su libro haya llegado a ser el libro del mundo entero…”

No hay duda de que los estudios hebraicos son el substracto común de los estudios religiosos, y de ahí que todos aquellos que tratan de darse cuenta de su fe estén obligados a ocuparse del pasado religioso judío. Por ejemplo, cuando se quiere profundizar el cristianismo, debemos estudiar el judaísmo. Ligado por una de esas tradiciones de infancia, que son las mas caras y duraderas, al cristianismo, he creído que no tenía mejor medio de probar mi respeto por la doctrina cristiana que examinándola de cerca. Considero que un examen serio y concienzudo. Es la máxima prueba de respeto que se pueda dar a las creencias religiosas.

¿Adónde me conducía este análisis del cristianismo? Al estudio del judaísmo, puesto que repito, el cristiano que quiere ser consciente de su fe será conducido necesariamente al hebreo. Y sin duda, este estudio produjo en mi espíritu la más profunda revolución. Puede decirse que mis ideas sobre la historia religiosa de la humanidad se fijaron desde el día mismo en que comencé a conocer el pasado hebreo.

Esa es la gloria de este pueblo, la gloria de Israel; ese es el gran secreto del que es depositario: en el seno de su raza, unos setecientos u ochocientos años antes de Cristo, en el seno de Israel se cumplió de una manera definitiva el pasaje de la religión primitiva, llena de supersticiones malsanas, a la religión pura, y puede decirse, definitiva para la humanidad.

“…He aquí un D-os nuevo por completo, un D-os profundamente distinto de todos los dioses de la antigüedad. La moral ha penetrado en la religión; la religión se ha transformado en la moral…”
“…Hay una idea que apareció constantemente en los antiguos profetas; este culto depurado de Israel llegará a ser la religión del género humano. No se trata ya de un culto particular, se trata del culto universal, del reinado de la justicia. ¡El reino de la justicia!, sí, tal es la fe de estos antiguos profetas, el ideal que parecía en sus obras. Este ideal no se realizó de una manera completa pero la obstinada creencia de que gracias a Israel la justicia reinará sobre la tierra, llega a ser en la mente del piadoso judío una especia de obsesión.

He aquí donde reside la maravillosa originalidad de los profetas, he ahí la idea que fue el núcleo de la religión pura y que debió ser adoptada por toda la humanidad. Esta idea, proclamada con un acento tan popular y conmovedor por los fundadores del cristianismo, fue expresada con una admirable grandeza por los profetas del siglo VII antes de Cristo….”
“… En una palabra, la religión pura, que entrevemos como capaz de reunir a la humanidad toda entera, será la realización de la religión de Israel, la religión judía ideal, desembarazada de las escorias que puedan haberse entremezclado…”

Ernesto Renán

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