Impacto Hebreo
El Impacto Hebreo en la Civilización
El pueblo Judío y su aporte al mundo
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La raíz del antisemitismo

Extraido de Escoge la Vida

-Rabino ¿no cree usted que ideas como “el pueblo elegido” crean más antisemitismo?

-Probablemente estés en lo correcto. De hecho, esta es la raíz del antisemitismo, Dios dio a toda la humanidad una oportunidad de ser el pueblo elegido. Sin embargo, solamente los tres padres siguieron el ideal de Dios al pie de la letra y por lo tanto se ganaron el privilegio de ser los elegidos. Esav, el hermano gemelo de Yaacob, vivió una vida antagónica con los ideales de su abuelo Abraham.

Por lo tanto, nadie más que Esav, el propio descendiente de Abraham e Itzjak (los primeros dos padres) posiblemente sintió el fracaso de haber perdido esa oportunidad.

En vez de cambiar su forma de ser, Esav se involucró más en el mal y convenció a otras personas a seguirle en su odio, quienes sin esa influencia podían haber seguido el camino de Yaacob. Su “logro” más grande fue su nieto Amalek, cuyo fanatismo en el odio resultó tan grande que sus descendientes eran capaces de sacrificar todo por ese odio.

Aunque su esfuerzo fuera vano y sin sentido querían destruir a los hijos de Israel, aún después de ver cómo milagrosamente, con la ayuda de Dios, salieron de Egipto. Aunque no tuvo éxito en la destrucción, Amalek sí logró inyectar en otros ese odio tan venenoso y sin fundamento que aún hoy, se encuentra en las venas de la sociedad.

Sin embargo, permanecer firmes en nuestras creencias, aun con la existencia del antisemitismo, es una de las pruebas para los descendientes de Abraham, Issac y Yaacob. Si no fuera por la influencia del mal en el mundo, no tendría valor permanecer fieles al bien.

La ironía del antisemitismo es que, mientras el antisemita está celoso de que Dios nos escogió únicamente a nosotros, mucha gente judía trata al máximo de negar su singularidad. Piensan que el considerarse parte del pueblo elegido es racismo. Sin embargo, ser judío es más una responsabilidad que un privilegio. “Yo, Dios, te he llamado a la rectitud… y te he puesto como pacto para con la gente, para ser luz entre las naciones.”

Nuestro problema es que no apreciamos quiénes somos y la raíz de este problema es no saber quiénes somos. Queremos ser tan buenos que no queremos admitir que somos diferentes, que tenemos una misión especial y única en el mundo. Somos diferentes. Y es importante tanto para nosotros como para el resto de mundo que vivamos en el nivel que Dios desea, sin importarnos que otros nos ridiculicen por ser diferentes.

Ezriel Tauber

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