HALEL
Coordenadas espirituales
El tiempo y el sí mismo
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La Percepción de la Realidad

« Respecto a Sí misma, la Realidad es Una, sin que se operen cambios en la Esencia »

La percepción de la realidad se conforma a partir de dos componentes básicos: «el que percibe» y «lo percibido».
A «lo percibido» previo a la percepción lo llamamos Su Esencia, en hebreo Atzmutó, y a «los que perciben», quienes alcanzan ciertos grados de Su Esencia los denominamos almas, en hebreo neshamót.

Respecto a Sí misma, la Realidad es Una, sin que se operen cambios en la Esencia, tal cual dice el versículo “Yo cambié”. La realidad «es» independiente de la forma en que es percibida; los cambios son experimentados por el que percibe.

Como ya vimos en el “el tiempo y el espacio”, la conciencia temporal-espacial de la realidad es una forma de percepción que surge con el hombre. Por ello, cuando nos referimos a la realidad espiritual y aún más, a la Esencia de toda la realidad –Atzmutó– no corresponde discernir en términos temporales y espaciales, tal como la mente simple los aprehende (ver items 29, 30 y 31). Ni siquiera las denominaciones más sutiles pueden definir los mundos espirituales en sí mismos, pues «Allí» no poseemos percepción alguna, dado que la dualidad conocedor-conocido carece de existencia. «Allí» no sólo se conoce, «Allí» se Es.

Todo el lenguaje de la Sabiduría de la Kabalá se refiere a las diferentes formas en que la neshamá puede aprehender la plenitud de la Luz (Or), que la Esencia de toda la realidad manifiesta.

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