Ki Tisá
Libro Shemot (Exodo)
+100%-

Ki Tisá (1)

PARASHAT KI TISÁ – SECCIÓN KI TISÁ

11 El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo:
12 «Cuando hagas un censo de los Hijos de Israel según sus números, cada hombre le dará a El Eterno expiación por su alma cuando los cuente, para que no haya plaga entre ellos cuando los cuente.
13 Esto darán: todo el que pase por el censo, medio siclo del siclo sagrado, el siclo es veinte geras, medio siclo como ofrenda para El Eterno.
14 Todo el que pase por el censo, a partir de los veinte años en adelante, dará la ofrenda de El Eterno.
15 Los ricos no aumentarán y los pobres no reducirán el medio siclo: darán la ofrenda de El Eterno para expiar por vuestras almas.
16 Tomarás la plata de las expiaciones de los Hijos de Israel y la darás para la obra de la Tienda de la Reunión; y será un recordatorio ante El Eterno para los Hijos de Israel, para expiar por vuestras almas».
17 El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo:
18 «Harás una Jofaina –kior– de cobre, con su base de cobre, para los lavados; la colocarás entre la Tienda de la Reunión y el Altar y allí colocarás agua.
19 De ella, Aarón y sus hijos se lavarán sus manos y sus pies.
20 Cada vez que entren a la Tienda de la Reunión, se lavarán con agua y no morirán, o cuando se acerquen al Altar para oficiar, para elevar el humo de una ofrenda de fuego para El Eterno.
21 Se lavarán sus manos y sus pies y no morirán. Será para ellos decreto eterno, para él y su descendencia por todas sus generaciones».
22 El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo:
«23 Ahora tú, toma para ti especias selectas: quinientos siclos de mirra pura; canela aromática, de la cual la mitad será doscientos cincuenta; doscientos cincuenta de caña aromática;
24 quinientos de casia, del siclo sagrado, y un hin de aceite de oliva.
25 De ello harás aceite de unción sagrada, un compuesto mezclado, artesanía de perfumista; estará destinado a ser aceite de unción sagrada. 26 Con él ungirás la Tienda de la Reunión y el Arca del Testimonio;
27 la Mesa y todos sus utensilios, la Menorá y sus utensilios, y el Altar del incienso; 28 el Altar de las ofrendas ígneas y todos sus utensilios, y la Jofaina y su base.
29 Los santificarás y permanecerán santo de santos; todo lo que los toque será sagrado.
30 Ungirás a Aarón y a sus hijos y los santificarás para servir ante Mí.
31 Hablarás a los Hijos de Israel, diciendo: “Esto quedará para Mí como aceite de unción sagrada por vuestras generaciones.
32 No se ungirá sobre carne humana de aquel que no sea sacerdote o un rey y no duplicaréis su composición; es sagrado, y permanecerá sagrado para vosotros.
33 Todo el que haga un compuesto igual o que lo coloque sobre un extraño será tronchado de su pueblo”».
34 El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): «Tomad para ti especias: bálsamo, onija y gálbano; especias e incienso puro: éstos serán del mismo peso.
35 Harás de ellos un compuesto de especias, artesanía de perfumista, perfectamente mezclado, puro y sagrado.
36 Molerás parte de él finamente y lo colocarás frente al Testimonio en la Tienda de la Reunión, donde me reuniré contigo; será santo de santos para vosotros.
37 La proporción del incienso que harás, no la haréis para vosotros; será santo para ti, será para El Eterno. 38 Todo el que haga algo igual para olerlo, será tronchado de su pueblo».

31

1 El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo:
«2 Ve, he llamado por nombre a Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda.
3 Lo he colmado de espíritu Divino, de sabiduría, entendimiento y conocimiento, y de todas las artes;
4 tejer diseños, trabajar el oro, la plata y el cobre;
5 labrar las piedras para los engarces y grabar la madera: para realizar todas las artes.
6 Y he aquí que he asignado junto a él a Oholiab, hijo de Ajisamaj de la tribu de Dan, y he dotado a todos los hombres de corazón sabio de sabiduría, y ellos harán todo lo que te he ordenado:
7 la Tienda de la Reunión, el Arca del Testimonio y la Cubierta que hay sobre él, y todos los utensilios de la Tienda;
8 la Mesa y sus utensilios, la Menorá pura y todos sus utensilios, y el Altar del incienso;
9 el Altar de las ofrendas ígneas y todos sus utensilios, la Jofaina y su base;
10 las vestimentas tejidas, las vestimentas sagradas de Aarón el Sacerdote y las vestimentas de sus hijos, para oficiar de sacerdotes;
11 el aceite de unción y las especias del incienso del Santuario. Tal como te he ordenado, todo harán».
12 El Eterno le dijo a Moshé (Moisés), diciendo:
13 «Y tu háblales a los Hijos de Israel, diciendo: “Sin embargo, debéis observar Mis días de Shabat, pues es señal entre Yo y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que Yo soy El Eterno, Quien os santifica.
14 Observaréis el Shabat, pues es sagrado para vosotros; los que lo profanen ciertamente morirán porque todo el que haga en él labor, esa alma será tronchada del medio de su pueblo.
15 Durante seis días podrán hacerse labores y el séptimo día es día de absoluto descanso, es sagrado para El Eterno; todo el que haga trabajo el día de Shabat ciertamente morirá”.
16 Los Hijos de Israel observarán el Shabat, para hacer al Shabat pacto eterno por sus generaciones.
17 Entre Yo y los Hijos de Israel es señal eterna, porque El Eterno hizo el cielo y la tierra en seis días, y el séptimo día cesó y descansó».
18 Cuando terminó de hablarle en el Monte de Sinaí, le entregó a Moshé (Moisés) dos Tablas del Testimonio, tablas de piedra inscriptas por el dedo de Dios.

32

1 El pueblo vio que Moshé (Moisés) se había demorado en bajar de la montaña y se reunió el pueblo en torno a Aarón y le dijeron: «Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, pues no sabemos qué es lo que le ha ocurrido a este hombre Moshé (Moisés) que nos hizo ascender de la tierra de Egipto».
2 Aarón les dijo: «Quitad los anillos de oro que hay en las orejas de vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos».
3 Todo el pueblo se quitó los anillos de oro que tenían en sus orejas, y se los trajeron a Aarón.
4 Él los tomó de sus manos y los unió en una tela, e hizo un becerro fundido. Dijeron: «Éstos son tus dioses, Israel, que te hicieron ascender de la tierra de Egipto».
5 Aarón vio y construyó un altar frente a él. Aarón exclamó y dijo: «!Fiesta para El Eterno mañana!».
6 Al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron ofrendas ígneas y trajeron ofrendas pacíficas. El pueblo se sentó a comer y beber, y se levantó a divertirse.
7 El Eterno habló a Moshé (Moisés): «Ve, desciende, pues tu pueblo, al que hiciste ascender de la tierra de Egipto, se ha corrompido.
8 Rápidamente se descarriaron del camino que les he ordenado. Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él, y han sacrificado para él, diciendo: “Éste es tu dios, Israel, que te hizo ascender de la tierra de Egipto”».
9 El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): «He visto a este pueblo, y he aquí que es un pueblo obstinado.
10 Y ahora, desiste de Mí. Que Mi enojo se encienda contra ellos, y los consuma; y te convertiré en una gran nación».
11 Moshé (Moisés) rogó ante El Eterno, su Dios, y dijo: «¿Por qué, El Eterno, habría de encenderse Tu ira contra Tu pueblo, al que sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
12 ¿Por qué habría de decir Egipto, diciendo: “Con mala intención los sacó, para matarlos en las montañas y para aniquilarlos de la faz de la tierra”? Que se aplaque Tu ira ardiente y reconsidera el mal que consideraste hacer contra Tu pueblo.
13 Recuerda a Abraham, Itzjak (Isaac) e Israel, Tus siervos, a los que Tú juraste por Ti mismo, y les dijiste: “Aumentaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y daré a vuestra simiente toda esta tierra de la que hablé y será su heredad por siempre”».
14 El Eterno reconsideró el mal que declaró que haría con Su pueblo.
15 Moshé (Moisés) giró y descendió de la montaña, con las dos Tablas del Testimonio en su mano, Tablas inscriptas de ambos lados; estaban inscriptas de un lado y del otro.
16 Las Tablas eran obra hecha por Dios y la escritura era la escritura de Dios, grabada en las Tablas.
17 Iehoshúa (Josué) oyó el sonido del pueblo en sus gritos y le dijo a Moshé (Moisés): «!Hay sonido de batalla en el campamento!».
18 Él dijo: «No un sonido que clama fuerza ni un sonido que clama debilidad; !un sonido de vejación es lo que oigo!»
19 Ocurrió que cuando se acercó al campamento y vio el becerro y los bailes, se encendió la ira de Moshé (Moisés) y arrojó las Tablas de sus manos y las quebró al pie de la montaña.
20 Tomó el becerro que habían hecho y lo hizo arder en el fuego. Lo molió hasta convertirlo en polvo fino, y lo esparció sobre el agua. Hizo que bebieran los Hijos de Israel.
21 Moshé (Moisés) le dijo a Aarón: «¿Qué fue lo que te hizo este pueblo que le causaste un pecado tan grande?».
22 Dijo Aarón: «Que no se encienda la ira de mi señor. Tú sabes que el pueblo se inclina hacia el mal. 23 Ellos me dijeron: “Haznos un dios que vayan delante de nosotros, pues este hombre Moshé (Moisés) que nos hizo ascender de la tierra de Egipto, no sabemos qué fue lo que le ocurrió”.
24 Entonces les dije: “¿Quién tiene oro?”. Ellos se lo quitaron y me lo dieron. Yo lo arrojé al fuego, y emergió este becerro».
25 Moshé (Moisés) vio el pueblo, que estaba expuesto, pues Aarón los había expuesto en deshonra entre aquellos que se alzan en su contra.
26 Moshé (Moisés) se paró en la entrada del campamento, y dijo: «Todo el que esté con El Eterno, que venga conmigo», y todos los levitas se reunieron en torno a él.
27 Él les dijo: «Así dijo El Eterno, Dios de Israel: “Cada hombre, que coloque su espada sobre su muslo y pase hacia adelante y hacia atrás de una puerta a otra del campamento. Que cada hombre mate a su hermano, cada hombre a su prójimo y cada hombre a su cercano”».
28 Los levitas hicieron tal como dijo Moshé (Moisés) y alrededor de tres mil hombres del pueblo cayeron aquel día.
29 Dijo Moshé (Moisés): «Consagraos en este día a El Eterno, pues cada uno se ha opuesto a su hijo y a su hermano, para que Él os confiera una bendición en este día».
30 Al día siguiente, Moshé (Moisés) le dijo al pueblo: «Habéis cometido un pecado muy grande. Y ahora subiré hacia El Eterno, tal vez pueda obtener la expiación de vuestro pecado».
31 Moshé (Moisés) retornó con El Eterno y dijo: «!Te lo suplico! Este pueblo ha cometido un gran pecado y se han hecho un dios de oro,
32 y ahora, por favor perdona su pecado; pero si no, bórrame, por favor, de Tu libro que has escrito».
33 El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): «El que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro.
34 Ahora, ve y conduce al pueblo hacia donde te he dicho. He aquí que Mi ángel irá delante de ti y el día que haga Mi recuento, haré que su pecado cuente en su contra».
35 El Eterno atacó al pueblo con una plaga, a causa del becerro que habían hecho, que había hecho Aarón.

Textos relacionados
Ki Tisá (2)

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top