Ki Tezté
Libro Devarim (Deuteronomio)
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Ki Tetzé (2)

23

1 Un hombre no tomará a la mujer de su padre; y no descubrirá el manto de su padre.
2 El hombre con testículos aplastados o con el órgano cortado no entrará en la congregación de El Eterno.
3 El bastardo no entrará en la congregación de El Eterno, ni siquiera su décima generación entrará en la congregación de El Eterno.
4 El amonita y el moabita no entrarán en la congregación de El Eterno, ni siquiera su décima generación entrará en la congregación de El Eterno, hasta la eternidad,
5 por no haberte recibido con pan y agua en el camino cuando salías de Egipto, y por haber contratado a Bilaam hijo de Beor, de Petor, Aram Naharaim, para maldecirte.
6 Pero El Eterno, tu Dios, se negó a escuchar a Bilaam, y El Eterno, tu Dios, transformó la maldición en una bendición para ti, pues te amó El Eterno, tu Dios.
7 No buscarás su paz ni su bienestar, en todos tus días, por siempre.
8 No rechazarás al edomita, pues él es tu hermano; no rechazarás al egipcio, pues fuiste residente en su tierra.
9 Los hijos que les nacen en la tercera generación pueden entrar en la congregación de El Eterno.

10 Cuando un campamento salga a enfrentarse a tus enemigos, tomarás precauciones contra cualquier cosa mala.
11 Si hubiere entre vosotros un hombre que no estuviere puro a causa de un incidente nocturno, saldrá fuera del campamento; no ingresará al campamento.
12 Hacia el atardecer, se sumergirá en agua, y cuando se ponga el sol, podrá entrar en el campamento.
13 Tendrás un lugar fuera del campamento y a él saldrás, fuera.
14 Tendrás una pala además de tus armas, y ocurrirá que cuando te sientes afuera, cavarás con ella; regresarás y cubrirás tus excrementos.
15 Pues El Eterno, tu Dios, anda en medio de tu campamento para rescatarte y entregar a tus enemigos delante de ti; por eso tu campamento será sagrado, para que Él no vea ninguna cosa vergonzosa entre vosotros y Se aleje de detrás de ti.

16 No entregarás a un esclavo a su amo que es rescatado de su amo y entregado a ti.
17 Él habitará contigo en medio de ti, en cualquier lugar que eligiere en una de tus ciudades y que le sea beneficioso; no lo afligirás.

18 No habrá mujer promiscua entre las hijas de Israel y no habrá hombre promiscuo entre los hijos de Israel.
19 No traerás la paga de una prostituta ni el precio de un perro a la Casa de El Eterno, tu Dios, por ningún voto, pues ambos son abominaciones contra El Eterno, tu Dios.
20 No harás que tu hermano tome interés, interés de dinero o interés de comida, interés de nada que pueda tomar como interés.
21 Puedes hacer que un gentil tome interés, pero no puedes hacer que tu hermano tome interés, para que El Eterno, tu Dios, te bendiga en todos tus emprendimientos en la Tierra a la que vienes, para poseerla.

22 Cuando Le hagas un voto a El Eterno, tu Dios, no te demorarás en pagarlo, pues El Eterno, tu Dios, te lo exigirá, y habrá en ti un pecado.
23 Si te abstienes de hacer un voto, no habrá en ti pecado.
24 Observarás y cumplirás lo que salga de tus labios, así como prometiste un regalo voluntario a El Eterno, tu Dios, todo lo que dijiste con tu boca.

25 Cuando vengas al viñedo de tu prójimo, podrás comer uvas tanto como desees, hasta saciarte, pero no las pondrás en tu recipiente.
26 Cuando vengas al trigal de tu prójimo, podrás cortar espigas con tu mano, pero no podrás alzar la hoz contra el trigal de tu prójimo.

24

1 Si un hombre se casa con una mujer y yace con ella, y aconteciere que ella no halla gracia a los ojos de él, pues él halló en ella algo abominable y le escribió una declaración de divorcio, y se la entregó en su mano, y la echó de su casa;
2 y ella se fue de la casa de él y fue y se casó con otro hombre,
3 y éste último la odió y le escribió una declaración de divorcio, y se la entregó en su mano, y la echó de su casa; o si este último hombre que se casó con ella muriere;
4 su primer marido que se divorció de ella no la podrá volver a tomar para que sea su mujer después de que fuera mancillada, pues es abominación para con El Eterno. No traerás pecado sobre la Tierra que te da El Eterno, tu Dios, como heredad.

5 Cuando un hombre tome una nueva esposa, no saldrá al ejército, ni será obligado en ningún sentido; estará libre para su casa durante un año y alegrará a la mujer con la que se ha casado.

6 No se tomará la parte inferior de un mortero o la parte superior de un mortero como prenda, pues se estaría tomando la vida misma del hombre como prenda.

7 Si un hombre es hallado secuestrando a una persona de entre sus hermanos, los Hijos de Israel, y lo esclaviza y lo vende, el secuestrador morirá, y eliminarás el mal de entre vosotros.

8 Tendrás cuidado de la afección de tzaraat, siendo precavido y actuando según todo lo que te enseñaren los sacerdotes, los levitas; tal como os he ordenado te cuidarás de cumplir.
9 Recuerda lo que le hizo a Miriam en el camino El Eterno, tu Dios, cuando salías de Egipto.

10 Cuando le prestes a tu prójimo un préstamo por cualquier cantidad, no entrarás a su casa a tomar una prenda por él.
11 Te quedarás afuera, y el hombre al que le prestaste te traerá la prenda afuera.
12 Si ese hombre es pobre, no dormirás con su prenda.
13 Le devolverás la prenda cuando se ponga el sol y él dormirá con su ropa y te bendecirá, y para ti será un acto de rectitud ante El Eterno, tu Dios.

14 No engañarás a tu empleado entre tu hermano que es pobre o indigente, ni al prosélito que está en tu Tierra, ni al que se encuentra en tus ciudades.
15 Ese mismo día le darás su paga; el Sol no se pondrá sobre él, pues es pobre y su vida depende de eso; que no clame en contra de ti ante El Eterno, pues habrá en ti pecado.

16 Los padres no serán condenados a muerte a causa de los hijos, y los hijos no serán condenados a muerte a causa de los padres; cada hombre será condenado a muerte por su propio pecado.

17 No pervertirás la justicia del prosélito ni del huérfano, y no tomarás la vestimenta de la viuda como prenda.
18 Recordarás que fuiste esclavo en Egipto y El Eterno, tu Dios, te redimió de allí; por eso te ordeno que hagas esto.

19 Cuando recolectes tu cosecha en tu campo y olvides un manojo en el campo, no regresarás a tomarlo; será para el prosélito, el huérfano, y la viuda, para que El Eterno, tu Dios, te bendiga en todas la obra de tus manos.
20 Cuando sacudas tu olivo, no quites toda su belleza de las frutas tras de ti; será para el prosélito, el huérfano y la viuda.
21 Cuando coseches tu viñedo, no recogerás los racimos pequeños tras de ti; serán para el prosélito, el huérfano y la viuda.
22 Recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, por eso te ordeno que hagas esto.

25

1 Cuando hubiere un pleito entre dos personas y se acercaren a la corte, y ésta los juzgare, y reivindicaren al justo y hallaren culpable al malvado;
2 ocurrirá que si el malvado es condenado a ser azotado, el juez lo inclinará y lo golpearán un tercio por delante y dos tercios por atrás; según su delito será el número de azotes.
3 Cuarenta veces lo azotará y no agregará; para que no lo azoten otra vez más además de éstas y tu hermano sea degradado a tus ojos.

4 No le pondrás bozal al buey mientras trilla.

5 Cuando los hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijos, la mujer del difunto no se casará afuera de la familia, con un extraño; su cuñado vendrá a ella y la tomará para sí como esposa, y llevarán a cabo un matrimonio de levirato.
6 Ocurrirá que si ella concibe, el primogénito perpetuará el nombre de su hermano muerto y no sea borrado su nombre de Israel.
7 Pero si el hombre no desea casarse con su cuñada, entonces su cuñada subirá al portal, a los ancianos, y dirá: «Mi cuñado se niega a establecer un nombre para su hermano en Israel y no consintió en llevar a cabo un matrimonio de levirato conmigo».
8 Entonces los ancianos de la ciudad lo convocarán y le hablarán, y él se parará y dirá: «No deseo casarme con ella».
9 Entonces su cuñada se aproximará a él ante los ojos de los ancianos; ella le quitará su zapato del pie y escupirá ante él sobre el suelo; ella responderá y dirá: «Así se hace con el hombre que no ha de construir la casa de su hermano».
10 Entonces su nombre será proclamado en Israel: «¡La casa de aquel cuyo zapato fue quitado!».

11 Si pelean hombre entre sí, uno con el otro, y la mujer de uno de ellos se acerca para rescatar a su marido de la mano del que lo está golpeando, y ella extiende su mano y lo toma de su parte avergonzante,
12 le cortarás la mano, es decir, la mujer pagará un suma determinada; tu ojo no mostrará compasión.

13 No tendrás en tu bolsa un peso y un peso, uno grande y uno pequeño.
14 Y no tendrás en tu casa una medida y una medida, una grande y una pequeña.
15 Un peso completo y correcto tendrás, una medida completa y correcta tendrás, para que se prolonguen tus días en la Tierra que te da El Eterno, tu Dios.
16 Pues una abominación contra El Eterno, tu Dios, son todos los que hacen esto, todos los que actúan corruptamente.

17 Recuerda lo que te hizo Amalek, en el camino, cuando salían de Egipto,
18 que te acometió en el camino y atacó a aquéllos de vosotros que iban atrás, a todos los débiles de la retaguardia, cuando estabas desfalleciente y exhausto, y no temió a Dios.
19 Ocurrirá que cuando El Eterno, tu Dios, te dé descanso de todos tus enemigos que te rodean en la Tierra que te da como herencia El Eterno, tu Dios, para poseerla, borrarás la memoria de Amalek de bajo de los Cielos, ¡no te olvidarás!

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