HALEL
Bamidbar
El alma en el relato de la Torá
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Jukát

La mayoría de las religiones y corrientes de pensamiento están basadas en un profeta o ideólogo que alcanzó a través de una revelación o intuición personal “la verdad”. Posteriormente, sus seguidores constituyen una burocracia que intenta imponer sus creencias al mismo tiempo que combaten todo aquello que se interponga en “el camino hacia la verdad”.
De esa forma surgieron la mayoría de la religiones e ideologías que conocemos.

La fuerza de Satán
Si todos fuimos creados por Un mismo Creador Infinito y Sabio significa que cada criatura fue creada con un objetivo.
La Torá nos enseña que el desafío humano consiste en armonizar todo lo que EL creó. Quien pretenda anular lo original que cada ser posee equivaldría a considerarse más sabio que el propio Creador. Eso es lo denominado por la tradición de Israel paganismo o la fuerza de Satán, o sea la utilización de nuestro libre albedrío para negar El Orden Superior que abarca a todo y a todos.

La santidad de la vida
El judaísmo se gestó a partir de un extenso proceso que culminó con una revelación colectiva: Sinai. La Torá nos transmite que Adám fue creado a imagen y semejanza del Creador y el Talmúd nos aclara que cada criatura revela una aspecto único de Su energía creativa. Esa es una de las razones de cuan sagrada es para el judaísmo cada vida y lo imprescindible que resulta cada ser en el logro de la Armonía Universal.

“Aquél que salva una vida, es como si salvase al mundo entero” (Talmud Babli)

“Guárdate y protege con cuidado tu vida…” (Devarim 4:9)

El ideal judío
El Cristianismo pretendió hacer al mundo cristiano. Los musulmanes a su vez intentan convertir al mundo al Islam. El ideal judío es hacer un mundo civilizado.
El objetivo de muchas ideologías es el proselitismo. El ideal judío es el de un mundo donde todo coexista armoniosamente.

“Y convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoses. Ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más para la guerra.” (Isaías 2:4)

“Hilel decía: lo que detestas para ti no lo hagas a tu compañero. Esta es toda la Tora, lo demás es comentario” (Talmúd Babli, Shabat 31)

“Quién es sabio? El que aprende de todos los hombres…” (Avót 4:1)

“…recibe a toda persona con rostro alegre.” (Avót 15:1)

La unidad dentro de la multiplicidad
La ciencia confirmó en la época moderna lo que los sabios judíos enseñan desde hace miles de años: que todo el universo es energía que adopta diferentes formas.
Energía es aquello que da existencia a todo. Es lo esencial que en diferente grado e intensidad constituye la naturaleza de las cosas.
Los seres humanos y toda la Creación somos parte de esa misma esencia -de esa energía- pero cada uno la expresa a través de su individualidad.
La Kabalá nos enseña que lo esencial es alcanzable gradualmente a través de las circunstancias en que las diversas individualidades interactúan.

El desafío
El pueblo judío a través de todos los tiempos asumió un desafío: revelar la unidad dentro de la multiplicidad.

“Shemá Israel HaShem Elokeinu HaHem Ejad”
Escucha Israel el Eterno nuestro Creador el Eterno es Uno.

La unidad armoniza las diferentes individualidades, entonces surge los esencial.

Luz para los pueblos

“Voy a insistir que los Hebreos han hecho más para civilizar al hombre que cualquier otra nación. La emuná a hecho que los Judíos sean el instrumento más esencial para civilizar a las naciones”.
John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos.

“El mundo sin los Judíos hubiera sido un lugar diferente. Probablemente la humanidad hubiera eventualmente tropezado con los conceptos Judíos. Pero no podemos estar seguros. Todos los descubrimientos conceptuales del intelecto humano parecen obvios una vez que han sido revelados, pero requiere de un genio especial para formularlos por primera vez. Los Judíos tienen este regalo. A ellos les debemos la idea de igualdad frente a la ley, tanto Divina como humana.; la santidad de la vida y la dignidad de la persona humana; de la conciencia individual y por eso una redención personal; de una conciencia colectiva y por eso de una responsabilidad social; de la paz como un ideal abstracto y del amor como el fundamento de la justicia, y muchos otros elementos que constituyen la base moral de la mente humana. Sin las Judíos el mundo hubiera sido un lugar mucho más vacío” (Paul Johnnson, historiador Cristiano, autor de History of the Jews and A History of Christianity).

“Vivir con la verdad es una carga pesada, por consiguiente, son pocos quienes la sostienen” (Meirí Mishlei 3:18)

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