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La Armonia Universal
La armonía universal
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Globalización cultural

Se estima que mas de 40.000 niños quedaron huérfanos a partir del maremoto que sacudió al Sudeste Asiático. Hay serios temores de que los traficantes de menores se aprovechen del caos para cometer sus delitos. El Gobierno de Indonesia ha prohibido la salida del país de los menores de 16 años para evitar los secuestros.

La internet ha generado un mundo en donde todo está aparentemente más cerca y las fronteras culturales parecen diluirse. Nos encontramos en medio de un estado de globalización que podría haber generado la infraestructura de una verdadera confraternidad mundial, pero aún no fue capaz de generar el contexto para crear un orden justo.

Las naciones y los organismos internacionales no se ocuparon en alcanzar ese orden superior. No supieron contemplar las auténticas necesidades humanas basadas en tradiciones ancestrales a partir de valores espirituales que tengan como objetivo la Armonía Universal. Así se desarrollaron sistemas educativos que incentivan a pensar en cómo recibir cada vez más y más dando lugar a que el modelo a imitar sea el egoísta. Cuando la realidad sólo abarca mis intereses, ¿por qué no codiciar, engañar, robar, asesinar, adulterar? y, ¿para qué respetar el esfuerzo de los padres y demás antepasados? Entonces, como se ha repetido a lo largo de la historia, se toman decisiones -que marcan el destino de la humanidad- basados en el desconocimiento de la esencia humana y de su objetivo.

Los postulados del Decálogo- Aseret HaDibrot (no codiciar, no engañar, no robar, no asesinar, no adulterar, etc.) que cualquier persona culta y civilizada “acepta”, pueden olvidarse fácilmente cuando el egoísmo se apodera del hombre y lo conduce a justificar “racionalmente” sus deseos.

Estos postulados, “normas de cualquier sociedad que se considere justa”, sólo tienen consistencia y continuidad cuando el hombre los reconoce y acepta como leyes objetivas provenientes de una Fuente Superior y que está por sobre la realidad humana (como reconocemos y aceptamos objetivamente las leyes de la naturaleza).

Así como hubo una prehistoria salvaje e incivilizada que precedió al actual período que llamamos historia, tal vez llegó el momento de entrar en un nivel superior y significativo, una meta historia que enfrente ese salvajismo que aún no conseguimos corregir.

Salir de esta historia significaría evolucionar y enfrentar el desafío que hasta hoy no asumimos: implementar el bien, pero el único bien posible, el universal.

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