HALEL
La Armonia Universal
La armonía universal
+100%-

El vacío como causa del mal

La Torá: el Pentateuco, Neviím: los libros de los Profetas y Ketubim: los Escritos, enmarcan la tradición que universalizó el mensaje de Israel.
La extensa sucesión de Sabios y Profetas de Israel le reveló al mundo a lo largo de la historia los valores trascendentes que hacen a la esencia humana.

El objetivo y la forma de alcanzarlo
Los valores universales: no robar, no codiciar, no asesinar, etc. están por sobre las controversias; por ello los diferentes Sabios se concentraron en aplicar la Sabiduría de acuerdo a las necesidades de cada generación.
Su objetivo siempre ha sido evitar que se distorsione la Sabiduría con opiniones personales subjetivas que dividen y opacan el propósito trascendente de la vida.
Así se transmitió a través de la tradición escrita el objetivo: alcanzar el altruismo, y a través de la tradición oral la forma de lograrlo. A partir de ello la responsabilidad humana consiste en implementar dicho mecanismo en la vida personal, familiar, social y universal.

Una actitud incomprensible
La revelación de Sinai es colectiva y está sustentada a través de toda la historia por miles de Sabios y Profetas.
Los Sabios de Israel nunca comprendieron la actitud del Cristianismo primero y del Islam posteriormente cuando clasifican al Judaísmo de obsoleto al mismo tiempo que exaltan como grandes innovadores a quienes utilizan los principios originales del Judaísmo como base de una “nueva” percepción de la realidad.
Tampoco se entiende el argumento de que Israel fracasó y que por ello un nuevo profeta asume el liderazgo. Israel, en el lenguaje espiritual hebreo, señala el deseo del alma por alcanzar la Armonía Universal, ese potencial humano nunca se pierde. Sólo quien interpreta literalmente, o sea que se limita al Pshat de la Torá y obvia el Remez, el Drash y el Sod de los textos sagrados puede llegar a esas conclusiones. En todo caso debemos pensar que quien fracasó es la humanidad y cada uno de sus integrantes, ya que el objetivo de la Torá es el desafío en el cual todos somos socios y todos somos responsables de los resultados obtenidos.
Adám y Javá fallaron en el Gan Edén y el mundo siguió adelante afirmando el mismo propósito espiritual, Caín y Abel fracasaron y el mundo continuó adelante con el mismo objetivo, la generación del diluvio, la de la torre de Babel, la del becerro de oro, etc. La dificultad en alcanzar un objetivo no es un argumento para dejar de aspirar a él.

Divide y reinarás
La Torá conoce la naturaleza humana y por ello es coherente en implementar su mensaje ya que sabe que el propósito de la Creación es el resultado de un largo proceso. También contempla las diferentes tendencias y personalidades que integran la gran familia humana, por ello le da al hombre los elementos educativos para que luche y se supere. Pero cuando se saca de contexto el objetivo universal-original que la Torá nos legó: alcanzar la Armonía Universal, lo único que se consigue, como la historia lo ha demostrado a través de inquisiciones, guerras santas, terror asesino, etc. es dividir y confundir a los hombres. La verdadera espiritualidad es aquella que logra que nos reconozcamos como parte integral de una misma humanidad en la cual todos somos socios beneficiarios de los resultados obtenidos o víctimas de nuestros fracasos.
Los sufrimientos de la humanidad son producto de los fallidos intentos por desacreditar los objetivos altruistas que nos reveló la Torá de Israel. Así individuos cautivos del egoísmo y de las ansias de poder “dividen para reinar” dejando al hombre preso de la ignorancia y la confusión.

El vacío como causa del mal
Cuántas veces sucedió en la historia que malvados carismáticos aprovecharon el vacío de contenidos generado por una educación sin objetivos claros para conducir a pueblos enteros a guerras y actualmente al terror suicida. El mal se infiltra en ese vacío.
Muchas personas con muy buenas intenciones piensan que siguen “un camino espiritual” mientras obedecen ciegamente un liderazgo producto de la confusión que ya nadie sabe cuándo, cómo ni dónde comenzó. Nuestras decisiones nunca son neutrales: por acumulación finalmente imprimen una dirección, sólo que no la vemos, o no queremos verla, y cuando nos acordamos ya es tarde: guerras, injusticias, inquisiciones, líderes “espirituales” promueven el terrorismo suicida como medio válido para alcanzar sus “objetivos”.

Educación con objetivos
Si no nos adelantamos y educamos con objetivos precisos definiendo qué es el bien y qué es el mal otros impondrán sus “valores”. Los Hitler y Bin Laden que cada tanto surgen tienen “objetivos claros”: aprovechar el vacío que deja la confusión espiritual y una educación meramente informativa en lugar de una formativa.
Decidimos, o continuamos bajo la inercia de sistemas basados en la confusión y que “ingenuamente” crean las circunstancias que generan el vacío donde “todo es posible”.
Espiritualidad no es mística ni creencia ciega. Por el contrario, espiritualidad es algo muy concreto con objetivos precisos. Es sólo aquello que logra armonizar la Creación del Uno sin segundo. El resto no es sino el ansia de poder que se reviste de burocracia, llámense religión, política y/o nacionalismo generadores de los conflictos que dividen cada vez más y más a los hombres

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top