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La Armonia Universal
La armonía universal
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El camino hacia la Verdad

« Verdad es la esencia humana y el estado en que nos encontramos cuando las tentaciones no pueden sobornarnos. Temor, en cambio, es buscar la aprobación y no la verdad »

Yad Vashem -el museo de la Shoá (Holocausto)- entre sus miles de documentos guarda un testimonio peculiar.
Martha Appel, en sus memorias, escribe entre los años 1940-41. «Por primera vez en mucho tiempo, vi a mis hijos volver un día de la escuela con los ojos chispeantes, riendo y llorando al mismo tiempo. La mayoría de las clases habían sido reunidas esa mañana en el hall de la escuela. El «oficial de razas» había venido a dar una exposición sobre las diferencias entre las razas. Le pregunté a la profesora si podía ir a casa -contó mi hija- pero ella respondió que tenía ordenes de no dispensar a nadie. Puedes imaginarte que fue una exposición horrible. El dijo que hay dos grupos de razas, una superior y otra inferior. La raza superior, que está destinada a gobernar el mundo es la teutónica, la raza germana, mientras que una de las razas inferiores es la judía. Y entonces, mamá, él miró a su alrededor y pidió a una de las niñas que se aproximase a él. Los niños nuevamente comenzaron a reír. Al principio no sabíamos, continuó mi hija qué es lo que él pretendía y estábamos muy preocupados cuando eligió a Eva. Entonces él comenzó: Observen aquí, la pequeña cabeza, su larga frente, sus ojos azules, y su cabello rubio, mientas tomaba una de sus largas trenzas. Miren, dijo, su altura y su esbelta figura. Estas son marcas inequívocas de pura raza teutónica. Mamá, tendrías que haber visto como toda el ala femenina estalló en risa. Incluso Eva no podía controlarse. Y entonces, desde todos los rincones del salón comenzaron a gritar «ella es una judía». ¡Tenías que ver la cara del oficial! Tuvo suerte que el director se acercó rápidamente y paró las risas y los gritos y se despidió de él agradeciéndole «su interesante e ilustradora exposición». Entonces comenzaron nuevamente las risas, pero el director nos frenó inmediatamente. ¡Estoy tan agradecida que la profesora no me dejó salir y estuve allí para oírlo!»

El camino hacia la Verdad
Verdad es la esencia humana y el estado en que nos encontramos cuando las tentaciones no pueden sobornarnos. Temor, en cambio, es buscar la aprobación y no la verdad.
Verdad es Ha Kadósh Barúj Hú. El ser humano no puede poseer la verdad pero sí puede transitar por el camino que lo conduce a la verdad. Ese camino es lo denominado por la tradición de Israel: Torá. Torá es la pedagogía que nos ayuda a lograr el discernimiento superior, el que no nos permite justificar nuestras carencias sino que, por el contrario, nos conduce a enfrentarlas y a superarlas.
La auto-justificación es necesaria transitoriamente, como en los niños que en la primer etapa de su vida precisan reforzar su identidad y su ego. Pero cuando un individuo o una nación quedan presos de sí mismos significa que detuvieron su desarrollo espiritual y comienza su decadencia. Así todos los sistemas basados en la auto-justificación utilizan la mentira y finalmente se disuelven.
El camino hacia la Verdad, en cambio, significa asumir responsabilidades para armonizar a todo lo existente.

Psicología evolutiva
Durante su desarrollo el niño necesita de modelos, aprende y discierne a partir de lo que recibe de sus padres y maestros. Llega a un mundo que lo antecede y que es regido por principios que deberá incorporar y respetar. El desarrollo del niño implica proyectarse hacia su entorno. En cambio, cuando se transforma en joven y luego en adulto y continúa sin desarrollar otro objetivo que vaya más allá de sí mismo, la vida se convierte en una constante justificación y por lo tanto se hace imposible expandir la conciencia y definir objetivamente qué está bien y qué está mal. Para tomar decisiones realmente altruistas debemos aprender a no justificar nuestras debilidades. La armonía universal, la denominada Gueulá -restauración del deseo humano a la plenitud infinita- surge cuando los hombres, con personalidades y tendencias diferentes, confrontamos nuestra naturaleza a principios Superiores Objetivos.
En este punto radica la discrepancia entre la Torá y los sistemas filosóficos que, en última instancia, promueven la auto-justificación.

El bien y el mal
Cuando proclamamos que la mente humana puede determinar el bien y el mal de acuerdo a sus propios criterios corremos el riesgo de promover sistemas basados en el egoísmo y la auto-justificación. La tradición de Israel nos dice que Moshé recibió la Torá -la enseñanza- desde Sinai. La Torá no fue una idea filosófica propia, sino que él la recibió y la transmitió. No codiciar, no engañar, no robar, no adulterar, no asesinar, etc. son Principios Universales y Objetivos Altruistas que no se basan en proclamar la superioridad de ningún individuo ni grupo, sino que nos enseñan el modo de cómo alcanzar la justicia; sólo así es posible armonizar todas las tendencias existentes, pues al ser principios Objetivos que no obedecen a intereses personales no permiten que surja la auto-justificación, producto del deseo egocéntrico de querer imponer «nuestra» verdad.

Tal vez …
El mal surge y resurge y la humanidad continúa sin tomar conciencia que repite incesantemente los mismos errores: justifica el egoísmo y evade implementar sistemas educativos basados en el altruismo. El mal, llámese nazismo, racismo, etc. seguirá resurgiendo mientras incentivemos sistemas educativos que transformen las debilidades humanas en normas. Israel, el pueblo del Libro, que tal vez por ocupar el rol de hacernos recordar esos Principios Superiores Altruistas representa de cierta forma la conciencia que muchas veces queremos callar, ha sido sistemáticamente la nación más perseguida a lo largo de la historia. Tal vez sea esta la razón por la cual una y otra vez la judeofobia reaparece como inquisición, nazismo, antisionismo, etc.

Educación y liderazgo
El comportamiento de una nación refleja la conducta y la escala de valores que adoptan sus líderes. Cuando los gobernantes son corruptos el soborno establece quiénes son los buenos y quiénes los malos.
Cuando un gobierno es asesino, como en la Alemania Nazi y otros regímenes totalitarios, el asesinato se transforma en norma. Cuando nos tocó vivir en regímenes judeófobos no sólo el gobierno, la policía y el ejército nos persiguió y asesinó; las masas ignorantes manipuladas por el régimen de turno también se encargaron de colaborar.
Cuando el liderazgo ignora la esencia espiritual humana conduce a su pueblo al caos.
La Torá nos enseña a no codiciar, no asesinar, no robar, a no mentir, no adulterar, etc. Nos enfrenta concientemente a las debilidades humanas y nos indica qué hacer para que dichas deficiencias no se apoderen de nuestra sociedad. Estas normas y el camino para alcanzarlas son uno de los grandes aportes judíos a la humanidad. La ley judía, la Halajá , también nos indica que no debemos realizar ningún pacto ni tratado con pueblos que no respeten esas normas. Todo tratado hecho con asesinos, ladrones, mentirosos, adúlteros, etc. esta destinado a fracasar.
Si no se poseen sistemas de vida altruistas basados en «no hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti» ningún convenio ni tratado tendrá éxito.
Nuestras enseñanzas son efectivas sólo cuando se reflejan en nuestros actos. Un ladrón nunca podrá enseñar honestidad. Un adúltero no podrá enseñar decencia. Nuestros hijos aprenden de nuestro comportamiento mucho más que de nuestras palabras. Un pueblo estructura su forma de vida de acuerdo al estándar que sus líderes proyectan a través de su conducta más que de sus discursos. Sólo podremos hacer desaparecer el mal cuando seamos capaces de vencer el mal que habita en nosotros. Si hay algo de mentira en nuestras vidas no lograremos revelar la verdad. Si hay algo de indecencia en nuestro comportamiento no podremos ser convincentes enseñando justicia. No podemos dar lo que no tenemos. Sólo un líder justo puede inspirar justicia y poner luz en la oscuridad. Líderes justos y sabios deben ser nuestra exigencia mínima. Pero para que ellos surjan debemos crear las condiciones necesarias invirtiendo nuestros esfuerzos en darle a nuestros niños y jóvenes sistemas educativos que enseñen justicia, altruismo y sabiduría. Entonces la humanidad producirá líderes bondadosos y un camino de Shalom en pos de la Verdad.

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