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La Armonia Universal
La armonía universal
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Educación integral

El ritmo de la historia está marcado por dos componentes: el rechazo de los errores cometidos, lo cual nos aleja del pasado y, el desafío de implementar nuevas propuestas que nos proyectan hacia el futuro. La velocidad con que circula la información hace que ese futuro se transforme rápidamente en presente y luego en pasado generando así un devenir, aparentemente incontrolable, que nos impide prever lo que nos depara el mañana.

La globalización de acuerdo a la comprensión de muchos de sus defensores y críticos, seria sólo un equivalente al concepto de internacionalización económica y por lo tanto un fenómeno únicamente materialista. Según esta lectura, el fenómeno de la globalización no es nuevo sino, simplemente, la ampliación de un proceso que comenzó con el hombre: primero a través del trueque, luego de un largo período desembocó en el mercantilismo y posteriormente en todas las formas que el comercio fue adquiriendo a lo largo de la historia.

Una nueva etapa
Como consecuencia del aumento de la población mundial y la velocidad con que la información circula, se generaron las condiciones para que este fenómeno alcance una dimensión inconmensurable. Es en este sentido que se inicia otra etapa en la historia, abriendo así una nueva posibilidad para la humanidad: el desafío de alcanzar la armonía social y espiritual que existe por sobre la multiplicidad de formas en que cada pueblo percibe la realidad.

Un proceso natural
La globalización es un proceso natural que nos conduce a asumir un rol en el desarrollo de toda la humanidad. La globalización no tiene por qué ser un proceso de disolución de las diferentes tradiciones y culturas. Por el contrario, la globalización tomada como una manifestación integral del fenómeno humano producirá una nueva fuerza, la resultante de todas las características que individualizan a cada pueblo cuando revela su forma de colaborar con la humanidad.

¿Un fin o un medio?
No debemos temer a la globalización ni al avance tecnológico, ya que no son sino instrumentos para que el bien se expanda. Nuestra responsabilidad consiste en incentivar una educación integral con verdadera espiritualidad que prepare a los seres humanos a relacionarse con la globalización y la tecnología como un medio para alcanzar el verdadero desarrollo: el espiritual. El mal surge sólo cuando el progreso material se transforma en un fin en sí mismo.

Globalización: un desafío
La globalización nos desafía a asumir compromisos a partir de lo que somos y nos ayuda a revelar nuestro potencial, aquello que sólo cada uno de nosotros es capaz de dar. Un ejemplo de ello es la siguiente noticia: La Giga Information Group, firma líder en asesorías, informó esta semana en el Wall Street Journal que: «Muchas organizaciones en el mundo, incluido la infraestructura nacional de EEUU, no sobrevivirán sin el constante apoyo de la tecnología revolucionaria que llega de Israel. Según Giga, la tecnología israelí tiene la principal influencia en el mundo moderno ya que lidera en los campos de la concepción y la tecnología, y así productos de países desarrollados como Suecia, Alemania, Inglaterra, Asia y América del Norte, son mejores gracias a las pautas fijadas por Israel».
Una pequeña nación nos demuestra como al activar su potencial logra una presencia continua a través de toda la historia. El pueblo de Israel es el más antiguo que existe en el mundo que continúa desarrollando tradiciones y valores que se remontan a los comienzos de la civilización. No codiciar, no robar, no asesinar, el descanso sabático, el amor al prójimo, etc. fueron y son las fuentes judías que desde siempre inspiraron a toda la humanidad. Esta tradición ancestral es la que modela al ser judío orientándolo siempre a contribuir en pro de un objetivo que lo trasciende a sí mismo: el logro de la armonía universal.

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