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La Armonia Universal
La armonía universal
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Diez sefirót, diez formas de discernimiento

La primera manifestación en todo acto creativo es el límite. Un arquitecto delimita el terreno donde va a construir, un compositor las ideas musicales que va a desarrollar, un científico el proyecto que va a implementar. También el matrimonio es un límite: elegimos con quien casarnos. La mujer que dice tengo a todos los hombres del mundo, o el hombre que expresa poseo a todas la mujeres del mundo, en realidad no tiene a nadie. Sólo cuando encontramos quien reciba nuestro amor podemos construir nuestra familia.

Calidad y cantidad
Todo acto creativo es esencialmente cualitativo. Recordemos el encuentro entre Iaacov y Esav. Esav poseía muchísimas riquezas, mucho más que Iaacov. Cuando se reencuentran los dos hermanos Esav le dice a Iaacov tengo mucho, y Iaacov le responde tengo todo. Mucho es cuantitativo, todo es cualitativo. La felicidad no depende de lo que poseemos sino de lo que hacemos con lo que tenemos. Sin límites no hay creación, por ello la Torá en su primer capítulo nos señala el modelo creativo a través de los límites necesarios para que la Creación alcance su objetivo.

El objetivo
El libro del Zóhar nos revela el objetivo: que el hombre reciba la plenitud absoluta. Sucede que en el ámbito espiritual, a diferencia del material, el dar y el recibir no son simultáneos. Cuando me dan un objeto lo recibo inmediatamente, en cambio en lo espiritual como ser en la educación, por ejemplo, el dar y el recibir no son simultáneos. El alumno debe realizar el esfuerzo para recibir la enseñanza que el profesor ya le transmitió. Similar es en el amor, no es suficiente con dar, debemos inspirar al otro a recibir nuestro amor. Así funciona el ámbito espiritual.

Diez días de retorno
En Rosh haShaná tomamos decisiones para el año que comienza. Cuando reconocemos los errores cometidos, nos comprometemos en no repetirlos y reflexionamos en la forma de implementar nuestras decisiones correctamente llegamos a Iom Kipur preparados para concretizar lo que asumimos. Este proceso genera la energía que nos acompañará durante todo el año.
El período que comprende desde Rosh haShaná hasta Iom Kipur (inclusive) se denomina Aséret Ieméi Teshuvá– diez días de retorno. Este lapso abarca diez etapas de reflexión sobre nuestro desarrollo espiritual: los actos que nos acercan o nos alejan de Su forma: el altruismo que nos hace retornar a nuestra verdadera esencia.

Diez sefirót, diez formas de discernimiento
Las diez sefirót representan diez formas espirituales a través de las cuales el Kadósh Barúj Hú manifiesta la Creación. Cuando las recreamos en nuestra vida aprehendemos el modelo para actuar en base al Modelo Original.
La Kabalá nos enseña que el primer día de los Aséret Ieméi Teshuvá– diez días de retorno- se relaciona con la sefirá Kéter. Durante ese día la reflexión y evaluación debe concentrarse en valorar todo lo que recibimos y principalmente de Quién lo recibimos. La Creación es perfecta en su totalidad y no en sus partes aisladas. La conciencia de lo completo sólo surge cuando somos capaces de percibir lo que tenemos en común, lo que nos une. Este objetivo es el único capaz de revelarnos a cada uno particularmente y a la humanidad en su totalidad la completitud. En el segundo día rige la sefirá Jojmá. Entonces, nuestro esfuerzo se dirige en planificar cómo alcanzar la voluntad necesaria para implementar nuestros objetivos. Ello se logra, como lo hicieron nuestros Sabios, a través del esfuerzo en el estudio de los principios superiores, Torá, y la práctica de actos de bien, mitzvót. El tercero se relaciona con la sefirá Biná y consiste en definir la forma de alcanzar el objetivo acorde a nuestro potencial. En la concepción judía cada individuo, así como cada nación, fue creado con un potencial y sólo cuando logra encauzarlo en pro del bien colectivo se eleva a la categoría de universal. El hombre comienza a realizarse espiritualmente cuando colabora con el gran cuerpo de la humanidad desde su individualidad. Anular la individualidad es anular lo original con que fue dotado cada individuo para contribuir y participar en el logro del bien universal. Tal es así que cuando el individuo no encuentra su función, lo que tiene para dar de sí, expresa su individualidad en forma egoísta. Lo que debemos anular es el egoísmo, nuestra falsa individualidad, dando lugar a nuestra verdadera individualidad, la neshamá-alma el altruismo, nuestra potencialidad de dar en forma positiva. En el cuarto día rige Jésed, que señala el logro de la bondad a través de las mitzvót del hombre para con su prójimo y de la intención correcta en todo nuestro trabajo espiritual para que el objetivo no se vea empañado por el egoísmo. El quinto día Guevurá designa la fuerza que generamos para sobreponernos a las dificultades que somos proclives y a los momentos de falta de motivación que pueden surgir en todo proceso creativo. El sexto día, Tiféret, conforma la armonía que se expande a todos los involucrados en nuestro proyecto y a partir de ello, gradualmente, a más y más personas. El séptimo, Nétzaj, señala lo eterno, aquello que vamos a revelar con nuestro plan. Quien realiza un acto de bondad absoluta, o sea totalmente altruista, revela lo infinito en este mundo finito. Nuestro mundo es limitado, posee principio y fin y cuando revelamos el altruismo manifestamos algo que no pertenece totalmente a este mundo, entonces nos proyectamos elevando a las personas que ayudamos a un plano de eternidad. El octavo día, la sefirá Hod implica un reconocimiento, el saber agradecer a Quien nos dio la fuerza para llegar hasta aquí y nos dará la que aun no alcanzamos para poder continuar y concretar finalmente nuestro objetivo. En el noveno-Iesód, se manifiesta el fundamento que fija las bases para que el proyecto se implemente y nada ni nadie lo desvíe de su meta. Y finalmente llegamos a Maljút, el día mismo de Kipur. Dice el profeta Zejariá «En ese día El y Su nombre serán Uno». En Iom Kipur, si realizamos el discernimiento correcto, con voluntad, pensamiento, emoción y acciones que armonicen con los principios superiores, integramos nuestro proyecto a Su Proyecto y comenzamos a ser en El.

Cuando todos damos todos recibimos
Rosh haShaná señala el objetivo de la creación del hombre. Iom Kipur, la forma de alcanzarlo. El objetivo, como vimos, es recibir la plenitud absoluta, y la forma el altruismo. Parecería contradictorio ya que si el objetivo es recibir, el altruismo es todo lo contrario. Pero no es así ya que cuando todos damos todos recibimos. En cambio si somos egoístas finalmente nadie recibe. El altruismo es la energía del Uno, la única capaz de transformar lo que parece opuesto en complementario y así unificarnos todos en el Kadósh Barúj Hú.

Para reflexionar y compartir:

  • La idea de que el límite es la primera manifestación de un acto creativo es tan simple cómo profunda…¿Puedes identificar en tu vida espacios concretos en los que te limitas y cuáles son los resultados de tal actitud?
    Envíanos tu reflexión
  • Toma conciencia de la personas que te rodean. ¿Existen en tu entorno personas capaces de inspirate noblemente?. ¿Eres capaz de inspirar a otros a tu familia, amigos, tu entorno de trabajo?
    Envíanos tu reflexión
  • Existe una proporción entre tiempo invertido y resultados. ¿Cuántas horas dedicas a tu trabajo?, ¿Cuántas al cuidado de tu cuerpo?..¿Cuánto tiempo inviertes en tu trabajo interior de introspección y reflexión?
    Envíanos tu reflexión

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