HALEL
Ein -Sof, la plenitud infinita
Los estados del alma
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De la potencia al acto

« La cercanía o distancia entre los hombres reside en donde cada uno focaliza su voluntad y deseo, y eso es lo que acerca o aleja a un hombre de su semejante »

Antes de la manifestación del tzimtzúm (contracción original del deseo de recibir la plenitud de la Luz Infinita) el Ein-Sof (Infinito) llena toda la realidad.

“Debes saber que antes de la emanación de las emanaciones y de la creación de las creaciones, Or Elión Pashút (Luz Suprema Simple) llena toda la realidad. Y no hay en ese estado, lugar vacío distinguible como aire vacuo ni espacio, sino que todo está lleno de esa Luz Infinita Simple. Y no hay para ese estado distinción de principio ni de fin, sino que es todo Luz Simple, igual en una igualdad única. Y eso es lo llamado Luz Infinita (Or Ein- Sof)”.

“El Arbol de las Vidas”/”Etz Jaím” (texto transmitido por el Rabino y Sabio Kabalista Itzják Lúria Ashkenazi a su discípulo el Rabino Jaím Vital siglo XVI, Safed).

Como vimos en el capítulo “El espacio espiritual del alma”: Ein- Sof es el estado previo a la manifestación de la Creación en el cual reina el lleno absoluto y donde el deseo es colmado antes de manifestarse. antes de que surja cualquier deseo o voluntad, la plenitud de la Luz del Ein-Sof lo llena tal como sucede con el feto en el vientre materno, quien recibe alimento y calor antes de desearlo. Esto sucede, no porque no exista allí voluntad ni deseo sino a causa de que la plenitud de la Luz llena toda la realidad sin dejar espacio para que el deseo u otro tipo de voluntad se manifieste. Al no haber ninguna voluntad ni deseo no hay “movimiento”, ya que el deseo y la necesidad son los que producen dicho “movimiento”.

Si no hay “movimiento” tampoco rigen “allí” el tiempo y el espacio. En cambio, luego que se activa el tzimtzúm (contracción y limitación) surgen la voluntad y el deseo. Lo que estaba en potencia pasa a manifestarse, y aparecen así el tiempo y el espacio y todo tipo de formas y movimientos buscando reconstruir el estado previo al tzimtzúm. Nace la Creación, es decir, el deseo y la voluntad de recibir la Luz que llena la realidad antes de revelarse el zimtzúm

La Creacion, lo nuevo, es el deseo.

Debemos saber que hay dos formas de ver la realidad.

La primera es anterior al tzimtzúm, raíz y esencia de todo. Es el equilibrio completo en el cual todas las posibilidades están incluídas en armonía perfecta, el Infinito/Ein – Sof.

La segunda es posterior al tzimtzúm incluye infinidad de posibilidades y aspectos en su forma de manifestarse.

– La primera está más allá de la percepción y la conciencia momentánea del hombre. Se halla fija en SU LUGAR, trascendiendo todo espacio, tiempo, cambio y permutación . Es el estado de Infinito/ Ein – Sof.

– La segunda, en cambio, depende de la voluntad y el deseo de cada hombre, y está subordinada a los cambios emocionales y mentales dentro de las coordenadas de espacio y tiempo a las cuales cada hombre está sometido.

– El primer estado, anterior al tzimtzúm, se encuentra más allá de los cambios y es la meta de toda actividad y movimiento, es decir, de todo estado que no sea “ESE” (el Infinito).

– El segundo, es el estado de manifestación en el cual se producen todos los cambios y dentro del cual todo lo que esté fuera del primero se mueve constantemente, produciendo diferentes formas en su querer asemejarse al primero, es decir al estado previo al tzimtzúm.

– El segundo es un ocultamiento del primero y comprende toda la gama de grados existentes exceptuando al primero; entendiendo estos grados y diferencia de estado como diferencias en lo que se desea y donde se aplica la voluntad.

La cercanía o distancia entre los hombres reside en donde cada uno focaliza su voluntad y deseo, y eso es lo que acerca o aleja a un hombre de su semejante. Debido a ello la educación judía, a través de la Torá y las mitzvót, educa la voluntad y el deseo, llevando gradualmente al hombre a depurar y elevar su deseo hasta hacerlo uno con la plenitud de la Luz Infinita.

Cuanto mayor es la lejanía con respecto al estado de lleno y completitud, el Infinito – Ein Sof, mayor es la “distancia” con respecto al origen. Pero esta “distancia” no se mide en términos de espacio ni de tiempo, sino en la forma diferente de aplicar la voluntad : Deseo de recibir – egoísmo, o deseo de dar – altruismo.

En la Creación percibimos infinidad de grados de la voluntad y el deseo. Desde los estados más “alejados” e inmersos en los mayores ocultamientos espirituales como los reinos mineral, vegetal y animal, hasta llegar al hombre donde están dadas todas las posibilidades y potencias para llegar a los más altos grados, trascendiendo así la mecanicidad de los estados inferiores. El hombre contiene en sí todos los reinos existentes, desde lo mineral hasta las posibilidades más refinadas de lo espiritual. A través del uso de su voluntad, el hombre puede trascender la identificación con los estados inferiores y alejados del estado original, el Infinito/Ein- Sof, para ser UNO con la única REALIDAD el KADOSH BARUJ HU

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