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Los sabios
Los sabios
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De la pasividad a la acción

El auténtico Sabio de Israel no se basa en meras especulaciones para llegar a la Sabiduría y des-cubrir los principios y leyes espirituales. El estudio de la Torá en todos sus estratos: Halajá, Midrásh, Kabalá, etc. (ver El Pardés), conjuntamente con la práctica de las mitzvót, es un proceso interior basado en recrear, vivenciar y superar las diferentes situaciones existenciales. Sólo cuando el hombre vive este proceso concientemente logra aprehender –hasagá– (véase Haskalá…) dichos principios y aplicarlos en la vida.

En todas las áreas del conocimiento, los hombres se dividen en tres categorías generales:

1) Sabios
2) Entendidos
3) Creyentes

1) Sabios son los hombres que dedican su vida al estudio de los principios que rigen determinada sabiduría. De ese modo codifican leyes, transmitiéndolas en forma articulada y logrando gradualmente desmitificar la realidad. A partir de ello comenzamos a entender que para todo hay causas y consecuencias.
Generalmente su lenguaje es inaccesible al lego y requiere de una preparación previa para ser entendido.

2) Entendidos son quienes se dedican a estudiar y comprender los escritos y libros de los sabios. Los entendidos constituyen el puente entre los sabios y los creyentes.

3) Creyentes son los destinatarios, los consumidores finales de la sabiduría.

Un ejemplo simple para entender estos tres grupos es el siguiente: Padecemos de un fuerte dolor y vamos a consultar a nuestro médico, quien analiza los síntomas y luego nos receta un determinado medicamento y cierta dieta.
El médico es un entendido, puesto que estudia a los sabios, que descubrieron las leyes y los principios terapéuticos, y de acuerdo a ello aplica la medicina. El paciente es un creyente, dado que acata fielmente lo que el médico le prescribe y toma «religiosamente» sus medicamentos.

Mientras el ser humano permanece en el ámbito de los creyentes no dispone del discernimiento para evaluar ninguna sabiduría, debido a que es un mero consumidor del producto ya elaborado. En cambio, cuando pasamos al ámbito de los sabios o entendidos, es decir de lo pasivo a lo activo, comenzamos a entender y recibir nuevos grados de sabiduría, que ahora ya necesitamos para poder dar. Quien más da, más recibe, ya que recibe para dar.

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