Rabbí
Akiba dijo: Tú, sí eres feliz, Israel ¿Ante
quién te purificas? ¿Quién te purifica?
¡Tu Padre que está en el cielo! Así como
está escrito (Ezequiel 36:25): "Y rociaré
agua pura sobre vosotros y seréis puros... " Y está
escrito (Jeremías 14:8): "Di-s (HaShem) es la Mikveh
de Israel. Al igual que la Mikveh purifica al impuro, del mismo
modo Di-s purifica a Israel".
Mishná
Yoma 8:9 (85b)
Aun
cuando hemos investigado bastante profundamente el concepto
de la Mikveh, la exposición del Rabbí Akiba
parece todavía muy enigmática. ¿De qué
manera debemos entender su manifestación en cuanto a
que "Di-s es la Mikveh de Israel? Además
la palabra Mikveh, en este versículo, significa
"esperanza", y no una Mikveh llena de agua.
Por lo tanto, la verdadera traducción del pasaje citado
es: "Di-s es la esperanza de Israel". ¿Qué
es lo que en realidad nos está transmitiendo Rabbí
Akiba?
Para
encontrar la respuesta a este interrogante, primero debemos
comprender la importancia del nombre Di-s. Observamos que en
la Torá, Di-s se lo invoca más habitualmente a
través de dos nombres. El primero es "Elokim" generalmente
traducido como "Di-s". El segundo es el tetragráma
que se lee "Ad-nay o HaShem", y que a menudo se traduce
como "El Señor" o "El Eterno". Cada
uno de estos nombres posee una especial significación.
El Nombre "Elokim" lo representa a Di-s como el soberano del
Universo. El mismo término -Elokim- se emplea,
asimismo, para calificar a los jueces y a los ángeles.
El significado de "Elokim" se interpreta como llamo de todo
poder", indicando que la relación que existe entre
Di-s y el universo es una constante interacción, brindándole
al mismo tiempo la posibilidad de su existencia. Cuando el Nombre
"Elokim" se emplea para expresar la relación de Di-s
con el hombre indica que El está actuando con estricta
justicia.
Por otra parte, el Nombre de "Hashem" lo representa
a Di-s como la fuente primordial de toda la existencia, muy
por encima del universo y de sus leyes. Interpretamos este Nombre
como si Di-s "fue, es y será". El Nombre lo
representa a El como que existe completamente más allá
del espacio y el tiempo. Para Di-s, "El pasado y el futuro
son exactamente iguales que el presente y, por cierto, El observa
de un solo "vistazo", la extensión total del
tiempo". Por ello, cuando invocamos el Nombre de "HaShem",
estamos diciendo realmente que Di-s. "fue, es y será
todo a la vez". El pasado y el futuro son para El, exactamente
lo mismo que el presente.
El Nombre de HaShem está también asociado con
el atributo de misericordia de Di-s. Esto está relacionado
con el concepto de su existencia fuera de la dimensión
del tiempo.
Una de las más importantes enseñanzas del Judaísmo
es la relativa al arrepentimiento. No interesa cuán censurable
pudo haber sido la transgresión cometida por una persona.
Si su arrepentimiento ante Di-s es sincero, podrá borrarse
el pecado para comenzar nuevamente. Esto es, en esencia, el
concepto de Misericordia Divina. Sin embargo se plantea un difícil
interrogante respecto a esta idea del arrepentimiento. Tomemos
el ejemplo de una persona que cometió un asesinato o
bien un daño irreparable. ¿Cómo puede su
arrepentimiento reparar el daño que ya ha sido hecho?
Podemos , quizás ver, de qué modo se puede perdonar
el pecado, pero ¿cómo se puede borrar todo lo
cometido, para comenzar de nuevo desde cero?
El autor de "Sefer Haikkarim"(R. losef Albo s. XV)
nos brinda una respuesta muy profunda a este problema. La culpabilidad
de todo acto delictivo depende en sumo grado de la motivación
que lo acompaña. Por ejemplo, hay una gran diferencia
entre el individuo que mata por odio y el que lo hace accidentalmente.
Por cierto que hay ocasiones en que se puede justificar un homicidio,
y hasta puede considerarse virtuoso, tal como sucede cuando
es necesario detener a un asesino que está por cometer
el hecho. Existen motivaciones concebibles que podrían
mitigar actos que de otra manera serían considerados
pecaminosos. En consecuencia, si bien no se puede reparar el
daño en sí mismo, se podría reconsiderar
la motivación. Cuando una persona se arrepiente, lamenta
el perjuicio cometido. Se considera en este caso, al arrepentido
como la motivación que lo llevó a cometer el hecho
delictivo. El Talmud nos enseña que "el arrepentimiento
es grandioso, puesto que puede hacer que se consideren como
accidentales, las transgresiones realizadas con premeditación".
Esta respuesta no nos aclara aún completamente el interrogante.
¿De qué modo se puede transferir el arrepentimiento
que siento en este momento, al delito que cometí hace
mucho tiempo? ¿Cómo podemos liberamos de la barrera
del tiempo que separa el arrepentimiento del hecho cometido?
Por supuesto, no podemos llevarlo a cabo dado que estamos limitados
por el tiempo. Pero Di-s puede. Di-s está completamente
al margen del tiempo, y puede simplemente superar al margen
del tiempo, y puede simplemente superar el obstáculo
del tiempo que existe entre el hecho cometido y el arrepentimiento
para considerarlos a ambos conjuntamente.
Este
es el concepto de misericordia Divina. Al borrar un pecado se
considera que Di-s se encuentra por encima del tiempo, reuniendo
de este modo el pasado y el presente. Ambos conceptos - la misericordia
de Di-s y Su existencia por encima del tiempo - están
contenidos en Su Nombre "HaShem".
En
una consideración más profunda el Nombre HaShem
evidencia que Di-s observa al hombre desde una perspectiva al
margen del tiempo. Di-s juzga al individuo tanto con respecto
a su futuro como a su pasado, así como también
en el contexto de todo el pasado y el futuro de toda la creación.
Vemos, por lo tanto, que cuando empleamos el Nombre de HaShem,
indicamos que Di-s es el Presente absoluto. a través
de Su nombre que indica "fue, es y será" -al
mismo tiempo-, tanto el pasado como el futuro están incluidos
en el presente.
En este contexto, no hay diferencia entre el pasado, el futuro
y el presente. Del mismo modo que el presente se puede alterar
y rectificar puede suceder con el pasado - e incluso con el
futuro -. Esto representa Su poder de ejercitar la libertad
absoluta. En tanto que una persona esté vinculada al
concepto de HaShem, es libre tanto del pasado como del futuro.
Tal como se mencionó anteriormente, la Mikveh está
conectada a la letra "Mem" que representa el presente. El Nombre
de HaShem, no obstante, trae consigo todo hacia el presente,
inclusive el pasado y el futuro. Se constituye en un nivel espiritual
en el cual el pasado, el presente y el futuro son una unidad,
y en donde el mal del pasado se puede expiar en el presente
mediante el arrepentimiento.
Este
es el significado de la aseveración de Rabbí Akiba
en cuanto a que HaShem es la Mikveh de Israel. Del mismo
modo que la Mikveh representa el presente, el Nombre HaShem
representa un concepto en el cual el "presente" incluye
el pasado y el futuro. En consecuencia, HaShem es la Mikveh
esencial, absoluta. Sin
embargo, tal como ya lo hemos señalado, la palabra "Mikveh"
se traduce, en este contexto, más exactamente como "esperanza".
¿Cómo se relaciona esto con la Mikveh de
agua? El versículo en sí mismo indica esta relación,
puesto que dice (Jeremías 17:13): "Di-s (HaShem)
es la esperanza de Israel (Mikveh). Todo el que Te abandona
se avergonzará (se desecará)... porque ellos han
abandonado a Di-s, la Fuente de las aguas vivientes".
¿Por qué la lengua hebrea emplea la misma palabra
para definir la esperanza y la Mikveh? Pero ¿qué
es la esperanza? Representa de hecho nuestros sentimientos acerca
de un acontecimiento que ocurrirá en el futuro. Cuando
esperamos que ocurra algún hecho futuro, estamos relacionándonos
con algo que está más allá del tiempo.
Decimos, por lo tanto, que nuestra esperanza es HaShem -el Nombre
que empleamos cuando hablamos de Di-s existente al margen del
tiempo. Para HaShem no existe una barrera entre el presente
y el futuro. Por consiguiente, cuando nos relacionamos con El,
nuestra esperanza puede del mismo modo penetrar las barreras
del tiempo. Por ello, la esperanza, al igual que el concepto
de Mikveh, es lo que nos ubica al margen de las limitaciones
del tiempo. En ambos casos, esto nos sucede a través
del poder de HaShem.
Tal como ya lo expresamos, la palabra Mikveh significa
en realidad "acumulación". Tomado en este contexto,
significa también una acumulación de tiempo -
una reunión del pasado y del futuro dentro del presente,
haciéndolos a ambos accesibles para nosotros. El concepto
de Mikveh está, en un nivel más simple
y tal como ya se explicó anteriormente, relacionado con
lo que representa la autonegación. Con todo, cuando una
persona pone toda su esperanza en Di-s, esto en sí mismo
representa una profunda negación del ego.
El Rabbí Samson Rafael Hirsh nos informa que la palabra
hebrea Tumah, que habitualmente se traduce como "impuro"
pertenece a una familia fonética que se relaciona con
la falta de libertad e independencia. De este modo, todo lo
que está asociado a la impureza ritual, evidencia la
falta de libertad en el hombre. De todas estas carencias, la
muerte constituye la más fundamental, dado que representa
el sometimiento más definitivo del hombre respecto a
las leyes de la naturaleza.
La habilidad para trascender los límites del tiempo,
representa, por otra parte, la máxima libertad del hombre.
Por lo tanto, cuando una persona se sumerge en la Mikveh,
se sumerge en un estado en donde el pasado, el presente y el
futuro "se reúnen", constituyendo esto, en
consecuencia, su máxima libertad. Uno no está
ya limitado ni por el pasado ni por el futuro, sino que sólo
existe un presente absoluto, que es el único instante
del tiempo sobre el cual el hombre posee control. Por lo tanto,
la libertad que nos brinda la Mikveh supera la falta
de libertad que está asociada con la Tumah.
Finalmente, toda purificación proviene de la unidad Divina,
la cual abarca tanto el concepto de tiempo como todo otro aspecto
de la existencia. La unidad Divina relativa al concepto de tiempo
es precisamente lo que hemos estado tratado. Hemos expresado
que El es uno y el mismo en el pasado, en el presente y en el
futuro. Por lo tanto, y dicho a la inversa, el pasado, el presente
y el futuro constituyen todo lo mismo para El.
Este es el concepto esencial acerca de la purificación
de la Mikveh. La sagrada escritura se refiere a esto
cuando dice (Job 14:4): "¿Quién puede obtener
la pureza de lo impuro, sino El Unico?".