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1) Hay dos niveles totalmente
diferentes de profecía. Uno es para todos los profetas exceptuando a Moisés,
mientras que el segundo es el único nivel al que sólo ha llegado
Moisés. Dios mismo hace esta distinción cuando dice (Números
12:6-7): "Si tiene que haber un profeta entre ustedes, Yo mismo, El Eterno,
se lo haré saber en una visión. No así a mi profeta Moisés".
2) Cualquier otro profeta
diferente a Moisés habría recibido su profecía a través
de una visión o un sueño como lo establece la Torá (idem
12:6): "Yo mismo lo haré saber a él a través de una
visión, Yo le hablaré en un sueño". Esto significa
que Dios utiliza el poder natural del sueño del hombre como un medio
para transmitir una visión profética.
Esto no significa que un
sueño y una visión profética tengan la misma categoría.
A la Sabiduría de Dios le pareció un vehículo adecuado
para la profecía. Cuando nuestros Sabios nos enseñan que "un
sueño es la sexagésima parte de profecía", no quieren
significar que son lo mismo. Lo que ellos nos enseñan es que ambos contienen
información que el hombre no puede obtener con sus poderes racionales
exclusivamente, como ya vimos.
3) Cuando la influencia
de una experiencia profética sobreviene a un profeta, él es privado
de todos los sentidos y sentimientos, pierde conciencia, su mente entra a un
estado similar al de dormir y soñar y --- ello puede permitir que le
llegue la visión profética. Esto puede tener lugar mientras el
profeta está despierto o bien puede ocurrir mientras está dormido
en su cama, en cuyo caso la profecía llega a través del sueño
nocturno.
En cada caso, la profecía
no se obtiene a no ser que el profeta pierda la conciencia y se vea inmerso
en un trance. En algunos casos esto puede durar un período de tiempo
muy breve y él retorna inmediatamente a su estado normal. Durante el
tiempo en que él experimenta la profecía, debe ser privado de
sus sentidos y debe permanecer en trance hasta que reciba la profecía.
4) La visión profética
no es como ver algo en forma directa. Más bien es como ver a través
de un lente y no de uno sólo sino a través de una serie de lentes,
donde la imagen es refractada de uno a otro. Aunque no es visto directamente,
lo que se ve a través de los lentes es el mismo objeto junto con todos
sus movimientos. Además de esto, la visión profética no
es vista como si fuera transmitida a través de un lente claramente pulido,
sino a través de lentes borrosos. Es entonces imposible ver claramente
la Gloria, incluso después de que la imagen haya experimentado todas
estas refracciones. A pesar de esto, lo que el profeta está viendo verdaderamente
es la Gloria de Dios, y es consciente de ello sin lugar a dudas.
A este respecto hay también
muchos niveles y grados de profecía. Un profeta puede ver a través
de un lente más claro que otro y percibir su visión con mayor
claridad; no importa en qué nivel de profecía se encuentre, el
profeta siempre percibe la verdad de cada asunto, sabe con certeza que quien
se le está revelando y le otorga el conocimiento es el Creador.
Cada profeta también
comprende el concepto del lente intermediario a su profecía, así
como su esencia y su misterio. Él percibe y entiende la información
que es revelada clara y exactamente, como ya se vio en el tercer capítulo.
Sin embargo, así como la Gloria es vista por él como una imagen
refractada, la información es otorgada a él y transmitida por
medio de alegorías y metáforas. Más aún, llegando
a través del sueño a través del cual llega la profecía,
como ya vimos.
5) La profecía de
Moisés, sin embargo, fue de un nivel mucho más elevado.
Primero, él no tuvo
que ser privado de sus sentidos y sentimientos para poder experimentar la profecía.
Tampoco le llegó a través de un sueño. Moisés pudo
experimentar la profecía en normal uso de conciencia, mientras estaba
despierto. Por eso Dios dijo sobre Moisés (Números 12:8): "Boca
a boca Yo le hablaré".
Moisés recibió
cada concepto como alguien que ve a través de un único lente altamente
pulido. La información, por lo tanto, no le llegó como una alegoría
sino de una manera directa y clara. Esto es lo que la Torá dice cuando
menciona la profecía de Moisés con visión clara y no con
alegorías.
Aun en el caso de Moisés,
la Gloria sólo pudo revelarse hasta el punto que él habría
de captarlo. Con todo, Moisés no pudo ver la Gloria directamente sino
sólo como una imagen formada en un espejo, porque es imposible para un
ser humano tener una percepción mayor de su Creador. La imagen que vio
Moisés, sin embargo, fue clara y completa, como una imagen vista a través
de un lente brillantemente claro, sin ninguna traza de opacidad. Al respecto,
la Torá establece: "Él ve una imagen de Dios". La forma
visualizada es la imagen, y Moisés lo vio perfectamente. Esto no ocurrió
con ningún otro profeta debido a que ningún otro hubiera podido
obtener tal visión adecuadamente.
A causa de la naturaleza
de la visión de Moisés, la información que él percibió
fue clara y voluminosa. En este aspecto, Moisés excedió a todos
los demás profetas, como ya fue mencionado.
6) Otra diferencia fue que
ningún otro profeta pudo iniciar una visión profética sino
que sólo la lograban cuando Dios deseaba traer su influencia a ellos.
Moisés, en cambio, podía hacerlo a voluntad. A él le fue
dada la habilidad para que él mismo buscara a Dios cuando lo considerara
necesario y entonces experimentara una revelación.
Las revelaciones de todos
los otros profetas fueron limitadas a las cosas que Dios deseaba que se les
revelaran. Moisés, por el contrario, tuvo todos los sistemas de la creación
revelados. A él le fue dada la autoridad para investigar todas las cosas
y revisar sus aspectos ocultos. Todas las llaves fueron colocadas en sus manos
y él adquirió lo que ningún otro ser humano había
logrado jamás. Esto es el significado de lo que Dios dijo a Moisés
(Números 12:7): "Él es confiable en toda mi casa", y
asimismo Dios dijo a Moisés (Éxodo 33:19): "Yo haré
pasar todo Mi bien ante ti".
7) Así como todos
los profetas percibían la visión que era esbozada para ellos desde
la Gloria, también comprendieron el misterio de la visión, así
como el objeto principal. Ellos entonces entendieron por qué un concepto
existe dondequiera que la Gloria pueda ser bosquejada, su modo de transmisión
y el significado de este concepto íntegro.
A través de tal visión
los profetas pudieron también percibir verdadera iluminación con
relación a los misterios de la grandeza de Dios.
Ellos podían también
entender que verdaderamente no había ninguna visión para Dios
mismo y que la visión existe sólo como algo creado para los ojos
del profeta. Todo esto es resultado de la voluntad de Dios, por razones sólo
por Él conocidas.
Con relación a esto se dijo a Israel (Deuteronomio 4:12): "Tú
no viste ninguna imagen, sólo una voz". También se le dijo
(ídem 4:15): "Tú no has visto ninguna imagen". Todo
Israel comprendió dos importantes verdades. Primero, ellos comprendieron
que la verdadera esencia de Dios no está incluida en ninguna imagen,
y que está totalmente divorciado de todas las posibles visualizaciones.
Una vez que ellos lo asimilaron, cierta profecía esbozada les fue revelada.
La Torá nos cuenta (Éxodo 24:10): "Ellos vieron al Dios de
Israel".
Cuando nuestros Sabios hablaban
de cualquier visualización, incluyendo la de Moisés, la llamaron
"la visualización de lo hablado". Esto significa que la visión
profética no es un retrato de la Gloria sino una visión que está
concebida por los poderes de la palabra. Este "poder de la palabra"
es muy parecido a los lentes ya mencionados, a través de los cuales la
visión es percibida. A través de esto, la experiencia profética
puede hacer que uno tome conciencia de los misterios de la divinidad de Dios,
así como de su creación y dirección del universo, como
ya fue aclarado.