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Como ya hemos
aprendido en la tabla de equivalencia
entre el mundo, el tiempo y el hombre, los sabios relacionan esencialmente a
adar con la risa.
El Talmud por su parte,
también enseña que tal como cuando llega el mes de av se debe
disminuir la alegría, cuando el que llega es el mes de adar, entonces
la alegría debe aumentar.
La risa, la alegría.
Si nos detenemos un instante
y reflexionamos, notaremos que la orden precisa es "aumentar la alegría"
y no "alegrarse", lo cual significa incrementar algo que ya existía.
No nos indican abandonar un estado de tristeza o de indiferencia y alegrarnos,
sino fortalecer algo existente. En pocas palabras, nos referimos a una alegría
básica presente durante todo el año, salvo que en este mes precisamente
debe crecer.
Qué es la alegría?
Intentaremos aclarar el
significado más profundo de la alegría.
Debemos distinguir entre
dos conceptos que solemos manejar de modo indistinto y que en la mayoría
de los casos se entremezclan y confunden: la risa y la alegría.
La alegría - en hebreo,
simjá - es una corriente energética interior, íntima,
relacionada en muchos pasajes bíblicos con el corazón de la persona.
El corazón experimenta
la alegría.
Exactamente lo mismo sucede
en el caso de la tristeza, la cual habita en lo más hondo del individuo.
El corazón experimenta
la tristeza.
Los sabios señalan
como un acto de grandeza llenar y colmar el corazón de alegría.
La risa, - en hebreo, tzjok
- es la exteriorización de la alegría y en el lenguaje bíblico
es asociada con la boca.
Cuando la risa se reduce
a expresar fielmente la alegría interior, entonces no posee un valor
realmente propio ya que se trata de un reflejo y de un eco de la alegría
que ha brotado de lo más profundo y recóndito de la persona.
El sentido de la prohibición
Sin embargo, y sin que el
límite nos resulte del todo definido, la risa suele disfrazarse falsamente
de fiel representante de la alegría interior, de la simjá.
Una risa independiente, desconectada del interior del individuo.
Una risa de la boca hacia
afuera.
Los sabios del Talmud prohíben
en "este mundo" llenar la boca de risa.
Si bien es cierto que los sabios prohíben reírse amplia y plenamente,
si analizamos en detalle el mandato notaremos que el énfasis está
puesto en un periodo temporal muy definido: en "este mundo", tiempo
esencialmente marcado y definido por la existencia de los límites.
Por que la prohibición
se relaciona con nuestro mundo limitado?
La alegría es la
energía interior que busca desesperadamente romper y trascender los límites
de la propia y estrecha existencia. No le basta con mi propio mundo y con mi
persona, por más desarrollada y erudita que sea; no puede respirar entre
estas cuatro paredes existenciales. Es un sentimiento energético de expansión,
de exteriorización, de búsqueda de trascendencia.
Físicamente cuando
experimentamos alegría tendemos a abandonar nuestra casa, salir a pasear,
a caminar, a compartir.
La alegría y el límite
se rechazan mutuamente.
La tristeza es la energía
interior que busca contraer, comprimir, circunscribir y enfatizar el límite
de la propia existencia. Allí se refugia. En ese medio íntimo
alcanza y logra su máxima seguridad.
Físicamente, cuando
experimentamos tristeza solemos quedarnos en casa, desconectamos el teléfono,
nos encerramos en nuestra habitación.
La tristeza se aferra al
límite con toda su fuerza.
Un análisis mas profundo
demostrara que ambas energías representan dos posturas frente a la vida,
dos modos de pararse ante la realidad que nos rodea.
Aquel que solo capta el
limite, aquel que siempre se detiene en la frontera de la realidad física,
en el mejor de los casos podrá llenarse su boca de risa.
Su límite limita.
Solo aquel que es capaz
de observar más allá del límite es capaz de experimentar
la alegría verdadera.
Su límite comunica.
Quien se mueve dentro del
limite -por mas amplio y extenso que sea su territorio- está condenado
a una vida marcada y sellada por un tono de tristeza.
Cuando el limite habla,
expresa, cuando el limite y la forma propia de cada criatura logran transmitir
los ecos de un más allá trascendente, entonces, a pesar de vivir
físicamente dentro de un marco limitado y limitador, podemos mantener
fija la Mirada en el horizonte, en el más allá, en el futuro.
Resumamos el mensaje de
sabiduría: todo el tiempo que en nuestra mente el limite aun limita,
corremos el riesgo de reírnos de la boca hacia fuera. Mas no vale la
pena correr el riesgo? Qué podríamos llegar a perder?