Una
de las partes más impactantes y conmovedoras de la tefilát
musaf (rezo adicional) es el poema escrito por Rabí
Amnón de Mainz - quien vivió en Alemania hace
más de 1000 años - llamado "Untané
Tókef". Hay quienes se conmueven al escuchar con
qué sentimiento lo canta el jazán del bet
hakneset (sinagoga), pero muchos otros - más elevados
- prefieren meditar en el contenido que éste encierra.
Traduciremos aquí una parte del poema:
"Relatemos
ahora la santidad de este día, porque es imponente y
temible. En él será exaltado Tu Reinado, se afirmará
con benevolencia Tu Trono, y Te sentarás en él,
en verdad. Es verdad que Tu eres el Juez y Quien prueba, el
conocedor y el testigo, Quien inscribe y sella, y recuerdas
todo lo olvidado. Abrirás el "libro de los recuerdos",
que se leerá por sí mismo, y el sello de todos
los hombres está en él. Y un gran shofar será
tocado, y un sonido calmo y delicado será escuchado.
Los ángeles se apresurarán, temblor y estremecimiento
se apoderará de ellos, y dirán: "He aquí
el Día del Juicio, para reunirse con el "ejército
celestial" para el juicio!" - porque no serán meritorios
a Tus ojos en el juicio. Y todos los creados pasarán
ante Tí como miembros del rebaño. Como el pastor
pastando su rebaño, haciendo que las ovejas pasen bajo
su vara, así Tu harás pasar, contarás,
calcularás y recordarás el alma de todos los vivientes,
y decidirás la asignación para todos Tus creados
y escribirás su veredicto.
En
Rosh Hashaná serán inscriptos y en Iom Kipur serán
sellados cuántos se irán y cuántos serán
creados, quién vivirá y quién morirá,
quién morirá en su tiempo y quién antes
de su tiempo, quién mediante el agua y quién mediante
el fuego, quién mediante la espada y quién mediante
fieras salvajes, quién a causa del hambre y quién
a causa de la sed, quién por un terremoto y quién
por una plaga, quién por estrangulación y quién
por apedreamiento, quién descansará y quién
vagabundeará, quién vivirá en calma y quién
será acosado, quién disfrutará de la tranquilidad
y quién sufrirá, quién será empobrecido
y quién será enriquecido, quién será
rebajado y quién será elevado. Pero el arrepentimiento,
el rezo y la caridad remueven lo malo del decreto!".
En
este poema, Rabí Amnón incluyó muchos puntos
de gran profundidad, e intentaremos explicar algunos de ellos:
"En
él será exaltado Tu Reinado, se afirmará
con benevolencia Tu Trono, y Te sentarás en él,
en verdad".
Durante
todo el año no pensamos en arrepentirnos de nuestras
malas acciones así como lo hacemos en estos días,
puesto que no recordamos que D-os nos juzga. Sin embargo en
estos días albergamos un profundo sentimiento de temor
ante el "Día del Juicio", y cuando hacemos
esto, de alguna manera, estamos reconociendo que D-os es el
Rey de Reyes y es el único que tiene, en verdad, el poder
para juzgar. Es por eso que se podría decir que en Rosh
Hashaná de alguna forma estamos "coronándolo"
a D-os, pues un rey que no tiene sobre quien reinar, no es digno
de llamarse rey. Y cuando D-os ve esto se apiada de nosotros
en el juicio y nos juzga con benevolencia.
"Es
verdad que Tu eres el Juez y Quien prueba, el conocedor y el
testigo, Quien inscribe y sella, y recuerdas todo lo olvidado".
Él
es el único que nos juzga. En las cortes de justicia
terrenales, se necesitan varios jueces, abogados, testigos,
fiscales, secretarios, etc., pero no es así en el Juicio
Divino, donde D-os mismo es Quien juzga, testimonia e inclusive
inscribe y sella el veredicto. Además, Él recuerda
incluso lo que las personas ya se olvidaron, poniendo en la
balanza las buenas acciones que las personas hicieron a pesar
de que se olvidaron de ellas, así como las malas.
"Abrirás
el "libro de los recuerdos", que se leerá por
sí mismo, y el sello de todos los hombres está
en él".
La
veracidad del "libro" en el cual están registradas
las acciones de los hombres es tan grande, que pareciera ser
como si se leyera por sí mismo, y aún más,
como si cada persona hubiera firmado y sellado aquel libro para
autentificar su contenido.
"Y
todos los creados pasarán ante Tí como miembros
del rebaño".
Esta
parte del poema está basada en la Mishná que dice:
"En cuatro momentos el mundo es juzgado: en Pesaj - por
la cosecha, en Shavuot - por los frutos de los árboles,
en Rosh Hashaná - todos los creados pasan delante de
Él como miembros de un rebaño, así como
está escrito: "Quien crea en conjunto sus corazones,
Quien entiende todas sus acciones" (Tehilim -Salmos- 33:15),
y en Sucot - son juzgados por el agua" (Rosh Hashaná
16a).
En
Rosh Hashaná somos conducidos como un rebaño al
que se lo hace pasar por una puerta angosta, uno detrás
del otro, para contarlos y verificarlos. Por esa puerta no pueden
pasar a la vez dos corderos, ni quedará un cordero sin
ser contado, y así es con las personas en Rosh Hashaná:
todo ser humano - ya sea piadoso o malvado - es juzgado por
todo lo que hizo el año anterior.
Así
como el rebaño no puede atravesar ese lugar angosto para
pasar a un lugar más amplio, a menos que el pastor así
lo disponga, asimismo las personas no pueden salir meritorias
en el Juicio Divino sin pasar antes por ese momento de estrechez,
y unicamente lograrán atravesarlo gracias a la benevolencia
de D-os, el Pastor de Israel.
"En
Rosh Hashaná serán inscriptos y en Iom Kipur serán
sellados".
En
estos días de juzgamiento D-os decide la suerte de toda
la población - en general, y la suerte de cada individuo
- en particular. D-os decide cómo morirán aquellos
que son condenados a morir y qué clase de vida tendrán
aquellos que vivirán. Nuestro autor nos enseña
que no importa lo que le pase a una persona, ya sea bueno o
malo, ello es únicamente el resultado del Juicio Divino,
la consecuencia de la evaluación de sus actos. La causa
de alguna muerte puede parecer natural, accidental o violenta;
pero es sólo una apariencia externa, aún eso está
predeterminado desde Rosh Hashaná.
"Pero
el arrepentimiento, el rezo y la caridad remueven lo malo del
decreto!".
Aquí,
Rabí Amnón describe la fórmula mediante
la cual el hombre puede causar que la severidad de la decisión
sea revocada. El arrepentimiento, el rezo y la caridad tienen
el poder para que D-os anule la dureza del decreto, pues al
ver que nosotros no nos comportamos como acostumbrábamos,
es obvio que D-os también se hará eco de nuestro
cambio, pues ya no somos los mismos. Ahora rezamos mejor, nos
arrepentimos de nuestras malas acciones y también tenemos
más piedad por nuestros semejantes.
En
casi todas las ediciones de los majzorim (libro se oraciones)
de Rosh Hashaná e Iom Kipur, las palabras: "el arrepentimiento,
el rezo y la caridad" tienen encima de ellas escritas otras
tres palabras: "ayuno" - sobre "arrepentimiento",
"voz" - sobre "rezo" y "dinero"
sobre "caridad". Esto es para indicarnos que la verdadera
teshuvá incluye ayunar, rezar en voz alta y dar caridad.
¿Cuánta
caridad uno tiene que dar? ¿Es suficiente con dar justo
lo que la ley requiere y no más? Rabí Israel Meir
Hacohén (conocido como el "Jafetz Jaím",
1839 - 1933) solía decir que si uno está satisfecho
con un mínimo absoluto de comida, morada y ropa para
él y su familia, entonces alcanza con que dé ese
mínimo de caridad a los demás. Pero si él
quiere más de lo necesario para sí mismo, él
debe dar lo mismo a los necesitados.