Existe
un proceso, [una construcción espiritual] desde el momento
del Éxodo hasta el intercambio de votos entre D-os e
Israel al pie del Monte Sinaí. Al D-os pronunciar los
Diez Mandamientos, Israel acepto y dijo Naasé veNishmá,
"Haremos y escucharemos".
La unión
apasionada con D-os iba a tener lugar 40 días después.
El 17 de Tamuz, cuando Moisés bajo las Tablas de la Ley;
empero, cuando encontró a Israel venerando al becerro
de oro, enfadado las hizo trizas y la unión se perdió.
"¡La
novia debería avergonzarse por haber sido infiel bajo
el mismo dosel nupcial!", comentaron los sabios. Los votos
que intercambiaron Israel y Dios habían sido vulnerados.
No es de sorprender que el periodo de tres semanas desde el
17 de Tamuz hasta el 9 de Av se convirtiera a la larga en un
tiempo de duelo, por Jerusalén, el Templo, el exilio
y las tribulaciones de Israel.
Para enmendar
el daño ocasionado, Israel debió aceptar nuevamente
el yugo del Cielo sobre sí. Moisés ascendió
al Monte Sinaí por segunda vez, permaneciendo ahí
40 días, desde el 18 de Tamuz hasta el fin de Av, implorando
misericordia. Al finalizar este plazo, D-os accedió aceptar
nuevamente a Israel. La vulneración de los votos había
sido rectificada.
Inmediatamente
después, el primero de Elul, Moisés ascendió
de nueva cuenta al Monte Sinaí por 40 días, en
anticipación para recibir las Segundas Tablas, que servirían
para sellar otra vez la unión. Durante este tercer ascenso,
Moisés iba también a reafirmar la subyugación
total del pueblo al Creador. Esto constituyó el nivel
máximo de arrepentimiento, que apuntaba a forjar el lazo
más estrecho.
La diferencia
fundamental entre los aspectos verbales y escritos de la unión
es que tan sólo después de que el intercambio
de votos en el Sinaí fue ratificado por el Pacto de las
Tablas, es que pudimos tener una relación de apego apasionado
con D-os.
En Iom
Kipur, después del tercer ascenso de Moisés,
D-os entregó las segundas Tablas a Israel. El mensaje
de D-os a Israel: "De entre todos los pueblos de la tierra,
tan sólo a ti conocí", cobra efecto exclusivamente
en este segundo nivel. La expresión hebrea que se utiliza
es yadati, que proviene de da-at, el intimo conocimiento
que el amor ofrece. En ese instante se selló la relación
intima que D-os e Israel siempre compartirían.
Y con
todo, algo perdimos. No pueden comparase las Segundas Tablas
con las primeras, pues estas habían sido talladas y grabadas
por D-os Mismo, en tanto que las segundas tablas fueron talladas
por Moisés y grabadas por D-os, denotando que la unión
producida en Iom Kipur no gozaba del mismo nivel de intimidad
que la que se podría haber logrado el 17 de Tamuz.
Las Primeras
Tablas habrían entregado a Israel la Luz Infinita de
la Creación y, de no haber sido rotas, el Talmud dice
que ninguna nación podría haber podido dominar
a Israel. No se habría producido el exilio y ya habríamos
ingresado a la era mesiánica.
Sin embargo, algo pudimos rescatar de esa perdida. D-os nos
entregó las primeras Tablas aunque no las hayamos recibido.
Las Primeras Tablas se encuentran en este mundo; no tenemos
acceso directo a ellas, pero, mediante el estudio intenso de
la Torá a veces se nos revelan destellos de luz. Sólo
con la llegada de la era mesiánica, podremos recobrar
acceso pleno a las Tablas originales y tener una intimidad total
con el Todopoderoso.
En nuestros
tiempos, los 40 días que abarcan desde el inicio de Elul
hasta Iom Kipur sigue siendo un tiempo en el que D-os
está particularmente cercano y accesible. D-os aguarda
que purifiquemos las Tablas de nuestro corazón y retornemos
a Él hasta que alcancemos la embriagadora emoción
a la que alude la expresión "tan sólo a ti
conocí".
El mes
"mágico" de Elul y los Diez días de
Teshuvá (arrepentimiento/ retorno) entre Rosh
HaShaná y Iom Kipur estan impregnados con
una atmósfera que nos facilita sentir un sobrecogedor
anhelo por apegarnos a D-os. Nos cargamos de energía
para corregir el pasado y cumplir con el mensaje de Elul: "Yo
soy de mi amado y Él me añora". El servicio
al cual aspiramos en Elul está aludido en las letras
hebreas de la palabra Elul, un acrónimo de Aní
leDodi ve Dodi li, "Yo soy de mi Amado y mi Amado es
mío".