Dijo
Rav Zerá: "Rut no contiene leyes de impureza o de
pureza, ni explicaciones acerca de lo prohibido y de lo permitido.
Entonces, porqué se escribió? A causa de la bondad
del Creador; para difundir la recompensa que reciben los bondadosos"
(Rut rabah 2).
La
Megilah de Rut, escrita por el profeta Samuel, narra
cómo Elimelej, uno de los nobles de la tribu de Yehudah,
abandonó la tierra de Israel debido a una grave hambruna
para irse a Moab. Allí se casaron sus hijos con mujeres
no Judias, Orpah y Rut. Al morir en Moab Elimelej y sus hijos,
queda Naomi triste y sola y decide regresar a Israel. Sus dos
nueras quieren acompañarla pero trata Naomi de persuadirlas
que regresen a su pueblo. Orpah accede mientras que Rut se une
a Naomi.
En
la tierra de Israel va Rut a espigar el campo del pariente de
Naomi, Boaz, quien la trata bondadosamente. Le pide Rut a Boaz
que la proteja redimiéndola y desposándola. Boaz
trata de que sea otro quien la redima, pero cuando éste
se niega, se casa él mismo con ella y conciben a Obed,
padre de Ishaí, padre de David. Enumera la narrativa
al final de la Megilah las tres generaciones, desde los
Patriarcas hasta David, para que él también figure
como padre de la nación israelita, y se dice "Dios
de David" (Rut, 2:30), igual que "Dios de Abraham,
de Isaac y de Yaakov" (Ex: 3).
El
objetivo de la Megilah es mostrar la Providencia del
Altísimo para con sus criaturas, como recompensa a cada
cual según sus obras. Vemos, por ejemplo, el caso de
Elimelej, que se expatrió de la tierra de Israel para
no gastar su dinero entre los pobres, y al final perdió
toda su fortuna y tuvo que regresar su viuda sola y desválida.
Vemos lo opuesto en el caso de Rut y Naomi, que regresaron a
Israel, prefiriendo así la pobreza en la tierra de Israel
a una vida de honores en Moab. Por ese mérito fueron
dignas de aproximarse a los gobernantes de Israel; ellas dieron
luz a la dinastía de David y de ellas provendrá
nuestro Mesías.
La
narrativa de la Megilah enseña cómo el
Todopoderoso lleva a cabo Sus propósitos manipulando
las circunstancias para que se realicen las intenciones de los
hombres, sin interferir con el libre albedrío. Vemos,
por ejemplo que Elimelej partió de Israel al extranjero
y sus hijos se casaron con mujeres no Judías. No obstante,
el Todopoderoso arregló que proviniera de Rut la dinastía
de David. Lo mismo sucedió en el caso de Tamar, acerca
de quien decretó el Altísimo que diese a luz a
Peretz. También tenemos el caso similar de Jacob, quien
fue a vivir con Labán porque vio el Todopoderoso que
de Rajel y Leah podia construir el pueblo de Israel. A pesar
que todos los impedimentos vinieron del estafador Labán,
fue Labán mismo quien causó que cogiera Jacob
a Leah y a Rajel, y de éstas, así como de Bilhah
y de Zilpah, provinieron las doce tribus. Los episodios de Leah,
Rajel y Perets forman parte del mismo plan y están mencionados
en la bendición de los antiguos de la ciudad a Boaz y
Rut el momento de su unión religiosa, donde piden al
Todopoderoso que la mujer que se case con Boaz sea como Rajel
y Leah y que su casa sea como la de Perets.
Esta
es la fuente de la fe en Dios. A pesar de que el Altísimo
se demora a veces en Su recompensa, es un patrón fiel
que no reposa hasta que cumple Su palabra. Esto nos enseña
hasta qué punto pueden las obras del hombre influenciar
su futuro. Aunque Elimelej era de los príncipes de Yehudah,
tuvo hijos que se casaron con mujeres Moabitas y murieron sin
descendencia. De Rut, que se convirtió con la más
profunda sinceridad, se formó el reino de David.
Autoría
del Profeta Samuel
La
Torah prohibe a, los conversos Moabitas casarse en la congregación
de Dios. Como dice la Biblia: "Ningún hombre Amonita
ni Moabita entrará a la congregación del Señor"
(Deut. 23:4). A Rut, sin embargo, se lo permitieron, basándose
en una ley (halajah) olvidada que dice que la prohibición
se refiere sólo a los hombres de Moab, no a las mujeres:
"un Moabita, no una Moabita". No obstante, en tiempos
del Rey Saúl, Doeg el Edomita, líder del Sanhedrín
(corte suprema), trató de descalificar a David del reino
proclamando que era inapto para entrar en la congregación
de Dios.
La
acusación de Doeg suscitó una controversia. Narra
el Talmud que desenvainó Amasá su espada declarando:
"Quien no acepte esa halajah morirá atravesado
por mi espada. Esta es la tradición que he recibido de
la corte de Samuel" [se prohibe un Moabita, no una Moabita].
Le
pidieron entonces al Profeta Samuel, que estaba aún en
vida, que confirmase la declaración de Amasá.
En consecuencia, el profeta escribió la Megilah de Rut
como su desición halájica para validar el derecho
de David de entrar en la congregación.
Comienza
Samuel con el episodio de Elimelej, que aunque era el mas importante
de la generación, fue castigado por su avaricia, por
temer que vendrían los pobres de Israel a pedirle dinero.
Rut, sin embargo, habiéndose comportado bondadosamente
con su suegra, y teniendo los tres rasgos de carácter
de Israel, la caridad, la modestia y la bondad, mereció
engendrar el reino de Israel y el Mesias.
Por
tanto, al final de la Megilah, nos recuerda Samuel que
el Mesías proviene de Perets (lit. "el que abre
brecha"), el rey que se abre camino. Aunque la narrativa
contiene la dinastía del Rey David, señalan nuestros
sabios que la Megilah quiere enseñar la magnitud
de la recompensa de los que son bondadosos. Con este objetivo,
nos cuenta en detalle la historia de Elimelej y la vida de Naomi
y de Rut con Boaz. En lugar de decir en breve que Rut venía
de Moab y se unió a Naomi, nos cuenta sus buenas obras,
indicando que a éstas debe el merito de fundar el trono
de Israel.
Aprendemos
algo sorprendente. A pesar de que la bondad que le mostró
Rut a Naomi fue en la tierra de Moab, cuando todavía
no era Judía, como lo dijo la propia Naomi, "la
bondad que tuvisteis hacia los muertos y hacia mí,"
recibió por ella recompensa, ya que después de
convertirse se consideré que lo hizo al ser ya Judía.
La
Megilah de Rut recalca la gran recompensa de los que
son bondadosos con el prójimo. Como les dijo Naomi a
Rut y a Orpah, "Que el Todopoderoso les trate con la bondad
que tuvisteis con los muertos y conmigo" (4:11,12). Nuestros
sabios deducen de allí que proporcionaron sudarios para
sus maridos fallecidos, renunciando a sus contratos matrimoniales
(ketubot) a favor de Naomi, y además la mantuvieron
y compartieron su tristeza. Debido a este comportamiento, mereció
Rut de perfeccionarse por su trato con Naomi. También
Orpah, por haber acompañado a Naomi cuarenta pasos, mereció
que su descendiente Goliat se librara de la muerte durante cuarenta
días. Por la bondad con que Boaz atendió a Rut,
mereció engendrar el reino de David.
Por
eso dice David: "He aquí que he venido con la Megilah
(rollo) un libro escrito acerca de mí (Salmos 40-8).
Se refiere a la Megilah de Rut, en la que están
escritas las alabanzas y la genealogía de David.
El valor de esta Megilah es inestimable, ya que Samuel
era el fiel profeta de Dios, y estaba al mismo nivel que Moisés
y Amrán. Parece evidente que la escribió Samuel
al final de sus días, y la prueba es que se necesitó
el testimonio de Amasá para asegurar la decisión
halájica de la corte de Samuel, que David tenía
el derecho de entrar en la congregación.
Si
la narrativa de la Megilah hubiese sucedido en su tiempo,
no habrían necesitado un testimonio oral. No cabe duda
que después de esta decisión halájica
escribió Samuel el libro para publicar la genealogía
de David. Por lo tanto, después de indicar, al final
de la Megilah, que Obed era "padre de Ishaí,
padre de David" (4:17), tenemos: "y éstas son
las generaciones de Perets" (4:18). De este modo exalta
a David al trazar su genealogía hasta el hijo de Yehudah,
Perets.
Debido a este objetivo, en la Biblia, el libro de los Salmos
viene a continuación de la Megilah de Rut, y luego
vienen Job, los Proverbios, Eclesiastés, el Cantar de
los Cantares, las Lamentaciones, Daniel, Esther, Esdras (Ezra),
y el Libro de las Crónicas. Se escribieron los salmos
para enseñar que el sufrimiento de Rut tuvo un desenlace
valioso y a que de ella saldría David que rebosaba de
cantos y alabanzas ante Dios.
En
consecuencia, Samuel no unió la Megilah de Rut
al libro de Jueces que narra los ultimos días de su vida.
Cuando vio a David sentado en el trono de Israel, Samuel quiso
publicar los orígenes de David, y escribió la
Megilah de Rut. Su intención era de diseminar
la Providencia de Dios, cómo Eglón, rey de Moab,
por haber honrado a Dios (Jueces 3:18), mereció que proviniera
de él Rut y que de David viniera nuestro Mesías.
Puede
uno preguntarse porqué incluyó Samuel a Rut en
los Hagiógrafos y no en los Profetas. La respuesta es
que hay varios grados de unión al Todopoderoso. Hay once
niveles y depende de la preparación del profeta. El libro
de Samuel se escribió con el nivel de profeta, mientras
que Rut fue con el nivel de hagiógrafo.
Otro
objetivo de la Megilah es de señalar el impacto
a largo término de nuestras obras. A pesar de que Elimelej
era descendiente de Najshón ben Aminadav, no le valió
el mérito de sus antepasados, y cuando dejó Israel,
fue castigado. Esta es una gran enseñanza del libro de
Ruth.
Según otra opinión la intención de la Megilah
de Rut es de anunciar la raíz del Mesías,
hijo de David, que es lo más importante de la Torah,
y las visiones de todos los profetas se refirieron exclusivamente
al tiempo del Mesías. Declara la Megilah que viene
de la tribu de Yehudah, de familia de reyes. Por lo tanto, es
digno de reinar sobre todo el mundo, de juzgar al pobre y de
oprimir a su opresor. Entonces vendrán todos los pueblos
a reconocer el Nombre de Dios.