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Comenzando La Tora e Israel Sobre el Judío y la verdad de la Torá.
Cómo sabemos que la Torá la entregó D-s...?

Extraido de Lehavin Ulehaskil. Edit. Bnei Sholem

...continuación de ¡Como sabemos que los sucesos de la Tora...

¿Cómo sabemos que la Torá fue entregada por Di-s y que no es obra del Hombre?

Respuesta
: El judaismo tradicional afirma que la Torá fue transmitida por Di-s a Moshé en el Monte Sinaí, que Moshé transcribió la Torá y que luego, a su vez, la transmitió al resto del pueblo judío. Se trata de la misma Torá que luego fue transmitida de generación en generación hasta nuestros días.

Nadie niega que exista la Torá escrita o que ésta sea antigua. En realidad, la pregunta es: ¿cómo sabemos que la Torá no fue escrita en su totalidad por Moshé o por otras personas de su época sin ninguna orientación divina? Hay varias respuestas a esta pregunta:

a) La Torá contiene muchas leyes difíciles de observar. Hay incluso leyes llamadas Jukim, que no tienen explicación racional alguna, por ejemplo, no mezclar lana con lino en el vestido y no mezclar leche con carne. Los judíos de la época del éxodo de Egipto no eran un pueblo dócil. No aceptaban fácilmente la autoridad y a menudo protestaban por la dirección de Moshé. En circunstancias normales ¿habrían aceptado los 600.000 hombres judíos que vivían entonces las difíciles exigencias de la Torá? ¿Habrían obedecido sumisamente todas las leyes si Moshé las hubiera formulado por su cuenta? Moshé era un anciano que no podría haber impuesto su autoridad por si solo. Es mucho más probable que los judíos convinieran en aceptar los mandamientos de la Torá por cuanto éstos tenían el respaldo Divino, un hecho demostrado por la aparición Divina en el Monte Sinai. Los judíos no habrían aceptado la Torá de un mortal como Moshé, pero la aceptaron de Di-s.

b) Además, hay partes de la Torá que ningún mortal podría haber escrito: partes que podrían haber sido refutadas por generaciones posteriores y que, de hecho, han sido verificadas. Un ejemplo que ya mencionamos se relaciona con el orden de la creación. Indudablemente ningún mortal en la época de Moshé podría haber afirmado con certeza que las plantas y los organismos acuáticos fueron los primeros organismos vivientes creados, y sin embargo esto es precisamente lo que dicen los geólogos de hoy. ¿Cómo podría un simple hombre haber tenido la audacia de afirmar (como lo hace la Torá en Devarim 14:7 y 8) que hay solo tres especies: Gamal (camello), Arnevet (liebre) y Shafán (conejo) que son rumiantes y que tienen pezuñas parcialmente divididas? ¿No habría temido que alguna especie para él desconocida también tuviese estas características? Unicamente un Di-s omnisciente podía saberlo y de hecho, nadie ha descubierto aún ningún otro animal que posea tales características. ¿Y cómo podría alguien que esperase escribir una Torá eternamente válida predecir confiadamente que si los judíos no cumplian las Mitzvot su santuario seria destruido y serían dispersados por todo el mundo? ¿Qué pasaria si su predicción no se cumplía? La Torá perdería entonces su autenticidad. Lo cierto es que sólo un Di-s omnisciente podría haber hecho una predicción tan exacta. Los judíos efectivamente pecaron, el Beit Hamikdash fue destruido, y los judíos siguen en el exilio hasta el día de hoy. De manera análoga, las acertadas predicciones de Profetas como Isaías, Jeremias y Ezequiel, tales como la predicción de la destrucción del Beit Hamikdash y el retorno después de setenta años de exilio, sólo podrían haberse formulado con asistencia Divina. El hecho de que la Torá se atreviese a hacer estas predicciones indica que sólo Hashém podría haber sido la fuerza que las respaldaba.

c) La lógica más elemental permite llegar a la conclusión de que Moshé no habría escrito la Torá tal como la hemos recibido, ni tampoco formulado sus leyes. Un dirigente humano, especialmente en los días de antaño, se habría descrito a sí mismo y a sus antepasados con características divinas, y sin ningún tipo de defectos. Sin embargo, vemos que la Torá presenta a Moshe y a sus predecesores con todas sus imperfecciones. Por ejemplo, Moshé descendía de la tribu de Levi, pese a que Levi participó en el asesinato de Shejem, acto éste que en la Torá se condena severamente (Bereishit 49:6). Incluso el hermano y la hermana de Moshé actuaron de manera incorrecta en ciertas ocasiones: Aharón, al participar en la construcción del Becerro de Oro, y Miriam al hablar mal de Moshé. El propio Moshé comete el error de golpear la roca para obtener agua. Es castigado mediante la prohibición de entrar en la Tierra Santa. Si Moshé hubiese escrito la Torá totalmente solo, seguramente no habría incluido estos aspectos negativos de sí mismo, su familia y su pueblo.

Por otra parte, probablemente no habría promulgado muchas de las leyes que hallamos en la Torá. ¿Por qué habría formulado las leyes de Jukim sin una razón aparente, cuando éstas habrían reducido su popularidad entre un pueblo de por al impaciente? ¿Por qué habría asignado tanta importancia a las leyes relativas a Eretz Israel, una tierra en la que nunca entraría? ¿Por qué habría elegido a Iehoshua y no a sus propios hijos para sucederlo como dirigente? ¿Por qué habría negado a sus hermanos Levitas una porción permanente de la Tierra Santa?

Estos factores, así como muchísimos otros, constituyen firmes pautas de que ni Moshé ni ningún otro ser humano escribió la Torá, y de que sólo el Propio Di-s podría haber concebido una Torá tan perfecta que mantiene su pertinencia hasta el día de hoy.

Rabbi Eliezer Gevirtz

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