Primer comentario (Selección
de comentarios del Lubavitcher Rebe M.M. Schneerson, www.jabad.org.ar)
Segundo comentario (Rab Daniel
Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Rab Moshe
Hoffer, fabibbk@einstein.com.ar)
Primer
comentario - Los Obstáculos fortifican
Las
tribus de Israel son llamadas en la Torá con dos nombres:
SHBATIM y MATOT, cuya significancia simple es:
ramas de un árbol. Shebet se refiere a una rama
frágil, que aún está unida al árbol,
mientras que Maté es un palo fuerte hecho de una
rama que ya ha sido cortada. Ambos nombres nos muestran dos
situaciones del Pueblo de Israel: el "árbol"
del cual han sido extraídas las almas de los iehudim,
es su Fuente Original, Hashem.
Cuando la relación entre las almas y Di-s está
revelada éstas son llamadas Shbatim, pero cuando
esta unión está oculta y desde un punto de vista
externo no se ve, los iehudim son llamados Matot.
Relación
limitada
En
general la primer situación (shebet) se relaciona
con el alma cuando ésta aún no ha descendido a
este mundo y no se ha envestido en un cuerpo.
Está allí en un ámbito totalmente espiritual
y elevado, apegada totalmente a Di-s, tal como la rama lo está
al árbol. Pero después que el alma desciende a
este mundo, dentro de un cuerpo físico, ya no siente
su relación intrínseca con la Fuente, es decir,
Di-s. Inclusive puede existir un sentimiento de desconexión,
ya que el cuerpo y los instintos físicos luchan contra
el alma y tratan de obstaculizar su relación con Hashem,
pareciéndose a un Maté (palo)que fue cortado
del árbol.
Afirmación
y fortaleza
Analizando
lo antedicho notamos que cuando la rama aún está
unida al tronco se encuentra débil y blanda, y aparentemente
luego de ser cortada adquiere mayor vigor y fortaleza, incomparable
a su estado anterior. Y esto es, en realidad, el motivo del
descenso del alma a nuestro mundo material, ya que justamente
a través del aparente desprendimiento de la Fuente Divina,
el alma revela un vigor y fortaleza colosales llegando a un
nivel más elevado aún, ya que los obstáculos
y el instinto del mal despiertan al "Maté"
del alma que se empecina en permanecer unida a pesar de todo
a Hashem, haciendo que su lazo con Él sea mucho más
profundo.
El
propósito de la destrucción
Todo
esto es aplicable a nuestros días también. En
la época en que el Beit
Hamikdash (Gran Templo de Jerusalem) estaba en pié,
la Santidad iluminaba
en forma revelada, reflejando la situación de Shebet.
Pero luego de la destrucción, cuando el pueblo judío
fue llevado al duro exilio donde reina una intensa oscuridad,
nos parecemos al Maté, teniendo que sacar a la
luz todo nuestro potencial interior, para poder enfrentar todos
los impedimentos y pruebas de esta época que nos toca
vivir. Encontramos una señal de esto en el hecho que
esta Parshá es leída en "las tres
semanas de duelo" que se extienden del 17 de Tamuz a Tishá
beAv, quedando a la vista el verdadero sentido del galut
(exilio), es decir, ¡lograr que emerja el Maté
de nuestra neshamá, llegando a la revelación
completa del Honor de Di-s, con la llegada del Mashíaj.
(Likutei
Sijot, tomo 18, pag. 382. De las Enseñanzas del Rebe
de Lubavitch)
Segundo
comentario - Cuando hablamos por demás
"¿Estás
seguro que tenés ganas de venir a pasear?" - pregunta
Jaim. "Te juro que sí!" - responde Rafael con
seguridad, tratando de dejar tranquilo a su interlocutor quien
lo cree titubeante. ¿Escuchó Ud. alguna vez esta
clase de conversación? ¿O este estilo de expresarse?
Bien, es muy común que la gente se manifieste de este
modo. Dada la creciente pérdida de credibilidad que creemos
tener a ojos de los demás, pensamos que es conveniente
reforzar nuestras declaraciones con el apoyo del "te lo
juro" o de algún sinónimo. Esto no es nuevo
ni privativo de nuestro idioma o de nuestra cultura. (En el
idioma hebreo cotidiano se suele escuchar con frecuencia los
términos "bejaiai" o "bejaieja",
que equivalen a decir "te lo juro por mi vida o - por las
dudas - por tu vida").
En
el Talmud se debate ampliamente acerca del valor legal de las
declaraciones que son obviamente exageradas o que surgen en
momentos de apuro. La fuente de todo este tema está en
la lectura de esta semana , en la cual se habla de la prohibición
de "profanar" las palabras que salen de nuestra boca
por el incumplimiento de nuestras promesas. La Torá nos
enseña que nadie, por más sabio y santo que fuere,
puede anular lo que dijo por si mismo, sino que depende de un
tribunal experto, que es aquel que tiene la autoridad, luego
de un minucioso análisis de las circunstancias bajo las
cuales se había realizado el voto en primer término,
más las razones por las cuales el declarante desea cancelar
lo que ha dicho, para decidir si dicho voto puede ser anulado.
Si
bien la Torá es muy breve al ocuparse de este tema, hay
varios tratados completos en el Talmud que polemizan acerca
de los detalles de esta ley que se denomina "Hatarat
Nedarim" (revocación de los juramentos), y que
la gente asocia habitualmente con uno de los preparativos para
Rosh haShaná. El propio Kol Nidré
(rezo inicial de Rosh Hashaná) está relacionado
con la revocación de los juramentos asumidos durante
el año en curso, si bien los Sabios ya nos hacen saber
claramente que, tanto Hatarat Nedarim como el Kol
Nidré, tienen ciertas limitaciones por las cuales
una persona no debe basarse en ellos para descalificar sus compromisos
sin previa consulta rabínica. El hecho que la Torá
defina el no cumplimiento de las obligaciones contraídas
por medio de un voto como una "profanación"
de manera análoga a la violación de la palabra
Di-vina es en si, digno de destacar. Pues, si bien los seres
humanos no somos quienes definimos qué conducta es buena
para nosotros y cuál no, D"s nos confió un
fuero propio, en el cual estamos obligados a obedecer lo que
hemos decretado mediante nuestra palabra.
Al
mismo tiempo, y en las fuentes recién mencionadas (Nedarim
22.), los Sabios nos hacen saber que quien asume un voto, es
considerado como si hubiese construido un altar (en la época
y en el lugar en donde está prohibido hacerlo), y quien
lo mantiene en pie, es como si trajera sacrificios sobre él,
lo que torna peor su actitud (pues, si bien piensa que está
obrando con santidad por prohibirse cosas permitidas, en realidad
está actuando como si las leyes de D"s no fuesen
lo suficientemente adecuadas - Ra"n).
El Talmud aclara, a su vez, que cuando hablamos de promesas,
no es necesario haber utilizado esta expresión ("promesa"
o "juramento"), sino que nos basamos en la manera
habitual de expresarse de la gente, para requerir que, en caso
que fuese posible, la declaración deba ser anulada. (Ver
el Shulján Aruj, Ioré Deá 206:5
y 237:4, con los comentaristas). No sólo eso, sino que
existen instancias en las cuales por el mero hecho de haber
seguido un Minhag Tov (cierta costumbre adecuada) pero
no obligatorio por ley, no se puede abandonarla, sin previamente
haberla abolido frente a un Tribunal competente. (Ver Shulján
Aruj, ibid 214:1) Antes de seguir con el tema de las promesas,
nos debiera alarmar el hecho mismo que el valor de la palabra
fluctúe de modo tal que en nuestros tiempos "se
cotice en baja", posiblemente porque hablamos tanto que
no se distinga el mérito de la palabra. Dicha sea la
verdad, por más que la persona agregue las palabras "te
lo juro", esto no le suma valor real a la declaración
de una persona a quien creemos poco creíble. Y, si realmente
es verosímil, pues entonces no requiere este sostén
artificial. Antes de pasar de tema quiero dejar en manos de
cada lector la autoevaluación de la exactitud de las
cosas que va asegurando en el día. Luego, debemos dedicar
una líneas a la prohibición de jurar en vano,
que también consta en la Torá, y que, tristemente,
es ampliamente ignorada aun en círculos observantes.
Esta prohibición en si, se divide entre lo que es "shvuat
shav" (un juramento innecesario, por el cual la persona
jura ratificando lo que es evidente, lo imposible de llevar
a cabo, lo que no depende de uno mismo para que se cumpla, lo
que contradice una realidad incambiable), y "shvuat
sheker" (una declaración no-veraz de lo que
uno u otros hicieron o dejaron de hacer). (Ver Shulján
Aruj, ibid 236)
El
Jafetz Jaim era muy meticuloso en controlar los libros
que vendía para corroborar que no tuvieran hojas en blanco
o mal impresas. Por lo tanto, revisaba cada volumen que saliera
a la venta. Cuando una vez le pidió a su hija Feigue
Jaia (que tenía 10 años) que lo ayudara a revisar
unos libros del Mishná Brurá, ella justo
quería salir a jugar con las amigas. Antes de salir,
le dijo al papá que cuando volviera controlaría
"10 juegos de libros". Cuando regresó a casa,
la niña encontró preparados los 10 juegos de Mishná
Brurá (60 libros en total). Cuando le preguntó
al padre, este le respondió que era la cantidad a la
cual se había comprometido. "A Mensch darf wissen
az a Wort is a Wort" (una persona debe saber que la
palabra es palabra). Al leer la Meguilá de Eijá
en Tish-á beAv encontramos que en varios capítulos
los versículos comienzan sucesivamente según el
orden de las letras del abecedario hebreo, salvo una excepción.
La letra Pé está antes que la Ayin.
Los Sabios nos transmitieron que pusieron su boca (= Pé)
antes que sus ojos (=Ayin), es decir, que no calcularon
el daño que causaban con sus palabras indebidas. Y ahora
nos queda por formular la pregunta: ¿existe alguna situación
en la cual sí son positivas las promesas? La respuesta
es un rotundo: "sí", si bien no deja de constituir
una poderosa medicina que puede curar a quien realmente está
preparado para administrarla correctamente, pero que, a su vez,
tiene contraindicaciones para quien no está lo suficientemente
aprestado para emplearla (a quien se refiere la comparación
anterior de los Sabios con aquel que "construye el altar...").
¿Para qué sirven, entonces, las promesas? El R.
I.D.Salomon shlit"a lo explica en su libro "BeAyin
Iehudit". Todas las personas tenemos momentos de debilidad
espiritual. Es por eso que no actuamos en toda coyuntura a la
altura que suponemos debiera caracterizarnos. Esto es más
evidente que nunca para aquel que hace un análisis objetivo
de su propia conducta cuando se acerca Iom Kipur. En
aquel momento de reflexión, uno querría mantener
esa objetividad e integridad durante el resto del año
para que no volver a errar, si bien sabe que es muy difícil
sostener ese nivel. Lo mismo acontece con cualquier otra circunstancia
análoga que ocurriera a una persona en el momento en
que se le muestra con evidencia el resultado nefasto de una
actitud viciosa. ¿Cómo hacer para conservar aquel
grado de claridad de visión? A tal fin, la Torá
le dio a la gente la posibilidad de poder limitar la propia
libertad de actuación con el objetivo de circunscribir
su acción en el sentido correcto sin caer nuevamente
en la tentación. La promesa que asume en tal situación
no necesita ser eterna. Puede ser provisoria para canalizar
su conducta restringiendo las facultades en forma voluntaria,
para luego reanudar su vida de manera habitual. Sin embargo,
para que la promesa tenga el efecto deseado, debe existir una
premisa ineludible. La persona debe respetarse a si mismo, y
por ende a su palabra. De otro modo, su voto no le ayudará
en absoluto. La libertad es una de las cesiones Di-vinas de
mayor alcance. Mediante ella, los judíos fuimos capaces
de elegir el someternos a las leyes de la Torá. Por la
misma vara, tenemos la oportunidad de exigirnos más,
no por creernos superiores a la Sabiduía de D"s,
sino - por el contrario - para obedecerla mejor. De todos modos,
nuevamente vemos cómo el atributo del habla nos puede
elevar. Sepamos cuidarlo.
Daniel
Oppenheimer
Tercer
comentario - Kidush Hashem
Esta
escrito en Bamidbar 32: "Y un gran ganado tenia la gente
de Reuben y la gente de Gad y vieron la tierra de Iazer... He
aqui un lugar de ganado, dijeron: "si hemos hallado gracia
en Tus ojos, sera entregada esta tierra para Tus siervos...
No nos hagas cruzar el Jordan", y dijo Moshe a la gente
de Gad y a la de Reuben: "¿vuestros hermanos saldran
a la guerra y ustedes residiran aqui?" Moshe
Rabenu acepto que con la condicion de que participaran de la
conquista de Israel, podrian despues residir en la Tierra de
Iazer. De todo este relato surge una pregunta: Moshe toma una
decision sin consultarle a Hashem. ¿Como es esto posible?
Segun
el Rab Dessler, aquella generacion involucrada en este relato
poseia un nivel muy alto de apego a D"s, por eso la llamaban
"Dor Dea" (la generacion del conocimiento). El conocimiento
respecto a Hashem lo tenian bien incorporado, estaban apegados
a el constantemente. Es de extrañarse que esta eleccion
de la tierra de Iazer no les fuera considerada un pecado.
Tambien debemos comprender como esa aspiracion no les provoco
un poco de alejamiento. Todo el servicio del hombre al Creador
consiste en aumentar la santificacion del Nombre de Hashem y
toda la creacion esta para servir al hombre para ser los instrumentos
para servirLo y asi santificarLo, como esta escrito en el Profeta
Ieshaia: "Todos los llamados de Mi nombre, por Mi honra
los cree, los forme" y tambien escribieron los cabalistas,
que la servidumbre a D"s consiste en salvar las chispas
de Kedusha (santidad) que hay en el exilio dentro de
la impureza. Cada individuo tiene que redimir chispas especiales,
nos referimos a aquellas cautivas por la impureza.
Vamos
a explicarlo segun nuestro nivel de entendimiento. Todo lo oculto
que hay en la Creacion, el hombre a traves de su eleccion lo
puede transformar en la revelacion de la honra de Hashem. Cada
detalle y detalle que hay en la Creacion tiene escondida la
posibilidad de santificar el Nombre de D"s. El individuo
sacara lo puro de lo impuro cuando lo emplee como instrumento
para servir a D"s. Todo lo mundano debe ser aprovechado
solo en la medida necesaria para servir a Hashem y no mas. Hay
en esto una revelacion de Su honra y santificacion de Su Nombre.
Incluso el instinto malo fue creado para que por su intermedio
santifiquemos el Nombre de D"s, cuando el hombre no se
deja seducir, sino que rompe su voluntad y sus deseos. Esta
escrito que la impureza se alimenta de las chispas de kedusha
que hay en ellas, pues la impureza solamente esta cuando es
un instrumento, para que sean rescatadas las chispas de kedusha.
Si no tiene ese objetivo, desaparece. Si el ser humano pierde
la oportunidad y no santifica el Nombre de D"s a traves
de sus instrumentos, no supo aprovechar el ocultamiento y la
impureza para santificar el Nombre de D"s, sino para complacerse
a si mismo, entonces estas chispas se anulan y estan como muertas
en el exilio, y el hombre perdio su parte en el servicio a D"s.
Cada ser humano tiene un temperamento diferente y cada uno tiene
una parte
determinada en su santificacion a D"s; de acuerdo a ello
son las pruebas que se le presentan. El contenido de la persona
es la santificacion de Hashem que le toco. Esa es su alma sagrada,
ese es su fuero interno, espiritual. El hombre debe rescatar
todas las chispas de su alma y aprovecharlas para servir a Hashem.
Rab Moshe M Hoffer