Primer comentario (Rab
Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)
Segundo comentario (Enseñanza
semanal de Jabad, www.jabad.org.ar)
Tercer comentario (
www.judaicasite.com)
Primer
comentario - El Deber
En
qué momento del día Usted hace cosas en su carácter
de judío? Pensemos juntos... Sin duda, que cuando se
coloca los Tefilín, estudia Torá, o cuando
cocina para la cena de Shabbat, esto pertenece específicamente
a la particularidad de ser judío. Eventos puntuales como
un Bar Mitzvá o un
casamiento, tienen rasgos típicamente judíos.
La pregunta es: ¿termina
todo en eso?
Si
profundiza sus conocimientos y contempla la vida judía
desde la Torá, se encontrará con un hecho deslumbrante:
la ley judía no es un conjunto de ritos. Ningún
aspecto de nuestra vida está exento de la ley, y en cada
momento de la vida hay un modo correcto y otro incorrecto de
cómo conducirse. La
ley judía abarca tanto la obligación a actuar
en ciertas situaciones (censurando la pasividad), como el deber
de abstenerse, en otras. Comprende distintas leyes referidas
al habla, el sentimiento y el
pensamiento. Tiene aplicaciones en lo individual, en lo social
y para con D"s. Incluye leyes determinadas para hombres
y otras para mujeres. Para con judíos y para los que
no lo son. Leyes circunscriptas a la tierra de Israel y fuera
de ella. Respecto a los padres y en relación a los hijos.
Hacia los ancianos y para con los niños. Con los pares
y para con los extranjeros. En cuanto a los animales, las plantas
y el mundo inerte. Referentes a la vida y al momento de la muerte.
En momentos de paz y en cualidades de crisis. Engloba
el trabajo interno para el auto-perfeccionamiento moral y la
corrección de las características humanas, el
uso del tiempo y los recursos materiales. Se
practica en la sinagoga, en la vida doméstica, en el
comercio, en la actividad agrícola, en la relación
laboral (desde ambas partes), en el
vínculo conyugal, en el área judicial y en el
gubernamental. Se
dedica, a su vez, a la alimentación, el aseo y el modo
de vestirse.
En
fin. Todo. No existe ningún ámbito de la vida
en el que no exista la
obligación de estudiar la situación y obrar de
modo preciso y establecido. Esta percepción puede parecer
extraña y novedosa a más de uno. Habla de
la gran responsabilidad de cada judío, si comprende cuánto
se espera de él.
A
su vez, nos hace cuestionar. ¿Existe una razón
definida para cada una de
las Mitzvot (preceptos)? Con mucha frecuencia escuchamos
opiniones que intentan dar argumentos para justificar el cumplimiento
de una o muchas leyes. ¿Es correcta esta postura?
Esta
cuestión no es un tema nuevo. Sabios de distintas épocas,
se explayaron para brindarnos una noción o vislumbre
de los preceptos. Uno
de los más famosos es el "Sefer HaJinuj" una
obra de la Edad Media, que
analiza las 613 Mitzvot una por una. La razón
por la cual nos dedicamos a
este tema esta semana, es porque en Parshat Jukat, se
habla de la
purificación de las personas que estuvieron en contacto
con muertos. Dado
que para preparar el agua con el cual se purificaba a la persona
afectada,
había que agregarle cenizas de una vaca roja, que nunca
había sido
utilizada para el trabajo, y muchas leyes más que no
pueden ser intuidas o
concebidas por nuestro intelecto, esta ley es considerada un
"Jok", o sea
una ley de la cual no alcanzamos a entender su razón.
Rash"í explica que
por ese motivo, la Torá comienza este párrafo
con "este es el decreto de
la Torá", pues "las naciones desafían
a Israel diciendo: "¡¿Qué sentido tienen,
acaso, estas leyes?!" Por lo tanto, dice: "esta es la ley...",
es un edicto y no puedes titubear acerca de él".
Analizando este Rash"í, queda claro que el alcance
de nuestro intelecto es limitado, y esto no quita a nuestra
obligación de obedecer.
No
obstante, aun si los Sabios intentaron ofrecernos razones para
las Mitzvot, esto no significa que fueron taxativos al
respecto, como si esa
fuera la "lógica" de D"s, sino que expresaron
motivos que apelan a nuestro
raciocinio humano, respetando así el hecho que toda Mitzvá
posee infinitas
causas y fundamentos que sólo D"s las sabe. El propio
Sefer HaJinuj se
expresa de tal modo al declarar (en la Mitzvá
95, referente a la orden de
construir el Bet HaMikdash - Templo sagrado de Jerusalen)
que hay 70 "faces" (modos de entender) en la Torá.
Esta expresión no significa que las leyes de la Torá
oscilen con el nivel de ingenio y discernimiento de ellas. Más
bien establece que en distintas épocas o en diversos
niveles de estudio, se pueden descubrir numerosas explicaciones
que llaman la atención a nuestra mente, sin, por eso,
interferir en el cumplimieno de las mismas. De ese modo, la
persona va reconociendo que "quien observa la Mitzvá
no sabrá de nada malo" (Kohelet Eclesiastés
8:5), por el hecho de estar obedeciendo la ley.
Si
bien no poseemos, entonces, los motivos concluyentes de las
Mitzvot, los Sabios (Bereshit Rabá 44:1) sí
se preguntaron (referente a la Shejitá, faena
ritual de animales para su consumo): "¡¿Qué
le importa, acaso, al
Todopoderoso si el matarife cortó la mitad (de los órganos
del cuello del
animal) - lo cual lo determina a ser taref - o si cortó
la mayor parte de ellos - en cuyo caso el animal está
permitido?! Pues no fueron entregadas las Mitzvot sino
para refinar mediante ellas a las criaturas". En otras
palabras: es posible que no conozcamos la razón de las
Mitzvot. Sin embargo, todas tienen una consecuencia moral
positiva en nuestro carácter. (Ver también la
explicación de Ramba"n Devarim 22:8)
Un
tema más. "Las leyes de D"s son exactas, se
evidencian en su conjunto". Así lo expresan los
Salmos (19:10) que rezamos en Shabbat a la mañana. Si
una persona intenta inferir una Mitzvá separadamente
de las demás, no podrá jamás llegar a entenderla.
Únicamente "juntas", es decir, unidas a las
demás Mitzvot en su cumplimiento íntegro,
se llega a vislumbrar algo de su verdad.
Sucedió
en cierto pueblo, que después de muchos años de
estar leyendo del
mismo Sefer Torá, semana tras semana, decidieron
mandar a escribir un
nuevo rollo de Torá. Contrataron a tal fin a un Sofer
(escriba) experto, le pagaron para que adquiriera pergamino,
plumas y tinta y se pusiera a trabajar. Después de varios
meses, el Sofer anunció que dentro de pocas
semanas, la escritura del Sefer estaría lista.
Con alegría, anunciaron la fecha de la inauguración,
tal como se estila en todas las comunidades de Israel. Para
darle mayor jerarquía al nuevo Sefer, se resolvió,
asimismo, coserle un vestido (al estilo Ashkenazí)
adecuado y nuevo. Pero... ¿quién tejería
la preciosa prenda? Todas las mujeres del pueblo que eran expertas
tejedoras, querían tener el honor. El alcalde determinó
entonces, dividir a las mujeres postulantes en grupos que presentarían
cada uno un vestido. A su vez, definió el día
en que un tribunal conformado por el Rabino, el alcalde y el
jefe de la comunidad elegirían el más hermoso
de los vestidos. Las mujeres comenzaron de inmediato su tarea.
A puertas cerradas para que no se escaparan sus secretos, cada
grupo dibujó un diseño original para su vestido.
Una vez completada esta etapa, procedieron a comprar telas de
lo más bonitas, hilos y piedras con los cuales bordarían
su dibujo. Se podía palpar el nerviosismo en la calle.
Abundaban los intentos de espionaje para conocer los planes
de los demás, y, a medida que se acercaba la fecha, se
apilaban las montañas de vajilla sucia y de ropa sin
lavar en las casas. Los niños estaban totalmente descuidados.
Nada parecía ser más importante que la próxima
elección del nuevo vestido de la Torá.
El
día señalado, el pueblo en su totalidad, asistió
al anfiteatro, en donde sobre una mesa estaban los diez paquetes
que contenían los vestidos. La expectativa fue creciendo
con cada minuto hasta que ingresaron los árbitros. Reinó
el silencio. Los paquetes se abrieron uno a uno. Realmente se
notaba el esmero de las damas. Cada vez que los miembros del
Honorable Tribunal se detenían más cerca a cierto
vestido se percibía el llanto callado de alguna mujer.
Siguieron deliberando. Por
fin llegaron a una resolución. Levantaron un hermoso
vestido azul con rubíes engarzados en forma de Menorá
(candelabro). Hubieron silbidos y exclamaciones de aprobación.
El marido de quien dirigía ese grupo, fue convocado para
colocarle el vestido al nuevo Sefer. Orgulloso por ser
el marido de tan talentosa mujer (nunca se había percatado
de su fortuna), se dirigió al podio para cumplir con
su sagrada misión. Tomó el vestido y comenzó
a acomodarlo sobre el Sefer. No pudo. Por más
que intentara estirar el manto haciendo caso a las indicaciones
y señas que su esposa desesperada y horrorizada le hacía
desde la tribuna, el vestido simplemente no cubría el
Sefer y quedaba una parte significativa descubierta.
Para su decepción y vergüenza pública, el
tribunal falló que se debía elegir entre los vestidos
restantes. Una vez restablecido el orden, se procedió
a analizar cuál sería la obra de arte favorecida.
En aquel preciso momento se escuchó un alarido desde
la grada. Era la mujer. "¡Paren! No puede ser. Yo
estoy segura que el vestido está bien confeccionado.
¡El problema no está en el vestido, sino en el
Sefer, que es demasiado largo! ¡Corten el Sefer
y verán cómo cabe el vestido...!
Intentamos
entender. Sin embargo, nuestro intelecto también puede
ser
seducido por nuestra comodidad. Nos debemos adecuar a la exigencia
de la
Torá, tratando de ver cómo va moldeando nuesra
vida. No cortar el Sefer
para que se acomode a nuestro estilo errático de vida.
Daniel
Oppenheimer
Segundo
comentario - ¡Las aguas retornaron, más las nubes
no!
De las palabras del Rebe de Lubavitch
Durante
los cuarenta años que los iehudim estaban en el
desierto, tomaban agua del "pozo de Miríam",
y marchaban acompañados por las "nubes de honor"
(que fueron erigidas en mérito de Aharón). La
Parshá nos relata que al fallecer Miríam
desapareció el pozo, "y no había agua para
la comunidad", debido a esto se reunió el pueblo
frente a Moshé y Aharón para protestar, y entonces
en mérito de Moshé retornaron las aguas. Sin embargo,
al fallecer Aharón desaparecieron las "nubes de
honor, y no encontramos que el pueblo haya protestado. Aparentemente
estas nubes también eran tan vitales como el agua para
la existencia de los iehudim, ya que los protegían
del fuerte sol, alisaban el camino, aniquilaban víboras
y escorpiones, y les indicaban el camino. ¿Por qué,
entonces, su desaparición no provocó una reacción?
Dos
tipos de nubes
Profundizando en las explicaciones de nuestros sabios, veremos
que en
realidad existían dos tipos de nubes. Unas eran las vitales
para el bienestar de los judíos en el desierto, y las
otras eran las "nubes de honor", cuyo propósito
era únicamente difundir el hecho de que Di-s honra al
Pueblo de Israel. Éstas fueron las nubes que desaparecieron
al fallecer Aharon HaCohen, para no retornar. Las otras
que eran indispensables para la existencia de la gente siguieron
estando y por eso no encontramos ninguna protesta al respecto.
Moshé
como líder
Si el "pozo de agua retornó en mérito a Moshé,
¿por qué no lo hicieron
entonces las nubes?. Aquí encontramos pues, la diferencia
entre Moshé,
Aharón y Miríam. El agua y las nubes de honor
fueron dados al pueblo en
mérito de Miríam y Aharon, y por eso al ellos
fallecer, desaparecieron los
elementos que en su mérito estaban. En cambio Moshé
se preocupaba por el
bienestar de los iehudim, como "un pastor fiel a
su rebaño", y de acuerdo a eso, se preocupaba de
que las necesidades sean satisfechas de acuerdo a
las urgencias del pueblo y no por algún mérito.
El
pastor no abandona a su rebaño
Por eso regresó el "pozo de agua" en mérito
a Moshé, y no sucedió lo mismo con las nubes.
El agua era necesaria para la subsistencia de los
iehudim, mientras que las "nubes de honor",
no lo eran. De esta manera
queda a la vista la grandeza de Moshé Rabenu,
al igual que la de todos los
"pastores de Israel" a lo largo de todas las generaciones.
Moshé se preocupó por satisfacer todas las necesidades
del pueblo, hasta tal punto
que después de 14 años de su fallecimiento, ellos
tuvieron provecho del "man" caído en el desierto,
que caía en mérito de Moshé. Así
es la conducta de los "líderes de Israel",
que se preocupan por todas los aspectos que requiere el pueblo,
tanto materiales como espirituales, y a pesar de desaparecer
físicamente, siguen conectados con ellos, influyendo
todo tipo de bondades y beneficios.
Likutei
Sijot, tomo 18 página 253.
Tercer
comentario - Hagamos un cálculo de nuestros actos
Por
eso dicen los poetas:"Venid a Jeshbon! Que sea construida
y establecida la ciudad de Sijon " (Bamidbar 21:27)
Dice
el Ramjal, Rabi Moshe Jaim Luzzato, que el primer paso
para acercarse a D-s es a traves de un atento repaso de nuestras
acciones. Son nuestras acciones deseables o no? El escribe que
es esencial que una persona examine sus actos para evitar las
consecuencias que podria haber cuando estos no son los correctos.
Compara a una persona que camina por la vida sin examinar sus
acciones, con un ciego caminando a la vera de un
rio, en grave peligro de ahogarse por no saber nadar.
Esta idea aparece en la perasha de esta semana. Despues
de salir de Egipto, los judios pasan 40 anios en el desierto.
Al final de este periodo, comienzan a conquistar el territorio
transjordano, todavia con la asistencia de Moshe.
Cuando solicitan pasar pacificamente por las tierras de Sijon,
rey de los emorim (amorreos), sin tomar nada de ellos, la respuesta
es "guerra". Este mismo rey habia conquistado y usurpado
antes este territorio de Moab.
Aquí es donde la Tora cita que cuando Sijon conquisto
Jeshbon "los poetas (en hebreo "moshlim"), dijeron
en esa oportunidad: "Venid a Jeshbon! Que sea construida
y establecida la ciudad de Sijon ".
El
Talmud explica en un nivel mas profundo, que la palabra Moshlim
tambien tiene en su raiz la acepcion de "gobernar".
Fuera del contexto debemos entender entonces que Moshlim
en el versiculo significa "aquellos que gobiernan por
sobre sus inclinaciones", y no poetas o trovadores. "Los
que gobiernan dicen: "Venid a Jeshbon". La palabra
jeshbon, a su vez, viene
del termino "pensar, calcular". Venid a pensar, dice
el Talmud. Considera las cuentas del mundo, calcula la perdida
(que tienes en el cumplimiento) de una mitzva (mandamiento)
frente a la ganancia, y la ganancia de (cometer) una transgresion
frente a la perdida.
El
Ramjal relata que los nobles de su epoca (siglo XVII) solian
construir laberintos en sus jardines. La gente trataba de encontrar
su camino a traves de esos intrincados laberintos hasta llegar
al final. Algunos senderos conducian al objetivo y otros solo
distanciaban a la persona de el. Habia
personas que tenian éxito, y aquellas que no, eran lo
suficientemente lucidas como para escuchar el consejo de los
que ya habian triunfado, los que eran capaces de ver el camino
correcto a traves de todo el laberinto y
enseñarselo al resto de las personas que todavian se
debatian tratando de encontrar su senda. Esta es una analogia
de la vida. Vamos a traves de la vida avistando diversos caminos.
Los grandes consejeros de vida son
aquellos que han ejercido control sobre sus deseos, sus pasiones,
y no son gobernados por ellos. Estas personas son objetivas.
Ven a traves de todos los senderos y pueden aconsejar como atravesar
los laberintos de la
vida.
El Talmud afirma que este mundo es comparado con la noche y
el Ramjal explica que de noche hay dos posibilidades: verse
imposibilitado de ver por completo o bien confundir una cosa
por otra. En nuestro mundo de oscuridad nos enfrentamos con
los mismos problemas. O bien ignoramos
completamente los peligros y caemos en ellos, o los tomamos
creyendo que eso es lo correcto por hacer. Por supuesto, esto
ultimo es lo peor. La unica actitud meritoria es "venir
a Jeshbon", al calculo. Venid y haced los calculos del
mundo; buscad el consejo de los sabios y entended lo que es
verdaderamente correcto. Entonces podremos examinar nuestras
acciones y decidir cuales se alinean con nuestra comprension
del bien y del mal.
Que
nos trae a convertirnos en tales personas? El estudio de la
Tora. Como Rabi Pinjas ben Meir lo expone: "La Tora lleva
a la persona a examinar sus acciones" (y a sopesarlas para
evitar el peligro de las transgresiones y las perdidas que ello
ocasiona).
Que
todos tengamos el merito de alcanzar tan elevado objetivo!
(basado
en Rabbi D. Green, Project Genesis, www.torah.org)