Primer comentario (Extraído
del libro "El Rebe Enseña",(c) Edit. Kehot
www.kehot.com.ar)
Segundo comentario (Rab
Daniel Oppenheimer www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Gentileza
www.judaicasite.com)
Primer
comentario - Lámparas y Vidas
Y
Di-s habló a Moshé, diciendo: ...Cuando eleves
las lámparas, las siete lámparas darán
luz hacia el centro de la menorá... Y ésta es
la obra de la menorá: era de oro repujado, desde su base
hasta su flor era obra de repujado...
-- Números 8:1-4
En
tres ocasiones diferentes Di-s instruyó a Moshé
acerca de la confección y el encendido de la menorá
(candelabro) en el Gran Templo:
En el capítulo 25 de Exodo se da una descripción
detallada de la menorá como parte de las instrucciones
de Di-s en cuanto a la construcción del Santuario. En
Levítico 24, Di-s ordena a Moshé respecto de su
encendido diario [1]. Finalmente, tenemos los
arriba citados versículos de Números 8, que inician
la sección de la Torá que lleva el nombre de Behaalotjá.
Los versículos de Behaalotjá especifican
dos leyes de la menorá:
1) Que todas sus lámparas deben torcer hacia su tronco
central ("el centro de la menorá"),
y 2) Que la menorá no sea hecha por partes que
luego sean soldadas entre sí; más bien, todo el
candelabro por entero -su base, su tronco central, sus seis
brazos y formas decorativas (22 copas, 11 esferas y 9 flores),
con una altura de diecisiete tefajím ("puños",
136 cm.) y pesando un kikar completo (aprox. 70 kg.)-
debía repujarse de un único y sólido bloque
de oro.
Estas dos leyes ya fueron enunciadas en los pasajes anteriores
que detallan la menorá. Su repetición aquí
enfatiza su centralismo en la función y el significado
de la menorá.
Origen
y Objetivo
"El
alma del hombre es una lámpara de Di-s"[2].
Como la lámpara, la función del alma es iluminar
su entorno. El alma, "una parte de Di-s en lo Alto, tal
cual"[3], es colocada dentro de un mundo
y cuerpo materiales para que irradie su luz a los confines más
oscuros de la realidad creada.
El candelabro en el Gran Templo tenía siete lámparas,
correspondiéndose con los siete rasgos primarios del
carácter humano. Algunas almas se destacan en la característica
de jésed (amor, benevolencia), otras en el atributo
de guevurá (auto-disciplina, temor a Di-s); otros
ejemplifican tiferet (armonía, compasión),
netzaj (ambición), hod (humildad, devoción),
iesod (comunicatividad, conectividad) o maljut
(realeza, receptividad). Juntos,
formamos una menorá de siete brazos, irradiando
siete cualidades de luz que llenan el Templo de Di-s y se derraman
al mundo más allá de su muros[4].
Este es el significado más profundo de las dos leyes
reiteradas en los versículos de Behaalotjá. La
segunda ley enfatiza el origen singular de la diversa comunidad
humana. Toda la menorá debe repujarse de un único
trozo de oro, pues las siete clases de almas derivan de una
fuente única. Todas son del mismo modo "una parte
de Di-s en lo Alto, tal cual", en origen y en esencia una
y la misma cosa.
La primera ley expresa el objetivo común del encendido
de la menorá. Todas las lámparas se vuelven
hacia "el centro de la menorá". Incluso
después de haberse ramificado en siete lámparas
distintas, incluso luego de arder con siete llamas diferentes,
todas se dirigen hacia el mismo lugar. Todas anhelan la misma
meta, a pesar de las diferencias en la naturaleza y orientación
de su búsqueda.
Dos
Visiones del Hombre
Dos
grandes comentaristas bíblicos, Rashi (Rabí Shlomó
Itzjaki, 1040-1105) y Najmánides (Rabí Moshé
ben Najmán, 1194-1270), difieren en su caracterización
de los versículos de Behaalotjá.
Rashi llama a estos versículos Parshat HaMenorá,
es decir, "La Sección de la Menorá".
Najmánides, por otra parte, ve su propósito primario
como instrucciones en cuanto a cómo encender las lámparas.
En otras palabras: según Rashi, la raison d-etre de
estos versículos es reiterar la segunda ley, que la menorá
ha de ser "obra de repujado", una ley que hace a la
construcción y forma de la menorá misma. Según
Najmánides, su principal propósito es comunicar
la primera ley, que se relaciona con la manera en que las lámparas
de la menorá deben encenderse.
La
menorá describe la comunidad de almas como originándose
como una entidad singular que luego se ramifica en siete lámparas
que son diferentes pero no obstante apuntando todas a una meta
común. Este cuadro general puede verse desde dos perspectivas:
Uno puede poner el énfasis en el origen común,
y ver el foco común de las siete lámparas como
expresión de su singularidad intrínseca. O bien,
puede enfatizar el hecho de que esta menorá singular
ha producido siete lámparas que, incluso mientras se
esfuerzan hacia su meta común, lo hacen cada cual a su
propio modo, cada una con su propia personalidad única
y distinta.
Esta es la significatividad subyacente en la diferencia entre
Rashi y Najmánides. Rashi ve la vida como un ejercicio
de unidad. La diversidad de la naturaleza humana no es sino
una ilusión superficial; sólo precisas rasguñar
apenas su superficie para descubrir que básicamente todos
estamos haciendo la misma cosa. Este es el mensaje de la menorá:
Tengo una base y tengo flores; tengo siete brazos; pero soy
de una única pieza.
Najmánides, por su parte, ve importancia y valor intrínseco
en la diversidad de la naturaleza humana. Nuestras diferencias
no son simplemente medios para un fin común, sino un
elemento central en el propósito de la vida. Sí,
todos derivamos de un mismo lugar; sí, todos nos esforzamos
hacia la misma meta; pero los diferentes caminos por los que
transitamos este curso son lo que hacen la menorá
de la vida, y son, por sí mismos, de perdurable valor
iluminador.
Basado
en Likutéi Sijot, Vol. XXVIII, págs. 60-67
Notas:
1. Los versículos de Levítico
también aparecen, casi palabra por palabra, en Exodo
27 (vers. 20-21). Pero como explica Rashi en su comentario a
Levítico 24:2, "Esta (es decir, los versículos
de Levítico) es la sección acerca del mandamiento
del encendido. La sección "Y ordenarás..." (los
versículos de Exodo) se dijo sólo como [parte
de las instrucciones con respecto a] la obra del Santuario,
para explicar la función de la menorá".
2. Proverbios 20:27.
3. Tania, cap. 2, basado en Iyov 31:2.
4. Las ventanas del Santuario eran estrechas
por dentro y anchas por fuera (I Reyes 6:4. Normalmente, las
ventanas colocadas dentro de gruesos muros de piedra se construyen
más amplias por dentro, para aumentar al máximo
la cantidad de luz entrante desde afuera). Esto, explican nuestros
Sabios, era para simbolizar que el Templo no requería
de luz desde afuera, sino que era en sí mismo una fuente
de luz para el mundo (Rashi sobre el versículo; Midrash
Rabá, Levítico 31:6 y Números 15:1).
Segundo
comentario - Aniversario número uno
Si
Ud. es uno de esos veteranos de reuniones en las que se tratan
temas "judíos" o si Ud. es consumidor de la
prensa "judía", se habrá percatado que
una de las mayores preocupaciones de estos medios suele ser
(con raras excepciones) cualquier incidente que se pueda tildar
de antisemitismo, llámese profanación de tumbas,
declaraciones de un funcionario, la lenta o casi nula investigación
de atentados en contra de instituciones judías o las
negociaciones entre Israel y Palestinos en torno a la retirada
de israelíes de terreno en conflicto.
Con el tiempo, los redactores y locutores de dichos medios,
como así también la audiencia que los sigue, termina
creyendo que es ese el tema "judío" que más
debe llamarnos la atención. (Las comillas correspondientes
a la palabra judío, se deben a que estamos hablando acá
de medios pertenecientes a entidades judías o que se
titulan judíos, pero que tienen poco o nada de enseñanza
judía, la Torá, en su contenido). En pocas palabras,
sostienen que el dilema principal de los judíos hoy,
es el tema del antisemitismo.
Si Ud. quiere ser veraz consigo mismo, sepa que no es así.
Los que lo afirman están equivocados en dos aspectos:
En primer lugar, el antisemitismo no se neutraliza con la toma
de conocimiento de él, ni con la guerra que le haga la
prensa, ni con manifestaciones públicas, ni con juicios
a antisemitas que cometan alguna tropelía en contra de
establecimientos judíos. Los últimos 2.000 años
de historia en el exilio nos deberían haber ya esclarecido
al respecto.
En segundo lugar, las pérdidas que sufrimos a nivel cuantitativo
como pueblo judío surgen a partir de la asimilación
y no como causa del antisemitismo.
¿Qué es la asimilación? ¿Son los
así llamados "casamientos mixtos"? Sin duda
que no. Habitualmente, un judío, como cualquier otro
ser humano, no contrae matrimonio con alguien, si no siente
una afinidad con ella. Si esto es cierto en la mayoría
de los casos, entonces el "casamiento mixto" no es
la asimilación en si, sino el resultado de ella. Si bien
esto no resuelve el problema, es bueno aclararlo, pues analizar
consecuencias sin investigar las causas, es un ejercicio infructuoso
y torpe. Frecuentemente, obran así aquellos que por una
razón u otra, no desean examinar los orígenes
de los problemas. También en este caso, abundan los estudiosos
que escrutan las estadísticas de cuántos judíos
se casan con personas de otras vertientes, sin estudiar la razón
por la cual esto sucede. Esto ocurre, casi seguro, por temor
a la respuesta evidente y a las conclusiones lógicas
a las que prefieren no llegar para no alterar su comodidad.
Nuevamente, entonces: ¿qué es la asimilación?
En hebreo suelen llamar a este fenómeno triste: "Hitbolelut"
lo cual equivaldría al vocablo español "fusión",
haciendo alusión a la pérdida de identidad divergente
propia, frente a la del medio circundante. "Asimilar"
significa mimetizarse o parecerse, y, en otra acepción,
la adopción de ideas. ¿De qué ideas estaríamos
hablando? En otras épocas, los judíos podían
estar tentados a renegar de su pueblo para sumarse a la religión
mayoritaria del país - aunque este fenómeno no
fue corriente - para rehuir a las limitaciones económicas
y dificultades de supervivencia que imponían los distintos
regímenes antagónicos sobre los judíos.
Hoy, los judíos no se fascinan con otras religiones,
menos aun los judíos observantes. No obstante, existen
riesgos aun más severos. No será posible combatirlos
sin previamente reconocerlos como tales.
¿A qué me refiero? A que la postura hacia la vida
que toma la sociedad que nos rodea se opone en su esencia a
la Torá. Y esto no se refiere a una o varias Mitzvot,
sino en la actitud hacia el objetivo de la vida en si. Mientras
la Torá sostiene que un judío debe esforzarse
contínuamente para cumplir con objetivos sagrados que
lo trascienden, aun si esto le impidiera tener una vida tranquila,
despreocupada, cómoda y "light", nuestro entorno
anhela y valora, como bien máximo que se debe procurar,
la posibilidad de tener "un mejor pasar".
Ahora bien. No crea por un momento que para la Torá sufrir
sea una virtud. La Torá no elogia ni premia a aquel que
se flagela con abstención más allá de las
cosas que la misma Torá prohibió. Sin embargo,
"estar bien" tampoco es una aspiración. En
cambio, sí es digno el empeño en crecer espiritualmente
aun si esto implica limitarse en lo material y en la holgura.
Dado que gozar de este mundo dentro de lo permitido por la Torá
está claramente autorizado, debemos ser muy precisos
en la definición correcta de lo adecuado por un lado,
y de lo contraproducente por el otro, si es que queremos adoptar
el camino de vida apropiado.
Por
ejemplo: una persona está plenamente justificada en tomarse
vacaciones para descansar . Pregunta: ¿Cómo consideramos
esta cuestión? ¿Son las vacaciones el objetivo
del trabajo del año, o siquiera uno de sus propósitos,
o es la preparación para poder trabajar mejor en la etapa
que sigue en función de un bien superior? De la respuesta
a esta pregunta, surge la siguiente: ¿Cuántas
vacaciones, adónde, cuánto dinero invertir en
ellas, qué hacer en su transcurso? Esto dependerá
de la posición que uno adopta hacia la vida en general.
Si el interés es gozar cuánto más, entonces
en la medida que el bolsillo lo permita, se tomará muchos
días de descanso, en un lugar exclusivo, ahorrará
sus recursos para gastarlos en aquella oportunidad e intentará
gozar a pleno de ellas. Si, en cambio, las vacaciones son meramente
el momento para regenerar fuerza física y tranquilidad
mental para cumplir con un objetivo más elevado, entonces
se tratará de reposar de la manera más sobria
posible y ser mesurado en el tiempo y demás recursos
que se invierta en ella. Este concepto se puede y debe adaptar
a todos los demás deleites con los que nos complacemos.
La modernidad nos intenta convencer (y habitualmente lo logra)
que siempre existe algún placer más allá
del que hemos saboreado hasta el momento y que merece el esfuerzo
de alcanzarlo para "no perdernos nada". P.ej. se publicita
"una nueva sensación en alfajores". Esa "nueva
sensasión" crea en nosotros un placer que aún
no hemos disfrutado plenamente de la vida y que nos falta algo
para alcanzar plenamente en lo que realmente es bueno y apetitoso.
Otras golosinas llevan nombres como "obsesión"
y "egocéntrico". Estos nombres reflejan la
disposición generalizada hacia los antojos humanos y
dejan poco espacio para el autocontrol y para los sentimientos
altruístas.
Los
Sabios nos enseñaron que esa meta jamás se obtiene
en el mundo material. "Un pequeño miembro hay
en la persona: quien lo satisface (permanentemente) permanece
voraz, (mientras que) quien lo hace pasar hambre, está
(siempre) saciado" (Talmud Sucá 52:). Es muy
posible que esta actitud sea la responsable de los trastornos
en la alimentación tal como la gula, la manía
en creer que se debe intentar lograr indiscriminadamente todos
los deseos y apetencias que se presenten a todo costo, aun si
esto tuviera secuelas adversas como en el caso de la droga,
o si generara violencia, como el caso en que se interponen barreras
en el camino para conseguir satisfacer los caprichos y pasiones.
En
Parshat "Beha-alotjá" leemos que el
pueblo de Israel "Hit-avú ta-avá",
es decir que "desearon el deseo". Si bien no les faltaba
alimentación, pues el Maná del cielo que
caía en el desierto nunca faltaba y cubría todas
sus necesidades nutricionales, no presentaba el hechizo seductor
"de lo que todavía me falta". D"s les
proveyó con una cantidad inagotable de aves para comer.
El resultado fue la muerte "cuando la carne estaba aún
entre sus dientes". ¿Qué les causó
la ruina? Aquella ilusión que nada alcanza. Al lugar
lo llamaron: "Kivrot HaTa-avá" - la
tumba del deseo. No solamente la gente pereció. Quedó
muy vívido y claro para los sobrevivientes adónde
conduce el desenfreno.
Los
Sabios nos hacen saber, asimismo, que todo lo que se goza y
se usufructúa se paga tarde o temprano. La Mishná
en Pirkéi Avot (3:20) lo expresa de la siguiente
manera: Él (Rabí Akiva) decía: "Todo
(lo que la persona utiliza) se le entrega en caución,
y la red se extiende sobre todos los seres vivientes. La tienda
está abierta, y el vendedor da crédito. El anotador
está abierto, y la mano en él escribe. Quien quiere
pedir fiado, que venga y se le dará. Los cobradores hacen
sus giras diariamente, y cobran de sus clientes tanto si éstos
se percatan, o no. Tienen en qué respaldarse, el juicio
es correcto y todo está preparado para el banquete".
Con estas palabras, Rabí Akiva nos brindó una
muy clara visión de que D"s no nos priva de nada.
Tenemos acceso a gozar de este mundo, pues Quien creó
todo, no lo hizo para que nos sintamos mortificados por nuestra
abstinencia. Pero una cosa es inevitable: ¡no es gratis!
Dependiendo de las intenciones y de la utilidad que se le dé
a las cosas, será el precio que se deba pagar al final.
(La propia ley nos ordena "mimarnos" con comida rica
de modo mesurado en honor a Shabbat - Shuljan Aruj Oraj Jaím
250:2). Es más. Los Sabios nos explican en el tratado
Julín 109., que todos los sabores prohibidos en la Torá
se encuentran, igualmente, dentro de lo permitido. De un factor,
sin embargo, carecen aquellos mismos sabores en su versión
permitida: "El gustito a lo prohibido", o, como lo
expresa el rey Shlomó: "Mayim guenuvim imtaku"
- aguas robadas son más dulces (el agua, lo que más
abunda, por el mero hecho de ser "robada", será
más dulce...) El efecto de la ilusión es preponderante
en el deseo de adquirir aquello que creemos que por alguna razón
está más allá de nuestro alcance normal.
¿Y
qué tenía que ver todo esto con la asimilación?
No por nada denominan los Sabios al no creyente "apikoros"
que muchos relacionan con el estilo de vida epicúreo,
en el cual el objetivo de la vida es el mero placer.
Muchos
desean creer que la asimilación es un problema del mundo
secular, que en realidad es el de mayor riesgo a asimilarse
al entorno, pues en la sociedad observante no se registran matrimonios
mixtos en el grado que ocurre fuera de sus comunidades. Si profundizaran
en el tema, se darían cuenta que todos aquellos que pertenecen
hoy al mundo secular son nietos o bisnietos de abuelos que sí
fueron medianamente practicantes del judaísmo. Obviamente,
algo ocurrió para que en las últimas tres o cuatro
generaciones algunos de ellos fuesen descarrilándose.
El hecho que el bisabuelo no vea las consecuencias de lo que
le ocurre a su bisnieto, no atenúa la gravedad y la aflicción
que sentiría si presenciara el alejamiento de su descendencia.
Grave sería que nosotros repitiéramos lo sucedido
escondiendo nuestras cabezas en la tierra como avestruces.
Si sinceramente deseamos luchar en contra de la asimilación,
es imprescindible comenzar por "tomar el toro por las astas"
y controlar el consumo que practicamos desenfrenadamente (salvo
el límite del bolsillo). Si decidimos ser los dueños
del equilibrio de nuestro consumo encontrándole el significado
de eternidad a la vida, los próximos pasos serán
algo más fáciles.
Daniel Oppenheimer
Tercer comentario - Escapemos
del honor como del fuego!!
"Mas
el hombre, Moshe, es muy humilde, mas que todo hombre que haya
sobre la faz de la Tierra" (Bamidbar/Numeros 12:3)
"Se
muy, muy humilde" (Avot, Cap.4)
En
que se diferencia la virtud de la humildad de las demas virtudes
para motivar la advertencia de los sabios de la Mishna
sobre que se debe ser "muy pero muy humilde"? se pregunta
el Jafetz Jaim.
Hay por cierto en el orgullo y en la busqueda de honores algo
que no existe en el resto de las cualidades humanas. Como es
sabido, no hay en este mundo posibilidad alguna de evaluar el
valor de una mitzva; todo el espacio del universo no
alcanza para pagar por una buena accion. Si un judio es forzado
a transgredir uno de los preceptos negativos (No haras...),
es preferible que desprecie y renuncie a todos sus bienes materiales
antes que pecar.
Paralelamente, jamas ha visto ojo humano cuan grande es el pago
por el cumplimiento de una mitzva positiva. Por ello,
dice el Ramban, no esta definido en la Tora el pago de las mitzvot
positivas. Ademas, las formas de pago en este mundo son fisicas
pues el mundo es fisico y por lo tanto no es concebible premiar
por mitzvot que son entes puramente espirituales. Todo
el bien que se nos proporciona desde el cielo (salud, sustento,
etc.), no son mas que bondades Divinas para facilitarnos el
cumplimiento de la Tora.
Existe tan solo una cosa que puede constituir en este mundo
un pago por el cumplimiento de las mitzvot y es... el
honor! pues aun siendo algo aparente, el honor es un ente espiritual.
Muchisimas personas son capaces de entregar grandes sumas de
dinero u otros bienes materiales solo para disfrutar del honor
(de aparente valor) y por la mera satisfaccion espiritual que
este les proporciona. Las loas y los elogios que el hombre recibe
del publico en virtud de su riqueza o de alguna gran accion
o de su inteligencia, constituyen una especie de pago espiritual,
aunque fisico y palpable. Para no caer en esta trampa y que
no se nos descuente esto de nuestros meritos, es que nos advierte
el Tana (Sabio de la Mishna), que nos cuidemos
y libremos en todo lo posible del orgullo y de la soberbia,
porque "el honor, que es algo espiritual, podria ser un
premio por las mitzvot, que son acciones puramente espirituales".
Y si somos pagados en este mundo (con loas y elogios), llegaremos
al Mundo Celestial pobres y despojados. Y nada nos sera entregado
alla por nuestro arduo y esforzado trabajo. Por eso fue dicho:
"Se muy, muy humilde", escapa del honor como quien
escapa del fuego, no sea que te trague y quedes desposeído
de meritos en el Mundo Venidero!