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A fines del Siglo XIX y
comienzos del Siglo XX, la mayoría de la gente creía imposible
observar las leyes de Shemitá, el Año Sabático Judío.
No podían ver cómo una valiente pero muy pobre gente en Israel
podría abandonar sus campos por un año entero frente a la pobreza,
la enfermedad y los ataques árabes.
Algunos rabinos formularon
un método para evitar las dificultades de Shemitá.
Dado que Shemitá no se aplica a las tierras poseídas por
un no judío, organizaron la venta de campos de judíos en Israel
a un árabe para el año de Shemitá solamente. Las
condiciones de este heter (autorización indulgente) eran que no
judíos trabajarían los campos durante este período y que
el heter sólo sería temporario. Después del año
de Shemitá, el Rabinato volvería a comprar las tierras.
Mientras algunos judíos se apoyaron en el heter, otros
afirmaron que "después de todo, si tenemos el privilegio de vivir
en Israel, tenemos el deber de observar sus mitzvot a pesar de todas las privaciones".
El heter aún es utilizado hoy en día en algunos círculos.
A lo largo de los años
en que el heter ha existido, tuvo la oposición de muchos Rabinos,
incluyendo al Ridbaz, Rabí Iaacov David Willowski. Estos argumentaban
que estaba prohibido vender cualquier parte de Israel a un no judío y,
por lo tanto, por éstas y otras razones, las leyes de Shemitá
rigen sobre la tierra aun cuando semejante "venta" se ha hecho. Insistieron
en que las leyes de Shemitá deben observarse como lo eran siempre
sin el heter, a pesar de las dificultades involucradas.
En 1933, siete granjeros
pioneros fundaron el kibutzJafetz Jaím, que recibió su
nombre en honor al gran Sabio que había fallecido ese año. El
kibutzes una granja colectiva en la que la propiedad pertenece
a todos y el trabajo se comparte por igual. Ya había muchos kibutzím
en el país, pero Jafetz Jaím era especial. Fundado por miembros
de Poaléi Agudat Israel, estaba entre las primeras granjas colectivas
manejadas por judíos religiosos profundamente comprometidos con las leyes
e ideales de la Torá. Sus fundadores decidieron orientar sus granjas
estrictamente de acuerdo a la halajá (Ley Judía). Guiados por
su famoso Rabino, Kalman Kahana, y la tecnología de agrónomos
y científicos religiosos, desarrollaron sistemas para mantener funcionando
sus granjas sin violar las leyes de Shabat o Shemitá.
Cierta vez, durante un año
de Shemitá, el famoso Rabí de Ponevez, Rabí Iosef
Shlomó Kahaneman, hizo una visita al kibutzJafetz Jaím
para ver de primera mano cómo los valientes granjeros observaban las
leyes de Shemitá. Tan pronto como arribó al kibutz,
se arrojó al suelo, lo besó, y con una voz estrangulada por las
lágrimas y la emoción exclamó: "Gut Shabos
a ti, Madre Tierra, gut Shabos a ti" (la Torá se refiere
al año de Shemitá como "un Shabat para Di-s").
Luego fue de árbol en árbol y dijo: "Gut Shabos a
ti, mi querido árbol, gut Shabos a ti".
Entre otros kibutzím
y moshavím religiosos donde los granjeros cumplen estrictamente las leyes
de Shemitá están: Komemiut, Shaalavím, Iesodot,
Kfar Guidón, Beit Jelkia y Matitiahu. Hoy, miles de judíos observantes
viven en estas localidades. Son la prueba de que quienes basan sus vidas en
la halajá pueden no solamente sobrevivir, sino también prosperar.
Los miembros de algunos
de estos kibutzím y moshavím religiosos organizaron
el "Instituto Para la Investigación Agrícola Según
la Torá". El propósito del Instituto era encontrar sistemas
estrictamente halájicos para emplear la tecnología moderna y los
descubrimientos científicos al encarar los problemas agrícolas.
Por ejemplo, el Instituto desarrolló una máquina eléctrica
para ordeñar las vacas en Shabat; se enciende y apaga automáticamente.
También procuró modos de ayudar a los granjeros religiosos para
hacer frente a las demandas del año de Shemitá, y elaboró
varios procedimientos exitosos.
La halajá
declara que no se debe sembrar la tierra durante el año de Shemitá.
Sin embargo, nada tiene de malo sembrar en substancias diferentes a la tierra.
Por lo tanto, el Instituto desarrolló la "hidroponía",
un ingenioso método para sembrar verduras en tanques de concreto llenos
de agua y forrados con lechos de grava. Es especialmente efectivo en la producción
del tomate y la lechuga. De hecho, la técnica resultó tan exitosa
que los kibutzím no religiosos la copiaron. La hidroponía
ya no es tan ampliamente usada, pero fue el primer ejemplo de un logro científico
aplicado al campo de la observancia de Shemitá.
Otro procedimiento desarrollado
por el Instituto es la siembra temprana. Al prepararse para el año de
Shemitá, los asentamientos religiosos planifican con mucha antelación.
Durante el sexto año del ciclo de Shemitá siembran temprano,
y más de su necesidad inmediata. El producto extra se almacena sin riesgos
y puede usarse sin problema religioso alguno durante el año de Shemitá.
De hecho, el Instituto encontró una manera de hacer crecer suficiente
algodón para dos años durante el sexto año. Los granjeros
pueden vender este producto extra durante el año de Shemitá,
y con ello mantener cierta seguridad económica.
AYUDAR A LOS GRANJEROS
Fondos Especiales y Aliento
Cuando Iosef era el virrey
del Faraón en Egipto, no descansó durante los años de abundancia.
En cambio, hizo que los egipcios almacenaran grano para usarlo durante los siete
años de hambruna. Algunos granjeros en Israel usan estrategias similares
y establecen un fondo de Shemitá llamado Otzar HaShemitá.
Durante cada uno de los primeros seis años de cada ciclo de Shemitá,
muchos kibutzím y moshavím religiosos apartan una
cierta suma de dinero. Este dinero se invierte para su uso durante el año
de Shemitá. Entonces, el dinero ahorrado es distribuido entre
los granjeros para ayudarles a recuperar parte de la baja en sus ingresos.
Sin embargo, su fuente principal de apoyo financiero durante este difícil
período proviene de judíos de todo el mundo, mediante fondos especiales
de Shemitá, como el Keren HaShemitá y el
Keren Hashevus.
Una organización
activa en fomentar entre los granjeros, y enseñarles a observar, las
leyes de Shemitá adecuadamente, es el Centro Nacional de Granjeros
Observantes de Shemitá. Sus representantes viajan por el país
ofreciendo información acerca de las leyes de Shemitá y
respaldo y aliento pleno a los granjeros, de manera que puedan soportar las
dificultades del año de Shemitá.
En 1993 se contabilizaron unos 4000 granjeros en más de 180 localidades
agrícolas observando las leyes de Shemitá, y este número
crece de una Shemitá a otra.
Probablemente, el factor
más importante en mantener a estos granjeros lejos de la desesperanza
es su fe. Su fe en Di-s es fuerte, y ellos confían en Su promesa de que
El cuidará a quienes observarán el año de Shemitá
fielmente. Estos granjeros no se sorprenden en absoluto de las historias de
notable éxito que han surgido de sus experiencias de Shemitá
y éstas han sido bastante numerosas.
Veamos qué ha sucedido
en Komemiut, un moshav al sur de Israel. Fue fundado en 1949 por colonizadores
religiosos que defendieron heroicamente el área durante la guerra de
Israel con los árabes en 1948. Ellos decidieron quedarse y dedicar sus
energías a cultivar la tierra según la halajá, incluyendo
las leyes del año de Shemitá. Estaban dispuestos a lograrlo,
y su fe se ha visto premiada.
Por ejemplo, en 1953 los
granjeros de Komemiut se rehusaron a sembrar trigo con semillas que habían
crecido durante el año anterior, un año de Shemitá.
En cambio, buscaron por doquier semillas que habían sobrado del año
anterior a Shemitá. Las únicas semillas tales que pudieron
encontrar se veían estropeadas y agusanadas. Los granjeros experimentados
de los otros kibutzím les dijeron que eran inservibles. Los granjeros
de Komemiut fueron a su líder espiritual, el desaparecido gran Rabí
Biniamín Mendelson, quien les dijo que las plantaran de todos modos y
tuvieran bitajón (confianza en Di-s). A pesar de las advertencias
de los demás, siguieron el consejo de su Rabino. El año de Shemitá
que acababan de observar había sido uno azotado por la sequía.
Los sembradíos estivales de los granjeros no observantes de Shemitá
no crecieron bien, y cuando abundantes lluvias comenzaron a caer en el octavo
año, era demasiado tarde para los cuarteados campos no religiosos. La
lluvia arruinó completamente esas cosechas. Por otra parte, Komemiut,
con su "semilla agusanada", obtuvo cosechas casi récord durante
el octavo año.
En el próximo año
de Shemitá, 1959, ocurrieron dos eventos extraordinarios. Dos
años antes, el Ministerio de Agricultura había plantado una huerta
en Komemiut. Durante el año de Shemitá, los granjeros de
Komemiut dejaron la huerta sin atender, y los inspectores del Ministerio estaban
furiosos. "¿Cómo pueden descuidar tanto su tierra los granjeros
de Komemiut?". Pero al año siguiente, la indignación de los
inspectores se tornó en asombro. Once asentamientos no religiosos próximos
a Komemiut habían cuidado sus huertas durante el año de Shemitá
y, con todo, la desatendida huerta de Komemiut estaba en mejores condiciones
que cualquier otra.
Entonces sucedió
el episodio de la langosta. Ese mismo año, el sur se vio duramente azotado
por una plaga de langostas que rondaba de un área a otra, devorándolo
todo. Ya habían arruinado granjas cercanas y se dirigían directamente
a Komemiut. La tierra en Komemiut, por supuesto, no había sido labrada
ni sembrada, pero era usada como terreno de pastoreo para los animales del moshav.
Los granjeros esperaban lo peor y se preguntaban qué hacer si la langosta
destruía todo el pasto. Precisamente cuando la langosta estaba por alcanzar
Komemiut, cambió repentinamente de rumbo y pasó por alto el moshav
completamente.
Al año siguiente
surgieron otras historias. Los registros gubernamentales mostraban que Komemiut
había rendido el triple de producción el año antes de Shemitá
en comparación con años anteriores. Si bien no tuvieron mucha
verdura fresca durante el período de Shemitá, se observó
que los niños de Komemiut eran más saludables durante el año
de Shemitá que los de los asentamientos no religiosos. El año
siguiente, sin embargo, su nivel de salud era igual al de los demás niños,
mostrando que el séptimo año había sido uno especial.
En 1979, cuando los granjeros precisaban lluvia extra porque era el año
antes de Shemitá y se necesitaban cosechas adicionales, había
sequía en el sur. Todos los asentamientos próximos a Komemiut
que no observan Shemitá sufrieron escasez de agua. Pero Komemiut
había sido bendecida con 300 metros cúbicos más de lluvia
que el año anterior.
El año 1986 también
vio suceder un milagro a lo largo de Israel. Como lo hacen cada séptimo
año, los granjeros que cuidan Shemitá sembraron sus semillas
unas semanas antes de Rosh HaShaná. Mientras esas semillas echaran
raíces antes de Rosh HaShaná, las cosechas estarían
permitidas durante Shemitá. Pero los dos años anteriores
habían sido de sequía en Israel, años con muy poca lluvia.
El suelo estaba tan seco que las semillas no podían brotar. Y en Israel
nunca llueve antes de Rosh HaShaná. Pero para asombro de todos
¡ese año llovió copiosamente unos días antes de Rosh
HaShaná! Las pobres pequeñas y secas semillas comenzaron a
crecer.
Después, hubo más lluvia que lo usual. El resultado fue que a
los granjeros que no observan Shemitá les resultó muy difícil
labrar porque la tierra estaba húmeda y fangosa. Los granjeros observantes
de Shemitá obtuvieron cosechas inusualmente buenas porque, para
ellos, las lluvias cayeron exactamente en el tiempo adecuado.
La promesa de la Torá que la fe del que guarda Shemitá
será premiada por Di-s se ha vuelto realidad.
Nuestros Sabios comparan
Shemitá a Jol HaMoed (los días intermedios de las
fiestas). En verdad, la vida en los asentamientos religiosos durante el año
de Shemitá se asemeja mucho a la de Jol HaMoed. Durante
estos días intermedios de Iom Tov, sólo hacemos el trabajo
necesario, y dedicamos el resto del tiempo a Di-s. Del mismo modo, durante Shemitá,
los granjeros en asentamientos religiosos efectúan sólo la labor
básica, como ser alimentar a los animales y regar la tierra para mantener
vivas las plantaciones. Fuera de eso, reina un espíritu de Iom Tov.
En el kibutzShaalavím, sus miembros calcularon que durante Shemitá
cada persona trabajaría unas 150 horas menos en los campos. Por lo tanto,
establecieron clases especiales y jornadas de estudio, para que puedan aplicar
esas 150 horas adicionales a la Torá durante el año. De esta manera,
ganaron casi 19 días enteros de jornadas de 8 horas de estudio de Torá.
Así es como los judíos satisfacen el genuino espíritu de
Shemitá.
También los no granjeros
judíos de las ciudades israelíes han hecho ciertos ajustes durante
Shemitá. Un número de ellos quienes comercian con el producto
agrícola han tenido que preocuparse por ganarse la vida. Todos los judíos
de Israel deben ser cuidadosos y usar sólo productos permitidos que no
han sido sembrados, cosechados o vendidos inadecuadamente. Una manera de hacerlo
es comprando sólo en comercios que son supervisados por el Vaad HaShemitá
(el Comité Rabínico para la observancia de Shemita). Estos
comercios ofrecen alimentos que no fueron sembrados ni cosechados durante Shemitá
en violación con la halajá.
También fuera de
Israel, el consumidor debe verificar que todo producto alimenticio importado
de Israel no contenga ingredientes del año de Shemitá,
generalmente aclarado en el rótulo. Es común que en Shemitá
el mercado extranjero ofrezca frutas israelíes (especialmente naranjas).
No deben comprarse a menos que se sepa que los requerimientos de Shemitá
han sido satisfechos. El producto agrícola permitido puede tener una
variedad de fuentes, incluyendo las siguientes: (1) El Otzar Beit
Din que, como se explica más adelante, asume la dirección
del producto de las granjas en nombre de la comunidad; (2) Chacras de dueños
árabes que cosechan sus propios campos durante Shemitá;
y (3) alimentos importados de otros países.
Otzar Beit Din
En la mayoría de
los años los campos se siembran y cosechan dos veces al año en
Israel: las siembras invernales se cosechan en la primavera y las de verano
se plantan usualmente después de Sucot. Pero durante Shemitá
el producto invernal debe plantarse temprano, antes de Rosh HaShaná,
y las cosechas estivales que normalmente se plantarían en el verano del
año de Shemitá no puede sembrarse del todo, por lo que
no habrá cosecha otoñal después de culminada Shemitá.
Este es un ejemplo de cómo Shemitá afecta dos años.
¿Qué sucede
entonces con el producto que se plantó antes de Shemitá
y está listo para ser cosechado? Los granjeros no pueden cosecharlo o
venderlo porque la Torá lo prohíbe y ahora las cosechas son hefkér
(sin dueño) y pertenecen a todos los judíos. ¿Se dejan
por lo tanto simplemente pudrir en los campos? En absoluto. En la Toseftá
se nos dice que antaño, a fin de ayudar a la gente y proveerle alimento
durante Shemitá de una manera permisible (evitando violar Shemitá)
después de todo, no todos viven cerca de un campo o cultivo donde pueden
salir y escoger por sí mismos el Beit Din (la Corte Rabínica)
de cada pueblo contrataba peones que recogían y almacenaban la fruta
y verdura, y luego la distribuían entre todos en el pueblo que la solicitaran.
Esta organización se denomina Otzar Beit Din el Almacén
de la Corte Rabínica.
También hoy en día,
cuando llega Shemitá y los granjeros no pueden cosechar ni vender
su producto, lo entregan al Beit Din, quien tiene permitido hacer la
cosecha y la venta en nombre de la comunidad judía entera. El Beit
Din no compra las cosechas de los granjeros, pues esto está prohibido.
Mediante el Otzar Beit Din, los granjeros mismos, u otros trabajadores
nombrados por el Beit Din, levantan las cosechas para el Beit Din
(de la manera usual) y las envía a comercios de Shemitá
especialmente supervisados, donde son puestos a disposición a los observantes
de Shemitá a bajo precio, apenas lo suficiente para cubrir los
gastos del Beit Din. El Beit Din sólo cobra por
el trabajo que los granjeros o los obreros hicieron, y para sus gastos, pero
no cobra por el producto ni obtiene ganancia. Los almacenes supervisados están
claramente marcados en la mayoría de las ciudades y pueblos.
Los judíos observantes
hacen sus compras sólo en almacenes supervisados durante el año
de Shemitá y el siguiente, hasta que llegue el nuevo producto
permitido. También tienen que asegurarse, al comer en restaurantes y
en otros hogares, que el alimento proviene de almacenes supervisados.
Los niños israelíes
en escuelas religiosas reciben una intensa preparación para la observancia
de Shemitá. Aprenden a tener cuidado con el alimento que traen
a la escuela, y a evitar que algo del mismo se caiga durante el almuerzo o recreo.
Algunos estudiantes aprenden sobre los aspectos prácticos de Shemitá
sembrando jardines especiales antes del año de Shemitá.
Estos jardines se transfieren luego al Otzar Beit Din.
No siempre es fácil
vivir con estas halajot (leyes de la Torá). No obstante, cientos
de miles de judíos en Israel y fuera de Israel logran hacerlo. De esta
manera, mantienen viva la santidad del país.