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Et Tzonam Veet-Beqaram Veet-Jhamaorehem
Veet-Asher Basadé Laqajhu
A sus rebaños y a sus ganados vacunos, y a sus asnos y a lo que había
en la ciudad y a lo que había en el campo tomaron
(Bereshit 34:28)
En una oportunidad, en los
agobiantes días de verano, Rabí Itzjak Eljanan fue en busca de
descanso y de un poco de aire fresco a una aldea cercana a su hogar, del otro
lado del río.
A la mañana siguiente a su llegada, el Gaon madrugó y salió
apresuradamente de su hospedaje, asiendo una carta en su mano, preguntando a
sus ocasionales vecinos dónde podría encontrar un mensajero que
cruzara el río en bote y le entregara el sobre a la gente de su casa
en Kovno.
Un joven habitante de la aldea, intrigado por conocer el mensaje tan urgente
que debía ser entregado en la casa del Rabí, se ofreció
a hacerlo él mismo, sin pérdida de tiempo.
A lo largo del camino, este mensajero luchó con sus instintos, resistiéndose
a abrir la carta y leer su contenido, pero cuando llegó del otro lado
del río, no aguantó más y abrió el sobre
No poca fue su sorpresa al leer el escueto pero magistral mensaje que enviaba
el Gaon a su gente: ´Está escrito en el Tehilim: "Y su piedad
está en todas sus obras", he aquí, que en el patio de nuestra
casa, hay un gato al que todas las mañanas le llevo leche y ahora, que
estoy fuera, olvidé dejar a alguien encargado de esta tarea y esto me
intranquiliza
por lo que pido por favor que se apiaden de mí y
se ocupen para que alguno lo haga en mi lugar".
Gaon Rab Itzjak Eljanan, ¡el adalid de Israel! ¡La autoridad rabínica
de la generación! Un Rab tan elevado espiritualmente y tan encumbrado
comunitariamente, paralelamente podía ocupar su mente con el gato que
está en el patio de su casa.
A sus rebaños y a sus ganados vacunos, y a sus asnos y a lo que había
en la ciudad
El Natziv (Rab Naftalí Tzvi Berlín), explica por qué
los hijos de Iaacob tomaron los rebaños, el ganado vacuno y los asnos,
diciendo: "por cuanto el ganado y el resto de los animales domésticos
son alimentados por sus patrones, si no tienen patrones que lo hagan, morirán
de hambre, por lo tanto, al existir una prohibición de hacer sufrir a
las creaciones de Hashem, se los llevaron".
Vale decir, los hijos de Iaacob se apiadaron de las criaturas que quedaron sin
dueño, y las llevaron con ellos.
Esta particularidad, la
piedad que caracteriza a algunas personas, fue grabada en las siguientes generaciones,
como vimos en la precedente historia.
A diferencia de Rabí
Itzjak Eljanan, que llegó a una elevación espiritual tal que se
preocupaba por todas las criaturas de la Creación, a veces nos sucede
que nos es más fácil apiadarnos de una mascota, un subordinado,
una persona con capacidades reducidas
pero frente a alguien que esta a
la par nuestra, ¿tenemos piedad de alguien que está en posición
de competir con nosotros?
Rab Itzjak Kaana, contó
una impresionante historia protagonizada por Reb Tzion Suiv, intendente de una
casa de estudio de Torá.
Rab Tzion tuvo el mérito de estar en contacto con el Jazon Ish,
quien lo bendijo y lo incentivó a ayudar a quienes estudiaban Torá.
Uno de los recuerdos más significativos de este Yehudi es su constancia,
durante años, de repartir té a los estudiantes de una de las clases
de Torá que se realizaban en Or Iehuda.
Rab Tzion pasaba entre los estudiantes, llevando una bandeja grande y sobre
ella, decenas de vasos de té, pidiéndoles que tomaran para recobrar
fuerzas y poder continuar con el estudio de Torá con plena concentración.
El repartidor de té, hizo su trabajo fielmente, todos los días,
durante muchos años.
Un gran enigma se escondía
detrás de los vasos de té, motivo de no pocos comentarios y especulaciones,
pero nadie se atrevía a indagar el por qué.
Lo cierto es que los vasos nunca estaban llenos, el líquido humeante
solo llegaba hasta la mitad. También quien estuviera muy sediento, debería
conformarse con el ´medio vaso´.
Algunos opinaban que ´el repartidor de té´ era un avaro y
a pesar de estar haciendo un acto de favor al repartirlo, no podía desprenderse
de la cualidad de la avaricia, que lo dominaba.
Hace un tiempo, me encontré con el hijo de Reb Tzion, cuenta Rab Kaana,
quien me pidió que lo escuchara un momento, porque tenía para
contarme una interesante historia en relación a su padre.
"Poco antes de fallecer mi padre, ocurrió que un día no llegó
a tiempo a la clase, por lo que decidí repartir el té en su lugar.
Por supuesto, esta vez llené todos los vasos hasta el borde, los acomodé
sobre la bandeja y me dispuse a repartirlos entre los estudiantes.
En ese mismo instante llegó
mi papá. Reb Tzion observó los vasos, y luego a mí con
expresión de disgusto.
Tomó la bandeja de mis manos, volcó la mitad del contenido de
cada vaso en la pileta y se dispuso a repartir el té entre los estudiantes
como de costumbre.
También a mí me intrigaba desde hacía tiempo su hábito
de repartir los vasos de té, completos solo hasta la mitad, pero como
el resto, me contuve y no dije nada.
Pero esta vez, al ver que
los vasos estaban llenos y él volcó la mitad, comprendí
que se trataba claramente de una determinación y decidí preguntarle,
de una vez por todas, el motivo de su actitud a pesar que esta le acarreaba
desprecio por parte de los estudiantes"
Su respuesta fue una aleccionadora clase de piedad hacia el semejante.
Así dijo Reb Tzion
a su hijo: "Seguro tú conoces a ´este´ y ´este´,
nombrándole a dos miembros de la clase y una vez que el hijo le respondió
positivamente, continuó explicándole: he notado que las manos
de ambos tiemblan constantemente, yo sabía que si sirvo a todos un vaso
lleno, cuando llegara a sus manos ellos se verían en un problema
El té caliente se
derramaría provocándoles quemaduras y hasta podría volcarse
sobre sus ropas, siendo depreciados por esto. Por otra parte, si les sirviera
al resto de los estudiantes un vaso completo y a ellos medio, los avergonzaría
frente a todos. Por eso decidí que en ve de avergonzarlos a ellos, me
avergonzaría yo y repartiría a todos solo medio vaso para librarlos
a ellos del desprecio. Y Hashem hizo conmigo un milagro el día de hoy,
al permitirme llegar a tiempo y evitar que sirvieras a todos los estudiantes
un vaso completo