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Se emitieron otros decretos
para quebrar el espíritu judío y alejar al pueblo de Dios. No podían
observar el Shabat, declarar la Luna Nueva ni realizar la circuncisión.
Hay tantas cosas para hacer
en el día que parece que no nos queda tiempo para nosotros. Debemos comer
y dormir, cuidar de las necesidades de nuestro cuerpo, y trabajar para mantenernos.
Debemos estar un tiempo con nuestras familias y amigos y cumplir muchas otras
obligaciones. ¿Cuándo hay tiempo para estar simplemente con nosotros
mismos y meditar sobre lo que trata la vida? Incluso cuando te has ocupado de
toda tus necesidades, lo único que quieres, o lo único de lo que
"eres capaz", es descansar.
La rueda de la vida es
incansable y puede impedirnos todo crecimiento significativo. Es posible que
los años pasen, que amasemos fortunas o conocimiento, pero que lo hayamos
hecho a expensas de nuestras almas. Hemos llegado a la edad adulta y aún
la vida parece vacía.
En esencia, esta es la
historia de la humanidad, simbolizada por la declaración del faraón,
"Porque son unos holgazanes y por eso gritan diciendo: ´Vayamos a ofrecer
sacrificios a nuestro Dios´. Exijan aún más a los hombres, que
estén ocupados para que no hagan caso a palabra falsas" (Éxodo
5:8, 9).
El capataz dentro de la
conciencia colectiva humana nos lleva a la adicción al trabajo. Deificamos
el objetivo de avanzar en nuestras ocupaciones y todo lo demás lo percibimos
como mentira y pereza.
Pero aún en Egipto
Moisés logró establecer un "día de descanso"
(Shmot Rabah 1:28), un día para meditar, un día para reflexionar
sobre nuestra situación y decidir conscientemente qué cambios
debemos hacer en la vida. Este es el Shabat, el día de descanso - un
tiempo para el trabajo espiritual. Este es un momento para volver a conectarse
con Dios y encontrar significado en el trabajo físico. Este es el tiempo
para entrenarnos en la conexión con Dios, incluso "mientras"
realizamos el trabajo físico.
Pero no es suficiente con
dedicarse a meditar si no hacemos que esa conciencia de lo espiritual desborde
sobre nuestra vida diaria. Sí, tómate un tiempo, un "sábado";
retírate para "alejarte de todo eso". Pero si no lo trasladas
hacia los días de la semana, no has comprendido su objetivo.
La Luna Nueva era en la
antigüedad un día no Sabático del mes, dedicado a la meditación
(Radak, Samuel I, 20:19). Indicaba que el trabajo espiritual no era sólo
algo del Shabat, sino para todos los días de la semana. Debes reestructurar
tu vida alrededor de tus objetivos espirituales y asegurarte de lograr lo que
tu alma necesita. Sólo entonces te sentirás en contacto con toda
la realidad de la vida y encontrarás sentido en los simples actos físicos.
Esto es lo que los griegos
no querían - no querían que lo judíos tuvieran tiempo.
De modo que no sólo prohibieron el Shabat sino también - y especialmente
- la observancia de la Luna Nueva.
Debemos luchar contra los
"griegos" con todas nuestras fuerzas e incluso robar tiempo para nosotros.
Debemos asegurarnos de tener siempre un tiempo para volver a conectarnos con
nuestras almas. La probabilidades en contra pueden parecer insuperables, pero
piensa entonces cómo debían haberse sentido los Macabeos.
¡NUNCA PIERDAS
LA ESPERANZA! Recuerda que Dios está contigo. Hazlo y verás que
puedes.