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¿Cuál es el remedio para la depresión?

Extraído de El Tikun del Rebe Najmán. Selección y Notas por Abraham Greenbaum Traducido al Español por Guillermo Beilinson. Breslov research Institute

Untitled Document Es una gran mitzvá estar siempre alegres.
(Likutey Moharán II, 24)

Nadie estará en desacuerdo sobre la importancia de la alegría. Es el fundamento de todo accionar positivo en nuestra búsqueda de la plenitud. Todos en el mundo buscan incansablemente la felicidad. Pero sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor para ver que el mundo está aún lejos de ser un lugar feliz.

¿Existe algún remedio? La medicina conoce diferentes clases de remedios. Algunos son meramente paliativos. Estos logran a veces reducir los síntomas de la enfermedad u ocultarla durante un tiempo, pero no tienen el poder de curar la dolencia misma. Incluso pueden hacer que empeore a la larga. Esto ocurre con la depresión, la enfermedad del alma. La gente hace muchas cosas para olvidar su falta de alegría y a veces trata de engañarse diciendo que han encontrado la felicidad. Pero las medidas escapistas sólo llevan finalmente a la tristeza. El remedio genuino debe atacar el problema mismo. Pero hace falta un médico experto para percibir las causas en su raíz y uno más grande aún para encontrar la cura.

En verdad las raíces de la depresión son muy profundas. El propósito final de la creación es revelar el reinado de Dios al mundo. Sólo cuando se alcance esto reinará la verdadera alegría. También la creación de cada individuo tiene como propósito la revelación de la Divinidad. La persona sólo puede ser feliz en la medida en que descubra la divinidad innata dentro de sí. Mientras la revelación sea incompleta, tanto el individuo como el mundo nunca podrán estar plenamente felices. El objetivo final es llevar al mundo a un estado de tikún. La palabra hebrea le-taken significa corregir, rectificar o reparar aquello que es imperfecto, incompleto o está dañado. El objetivo de la reparación es la perfección. La palabra tikún hace referencia tanto al objetivo general como a cada uno de los actos individuales de creación y de reconstrucción que preparan la base y el camino para la perfección final.

El Rabí Najmán de Breslov (1772-1810) dedicó su vida a este objetivo. Todas sus enseñanzas sobre la alegría, la fe, la plegaria, la simpleza y la pureza tenían como objetivo fortalecer los fundamentos mismos del pueblo judío. El Tikún del Rabí Najmán, el remedio para la depresión, se encuentra entre sus logros más grandes. Consiste de diez salmos que el Rabí Najmán seleccionó como remedio para el pecado en general y en especial para la inmoralidad sexual. Lo denominó el Tikún HaKlalí, el Remedio General. Los Diez Salmos están tomados del libro de Salmos, pero los hemos denominado El Tikún del Rabí Najmán porque fue él quien reveló su poder único para contrarrestar las fuerzas que llevan a la tristeza y a la desesperación. El remedio siempre estará asociado con su nombre.

Desde los días del Rabí Najmán el conocimiento de los Diez Salmos se ha difundido más allá de los confines de sus seguidores inmediatos, los Jasidim de Breslov. Muchos judíos recitan el Remedio General, los Diez Salmos, todos los días, generalmente después de la plegaria de la mañana, al igual que en ocasiones especiales, como cuando visitan las tumbas de los Tzadikim. Como preparación para el recitado de los salmos es costumbre recitar algunos versículos preliminares que han sido traducidos plenamente en esta edición. Luego de completar los Diez Salmos es costumbre recitar los tres versículos dichos luego de la conclusión de toda lectura de los Salmos. También hay una plegaria final compuesta por el Rabí Natán, el discípulo más importante del Rebe Najmán.

¿Cómo debemos recitar los salmos? El Rebe Najmán enseñó que lo más importante es asociar las palabras con uno mismo. Debemos encontrarnos a nosotros mismos en cada salmo que decimos. Uno de los seguidores del Rebe le preguntó cómo hacerlo, y el Rebe le explicó que, por ejemplo, cuando el rey David Le oraba a Dios para que lo salvase en sus batallas, nosotros debemos referir las palabras a nuestra propia batalla en contra de la mala inclinación dentro de nosotros, y así en más. El hombre le preguntó cómo era posible vernos en los pasajes donde el rey David se alababa, tal como cuando dice, "Cuida mi alma, porque yo soy santo" (Salmos 86:2). El Rebe le respondió que incluso versículos como éste pueden ser aplicados a nosotros mismos. Siempre debemos juzgarnos de manera positiva y encontrar en nosotros mérito y puntos buenos. En estos puntos cada uno puede ser un santo (Likutey Moharán II, 125. Ver también Azamra, en el volumen Cuatro Lecciones del Rabí Najmán de Breslov).

Pero, ¿es posible que el hecho de recitar diez salmos ayude allí donde otros medios han fracasado? El general arameo Naamán tuvo una reacción similar cuando escuchó de Elisha que la cura para su lepra era simplemente sumergirse siete veces en el río Jordán (Reyes 2, 5:1-14). Naamán esperaba un remedio mucho más dramático. "¿Acaso Amaná y Parpar, los ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel?" (Ibid. 12). Pero sus siervos le dijeron, "Si el profeta te hubiera dicho de hacer algo grande, ¿no lo habrías hecho? ¿Cuánto más aún, entonces, cuando él te dice, ´Báñate y estarás puro´?" (Ibid. 13). Naamán se sumergió siete veces en el Jordán y se curó (cf. Jaiei Moharán 492).

Hay veces en que una pequeña píldora hace la diferencia entre la enfermedad y la salud. No debemos sorprendernos por el hecho de que recitar los diez salmos del Tikún del Rabí Najmán tenga el poder de curar el alma. El propósito de este libro es presentar ideas sobre el significado del Tikún y mostrar la profundidad de los conceptos en los cuales se basa. Tenemos la promesa del Rebe Najmán de que el Tikún es "un remedio grande y tremendo. Yo estoy muy seguro de todo lo que digo. Pero más aún de esto. Este es el Tikún HaKlalí, el Remedio General. Cada pecado tiene su propio remedio individual. Pero éste es el Remedio General" (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov 141).

"Y un redentor vendrá a Sión y a aquellos en Iaacov que se vuelvan de la transgresión... Y en cuanto a Mí, éste será Mi pacto con ellos. Mi espíritu que está sobre ti y Mis palabras que he puesto en tu boca no se apartarán de tu boca y ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre" (Isaías 59:21). "¡Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti!" (Ibid. 60:1). "Y tu pueblo, todos ellos serán justos, heredarán para siempre la tierra; renuevo plantado por Mí mismo, obra de Mis manos. El pequeño vendrá a ser mil y el menor, una nación fuerte: Yo, el Señor, me apresuraré a hacer esto a su tiempo" (Ibid. 60:21-22). Que venga pronto y en nuestros días. Amén.

Rebe Najmán de Breslov

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