Untitled Document
-Rabino, -dijo Dany-, sé
que está tratando de hacernos sentir bien, pero me ha hecho sentir muy
mal. Si lo que usted está diciendo es verdad, entonces he perdido tantos
momentos en mi vida, que me estoy empezando a sentir muy deprimido de sólo
pensar en ello.
-No hay razón para
deprimirse. Cada momento de una vida pasada, incluso de una vida de fracaso,
fracaso espiritual, puede cambiarse para bien gracias al principio de teshuvá,
que quiere decir regreso; regreso al status original de uno como criatura hecha
a imagen de D os.
Una de las cosas maravillosas
acerca de escribir en una computadora con un procesador de texto, es que no
debes tener miedo a equivocarte. Antes de las computadoras, si cometías
un error, tenías que usar corrector y muchas veces incluso mecanografiar
nuevamente la hoja entera. En la actualidad, simplemente regresas al lugar del
error, lo corriges, y el procesador de palabra reorganiza la página entera
para ti.
Esto es teshuvá.
En un momento, yo puedo regresar a mi status original como una criatura hecha
a imagen de Hashem. Y cuando lo hago, puedo corregir todas mis fallas del pasado
hasta el presente. Un momento de teshuvá puede mandar ondas de
cambio a través de todos los momentos que ya pasaron.
-Pero es muy difícil.
-No estoy diciendo que es
fácil, ¿Pero cuál es la alternativa? ¿Permanecer
inmerso en lo físico con una perspectiva materialista? Esto es más
difícil a largo plazo porque tu yo real es tu alma y esta alma tiene
hambre por la verdad. La gente se deprime porque no se identifica con su alma.
No existe nada grandioso o especial acerca del yo físico. Hasta los animales
tienen un yo físico. Tarde o temprano tienes que regresar a tu yo real
o nunca serás verdaderamente feliz.
Teshuvá significa
´regresar´ a tu yo real; al alma que está hambrienta de verdad, la que
solamente puede tolerar tanto letargo y autoengaño. Cuando pecas, no
fuiste tú. Fue la parte física la que pecó, no tú.
Cuando haces teshuvá, empiezas a ver tu yo físico como
una persona externa y le gritas, ´¿cómo pudiste hacer eso? ¿cómo
pudiste hacerlo? Teshuvá significa que descubres, que revelas
tu yo real, y te enamoras de ese yo.
-Pero rabino, ¿cómo
puede una persona enfrentarse a sí misma si tiene mucha culpa?
-La culpa es un medio de
instrucción, no de destrucción. Cuando no vives la verdad, te
sientes culpable. La culpa te alerta al hecho de que debes buscar activamente
un cambio en ti mismo. No es un instrumento de destrucción. La culpa
debería guiarte a la teshuvá, a sincronizarte con tu yo
real y experimentar el proceso de volver a él. Por lo tanto, no dejes
que la culpa te destruya. Úsala para reconstruir tu yo.
Se está haciendo
tarde, -agregó el rabino-. Para concluir, es vital que cada uno de nosotros
aprenda cómo pensar. Únicamente al hacerlo así podremos
ganar autoestima y volvernos quienes realmente somos. No te dejes tranquilizar
con comodidades materiales o cegar por las posesiones de otros. La única
posesión verdadera es tu yo y el momento que tienes ante ti esperando
para ser transformado en eternidad. No obstante, con el fin de obtener esto,
debes pensar. Por lo tanto, piensa. Piensa acerca de lo que realmente importa.
Y sé consecuente con tu pensamiento. Buenas noches.