Maimónides escribe
lo siguiente (Leyes del Ayuno 5):
"El ayuno del 10
de Tevet es como los demás ayunos que fueron establecidos para lamentar
la destrucción del Beit HaMikdash" y el exilio de Israel.
Sin embargo, el propósito principal del ayuno no es el dolor y el lamento,
pues la aflicción sentida cuando tuvieron lugar estos acontecimientos
fue suficiente. Por el contrario, su finalidad fundamental es la de estimular
el arrepentimiento, recordarnos las malas acciones de nuestros antepasados,
como así también las propias acciones que acarrearon, a ellos
y a nosotros, grandes tribulaciones. Mediante el recuerdo de todo esto nos
arrepentiremos y obraremos correctamente, como expresa el versículo
(Levítico 26:40): "Y confesarán sus pecados y los pecados
de sus antepasados por el mal que Me han causado...".
Nuestros Sabios (Talmud
Ierushalmí, Iomá 1) enseñaron: "Toda generación
en la cual no es reconstruido el Beit HaMikdash, es considerada como
si lo hubieran destruido", puesto que cada generación tiene la
capacidad de despertar la misericordia Divina, redimir a Israel de sus enemigos,
reunir a sus exiliados de los lugares en que se encuentran dispersos, y reconstruir
el Beit HaMikdash. ¿Cómo se puede lograrlo? Mediante
un arrepentimiento íntegro y la enmienda de los pecados de las generaciones
anteriores. Mientras no llegue la salvación ello mismo es señal
de que aún no nos hemos arrepentido de nuestros pecados, y por eso
estamos sufriendo a causa de nuestras propias transgresiones y las de nuestros
antepasados. Es como si estuviésemos retrasando la redención
final, y como si nosotros mismos hubiésemos provocado la destrucción.
Incluso cuando el Beit
HaMikdash se encuentra en ruinas e Israel permanece en exilio, y nuestra
tierra yace desolada en manos foráneas - ninguno de estos factores
puede ser visto como señal de que Di s se ha "divorciado"
de Su pueblo -Di s no lo permita-. No decretó un exilio perpetuo para
los judíos, como tampoco una destrucción eterna para Su Santuario.
Exilio, destrucción y angustia - todo ello es temporario y puede, en
cualquier momento de misericordia Divina, ser transformado en regocijo. Que
el pueblo judío viva en su tierra, y la construcción del Gran
Templo - es lo único que fue destinado a ser eterno.
Exilio Temporario
El versículo expresa:
...No sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó
a la nación que la habitó antes que vosotros (Levítico
18:28). Este versículo no es sólo una advertencia, sino también
una promesa. Di-s asegura a Israel que incluso de contaminar la tierra, ella
no los expulsará. Sólo la nación que la habitó
previamente fue "vomitada" a perpetuidad, para nunca regresar, así
como aquel que vomita y nunca volverá a tragar aquello que ha expulsado
de su cuerpo, pues le resulta repugnante. Mas Israel no fue "vomitada"
por la tierra, sino desterrada a raíz de sus pecados, pero pronto regresará
para poseerla como heredad eterna. Su retorno sólo depende del arrepentimiento
y la misericordia Divina que apresurarán el momento de la redención
final.
Por lo tanto, el objetivo del ayuno es someter nuestra mala inclinación
restringiendo el placer, y abrir así nuestros corazones al arrepentimiento
y las buenas acciones, con lo cual se nos abrirán los portales de la
misericordia Divina.
De modo que toda persona
debe comprometerse seriamente a examinar sus acciones y arrepentirse durante
estos días [de ayuno], ya que ello constituye su propósito fundamental.
Como declara el versículo (Ioná 3:10) respecto de los habitantes
de Ninvé: Y Di s vio sus acciones. Los Sabios (Taanit 22a) explicaron:
No dice que Di s vio sus cilicios y ayunos, sino que Di-s vio sus acciones
- es decir, el propósito de su ayuno era servir como medio para despertar
en ellos el arrepentimiento [y al hacerlo, sus acciones eran ahora consideradas
dignas].
Leemos en Jaiéi Adám (133):
Así, aquellas
personas que ayunan pero pasan el día viajando o malgastando su tiempo,
sólo toman en cuenta lo secundario [el ayuno] y dejan de lado lo esencial
[el arrepentimiento]. Sin embargo, el arrepentimiento por sí solo -sin
ayuno- no basta, ya que es mandamiento positivo, instaurado por los Profetas,
ayunar en estos días.
Nuestros Sabios (Talmud Ierushalmí, Taanit 2) declararon:
En cuanto a todo ayuno
que no sea cumplido correctamente, el versículo expresa (Jeremías
12:8): "Ha levantado su voz contra Mí, por tanto, la aborrecí".