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La interpretación
común de la palabra "Midrashim" como "leyendas", "fábulas"
o "cuentos" no es solamente inadecuada, sino también,
engañosa.
El término
"Midrashim" proviene de la raíz hebrea "darash" que significa
buscar, investigar. El Midrash, por lo tanto, es una
exposición de los pesukim (versículos) de la Torá
que surge de nuestros sabios, después de haber sondeado
en las profundidades de cada pasuk y en todas las palabras y
letras del mismo en busca del verdadero significado interior.
Según
la tradición Sinaítica, las palabras de la Torá
pueden ser interpretadas por los Sabios de la Torá en
distintos niveles de comprensión. Todas ellas son verdaderas,
pues el Creador moldeó la Torá de forma tal, que
cada una de sus palabras y letras están cargadas de significado,
permitiendo así un gran número de interpretaciones
diferentes.
Ahora explicaremos el origen de los Midrashim (adaptado del
R. Moshe Jaim Luzzato, Ma-amar al Haagadot).
El Todopoderoso dictó a Moshé el texto de toda
la Torá, desde la primer palabra "Bereshit" hasta las
últimas palabras, "I"eínei kol Israel".
Al mismo tiempo, le proporciona a Moshé una Explicación
Oral detallada del texto que le estaba dictando. El Texto Escrito
de la Torá constituía meras notas, breves alusiones
a la Torá Oral elaborada. Sin embargo, Hashem le advirtió
a Moshé de no poner por escrito la Torá Oral.
Moshe y
los Sabios, quienes lo seguían, cuidaron de preservar
no solo los rollos escritos de la Tora sino también la
Explicación Oral de los mismos. La estudiaron y la transmitieron
de generación en generación.
Sin embargo,
llegó el momento en que los lideres de la Torá
de una generación consideraron que la Torá Oral
no podía ser conservada en la memoria únicamente
como lo hicieran las generaciones anteriores. Las persecuciones
y sufrimientos que el Pueblo Judío padecía en
manos de los romanos afectaba su tranquilidad mental y poder
de concentración. La Torá Oral corría peligro
de ser olvidada, jas veshalom. Los Sabios, por lo tanto,
aplicaron una regla Sinaítica, transmitida por Moshé,
que autorizaba a los Sabios de la Torá líderes
de una generación a tomar ciertas medidas de emergencia
a fin de asegurar la supervivencia de la Torá. Dicha
medida de emergencia a fin de preservar la integridad de la
Torá, fue la de emprender la compilación de la
Torá Oral en varios volúmenes escritos. Estos
son conocidos como la Mishná y la Guemará
(Talmud). Se trataba de una empresa gigantesca que solo podría
ser lograda por varias generaciones de los estudiosos de Torá
más brillantes (aprox. 3450- 4230). Fue concluida exitosamente
con la obvia ayuda del Todopoderoso.
Los Sabios
codificaron adecuadamente las halajot, leyes religiosas que
Hashem habla encomendado a Moshé. Sin embargo, surgió
un problema, respecto de cómo registrar la ética
Divina y las enseñanzas de moral que Hashem había
revelado a Moshé. Estas contenían principios morales
e ideológicamente profundos que, cuando estuvieran escritos,
podrían ser leídos por estudiantes de carácter
impuro. Los Sabios temieron que, cualquiera que no estuviese
guiado por el Temor Divino y que estudiara la verdadera ética
de la Torá, podría distorsionar su significado,
aún si fuera un erudito. Y si los futuros estudiosos
de éstas explicaciones, los Midrashím, fueran
tambien ignorantes, seguramente sacarían deducciones
erróneas.
Sin embargo,
los Sabios decidieron poner por escrito las enseñanzas
morales de la Torá, pero mediante un código secreto.
Sólo serían comprensibles para quienes poseyeran
la clave del código maestro. Por lo tanto, disimularon
dichas enseñanzas morales Divinas, los Midrashim,
en cuentos, adivinanzas, parábolas y proverbios enigmáticos.
Estos serían inteligibles para los legos, sólo
serían descifrados por un circulo limitado de estudiosos
de la Torá cuyos maestros les hubieran transmitido dichas
claves. Estos, a su vez, revelaron a sus discípulos que
el texto literal de los Midrashim es solamente una investidura
exterior que disimula su alma y verdadera esencia. Si alguien
leyera los Midrashim sin estar familiarizado con el código,
eludiría su verdadero significado.
A continuación
figura una lista parcial de axiomas relacionadas con los Midrashim:
- Relacionan principios éticos y morales profundos
mediante parábolas y comparaciones aparentementes simples.
- Para
los principiantes, muchas máximas de nuestros Sabios
parecen verdaderas en su sentido absoluto. En realidad, son
únicamente aplicables a una esfera limitada - a un tiempo,
lugar o sujeto determinado. Por lo tanto, un extraño
que no está acostumbrado a su aplicación limitada
o a un Mídrash en particular puede ser confundido. Para
él contradice otra afirmación de los Sabios.
- Los Sabios
sabían, por tradición, que Hashem, cuando concibió
la Torá, invistió cada palabra y cada letra con
un vasto número de diferentes significados, todos ellos
verdaderos.
- Los Sabios,
a veces, ocultaban una profunda moral tras principios aparentemente
científicos, aceptables en su época. En realidad,
no les preocupaba su validez científica, sino la lección
moral que ocultaban.
- Es imposible
comprender Midrashim salvo que una persona se haya interiorizado
previamente de ciertos conceptos fundamentales. Por ejemplo,
es evidente que todas las leyes naturales están regidas
por fuerzas espirituales- ángeles, shedim y mazikim.
Las leyes de la naturaleza operan únicamente por el resplandor
del Mundo Celestial. A la inversa, cada uno de los movimientos
del hombre deja una huella espiritual en el Mundo Celestial.
- También
es importante tener en cuenta que si nuestros Sabios presentan
diferentes puntos de vista sobre un mismo tema todos ellos contienen
un determinado aspecto de la realidad. Aunque aparentemente
resulte contradictorio, todos contienen la verdad en cierto
sentido.
- Nuestros
Sabios sostenían una tradición por la cual cada
pasuk de la Torá aparte de ser verdadero en su sentido
más simple y obvio, también contenía un
vasto número de alusiones a eventos pasados y futuros.
Ellos explicaban los pesukim de acuerdo con las leyes Divinas
para la interpretación de la Torá.
Los Midrashim
nos inspiran temor y amor hacia el Creador cuando se refieren
a Su grandeza, la unicidad del pueblo Judío, la santidad
de los tzadikim y la recompensa divina en éste mundo
y en el mundo- por- venir. Por lo tanto, también se los
llama "hagadot" que en Arameo deriva de la raíz "atraer",
pues captura los corazones del lector, atrayéndolo a
servir al Todopoderoso.
Cuando
leemos los Midrashím, debemos tener en cuenta que fueron
registrados por nuestros Sabios, cuya talla y santidad era tal
que podían vivir milagros. La Guemará relata un
ejemplo (Taanit 24a)
R..Elazar
Ish Bartota distribuía entre los pobres hasta el último
centavo que poseía. Era conocido por su caridad que no
era proporcional a sus ingresos, por lo que se privaba de necesidades
elementales. Por lo tanto, los recaudadores de caridad judíos
trataban de evitarlo.
El día del casamiento de la hija de R. Elazar era inminente.
El fué al mercado a comprar los alimentos para la boda.
Mientras caminaba por las calles, los recaudadores de fondos
pasaron, en cuanto notaron la presencia de R. Elazar trataron
de esconderse, pero fue demasiado tarde. El los había
detectado e iba tras ellos. Cuando los alcanzó, les dijo
- Les ruego que me digan por qué causa están recaudando
fondos.
Para una niña y un niño huérfanos - contestaron.
-Están a punto de casarse y carecen de los fondos necesarios.
R.Elazar exclamó -Juró que tienen prioridad sobre
mi hija. Tomen todo el dinero que yo poseo y utilícenlo
para su casamiento.
R. Elazar vació sus bolsillos y les entregó su
dinero. Se guardó únicamente un zuz (una pequeña
moneda) con la cual compró un poco de grano. Cuando volvió
a su hogar, colocó el grano en su granero y fue al Beit
Hamidrash a estudiar
Más tarde, su mujer le preguntó a su hija -¿Qué
compró tu padre para tu boda?
-Un poco de grano- contestó ella. Fué al granero
y lo inspecciono, pero para su sorpresa, cuando trató
de abrir la puerta del granero no la pudo mover Estaba bloqueada
por muchas bolsas, de granos apiladas hasta el techo del granero.
La hijo de R. Elazar corrió al Beit Hamidrash llamó
a su padre, Ven a ver lo que tu buen amigo (el Todopoderoso)
hizo por ti. Le contó del milagro que había ocurrido.
R. Elazar hizó una promesa - Juro que estas provisiones
son como el hekdesh (comida sagrada). Tu participación
está limitado a un monto equivalente a todos los pobres
del K-Ial Israel.
Lá,Guemará pregunta por qué los milagros
evidentes son, otorgados a algunos de los Sabios. (Berajot 20a)
R. Papa
preguntó a Abaie - ¿Por qué somos diferentes a
las generaciones anteriores en que no vivimos milagros como
ellos? Y ésto a pesar de que nuestros conocimientos de
la Torá supera los de ellos.
El respondió
La diferencia es, que las generaciones anteriores estaban preparadas
para mayores sacrificios en aras de kidush Hashem (a fin de
santificar el Nombre de Hashem) mientras nosotros no estamos
preparados para lo mismo.
Hashem
actúa frente a un hombre de la misma manera que él
se conduce. Como las generaciones anteriores demostraron tener
un espíritu sobrenatural por el Honor Divino, El respondió
con hechos sobrenaturales en sus vidas, con milagros. Las generaciones
posteriores estaban dispuestas a sacrificar sus vidas por Hashem
también, pero únicamente si se los exigía
la halaja. Las generaciones anteriores, por el otro lado, desplegaban
mesirut nefesh (abnegación), aún en los casos
en que la Torá permitiera permanecer pasivo.
Las vidas de nuestros Sabios constituían un permanente
kídush Hashem. Su amor por Hashem se expresaba
no solamente en su estudio de la Torá y en sus plegarias
sino en trabajar, comer, dormir y en cada respiración.
R. Elazar Ish Bartota, quien encontró que el grano se
había multiplicado milagrosamente en su granero, dio
más tzedaka de la que por halaja se le exige a cada Judío.
Fué un moser nefesh por la mitzva. Las
necesidades de un hombre pobre eran más importantes a
sus ojos que las propias. (Consideren el abismo entre nuestro
mundo del pensamiento y el de él. Si se le sugiere a
una persona donar el dinero para una caridad en lugar de las
flores o un pródigo menú o un fotógrafo
en el casamiento de su hija, ¿cómo reaccionaría?)
Los Sabios que compilaron los Midrashim eran santos.
Para darnos una idea más de su grandeza, consideremos
la siguiente afirmación (Suka 21b):
"Hilel
tenía ochenta discípulos. Treinta de ellos eran
tan grandes que merecían la shejiná como la de
Moshe Rabeinu. Treinta merecían que la órbita
solar se detuviera como con Iehoshua Bin Nun. Veinte eran comunes.
El más grande entre ellos era Ionathan ben Uziel, el
menos importante, R. Iojanan ben Zakai. Acerca del menos importante,
Iojanan ben Zakai, se decía que no había versículo
de las Escrituras ni de la Mishna o del Talmud que no conociera;
había estudiado todas las halajot, Midrashim, las complicadas
alusiones ocultas de los versículos, y todas las normas
de los Sabios - no había ningún tema de la Torá
mayor o menor en el cual no estuviera versado. Entre los grandes,
Ionatan ben Uziel, se decía que mientras estudiaba Torá
los ángeles lo rodeaban para escucharlo. Como resultado
del fuego espiritual que emanaba, cualquier pájaro que
sobrevolaba sobre la cabeza de Ionatan ben Uziel mientras él
estudiaba, se quemaba."
Lo que
surge de lo anterior es que el estudio superficial de los Midrashim
no le hacen justicia. Cada palabra de nuestros Sabios sagrados
fué pronunciada con ruaj hakodesh (espíritu
Divino) en ellas. No se registró ningún Midrash
para contarnos un simple cuento - cada uno transmite un profundo
mensaje.
Por supuesto, una versión de los Midrashim en
castellano sólo proporciona un mero resplandor de la
santidad, belleza y sabiduría inherente al texto original
en Hebreo. La popularización de los Midrashim en castellano
no es otra cosa que una "medida de emergencia" necesaria para
satisfacer la imposibilidad de la mayoría de los lectores
de acceder a las fuentes originales.
Rezamos y esperamos antes que "la tierra se llene del conocimiento
de Hashem, como las aguas cubren el mar" (Ieshaiau 11:9).
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