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El impacto hebreo en la cultura occidental

(Selección extraída del libro "El impacto hebreo en la Cultura Occidental " por Dr. Heszel Klepfisz, © Editorial Universitaria, Panamá)

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(página 343)
¿Cuáles son los rasgos particulares por los que se caracteriza la contribución hebraica a la formación y el desarrollo de la cultura occidental?

Es, en primer término, una contribución que se distingue por su ímpetu dinamico y vigorosa energía creadora. No se ha resquebrajado ni cayo en una inercia intelectual en todos los cuatro mil años de su duración. Se inició con un diálogo impetuoso, el diálogo vital con D-os y con el hombre, que no ha sido interrumpido en las situaciones cambiantes y en las circunstancias más adversas. Otras civilizaciones antiguas, posteriores a la hebrea, como la griega o la romana, se mostraron, con el correr de los siglos, incapaces de mantener la energía creadora con que aparecieron en el escenario de la historia.

La búsqueda incesante, el reto continuo, el empeño de perseguir la verdad, de contribuir, de renovar, de transformar, el pensamiento permanentemente evolutivo, constituyen la singularidad del aporte judaico en los anales de la cultura, singularidad más notable aún si se tiene en cuenta que ésta surgió en Asia, donde las religiones y las filosofías propugnaban la pasividad, tal como lo expresaron sus máximos representantes Confucio, Buda y Lao Tze. La contribución judaica es tangible en toda la superficie del globo, en este atardecer del siglo veinte, al igual que lo era en las costas del Mediterraneo en los tiempos de Abraham y de Moises.

Es de sumo interés poner de relieve lo trascendental de la contribución hebraica, por la influencia que esta ha ejercido primordialmente en los conceptos religiosos y morales de occidente. Otras culturas irradiaron sobre el pensamiento filosófico del mundo occidental, sobre las escuelas literarias, las bellas artes, las ciencias y las instituciones políticas La cultura judía, además de dejar profundas huellas en todos esos ámbitos, dio al hombre occidental sus ideas religiosas y sus normas éticas. Las grandes religiones de occidente son creaciones del espíritu judío, y aunque recibieron también influencias de otras corrientes, ha sido éste el que las inspiró y orientó en la búsqueda de los divino y de lo humano. León Roth, en su ensayo El pensamiento judío como factor de la civilización, editado por la Unesco, señala que nos hemos acostumbrado en nuestros tiempos a las ideas en torno a D-os, Historia y Conciencia; pero el D-os, la Historia y la Conciencia a los que nos hemos acostumbrado son el D-os, la Historia y la Conciencia de la tradición judaica, y el hecho de que forman ya parte de nuestro ser íntimo, no les resta importancia e influencia decisiva en la mente del hombre. Al igual que el aire y el agua, esas ideas son necesidades elementales de nuestra vida, de las que nos damos cuenta sólo cuando nos hacen falta. Lo que nos incita a reflexionar en todo aquello que el mundo hubiese perdido si el legado hebreo no se hubiera convertido en la "patria espiritual" del hombre occidental.

En el análisis de la aportación judaica al patrimonio universal, se hace ostensible la importancia capital que ésta ha concedido a la educación. El aprecio por el intelecto caracteriza todas las épocas de la historia hebrea. Contrariamente a lo que sucedió en otras civilizaciones, la educación en el concepto hebraico, no estaba destinada a individuos elegidos o clases privilegiadas, sino que debían beneficiarse de ella también las masas del pueblo, considerándosela como base indispensable de todo adelanto espiritual y material. El mandato bíblico "y enseña las leyes a tus hijos" llegó a ser particularidad de todas las comunidades judías, en las que funcionaban centros de enseñanza y academias en categorías de verdaderas universidades, cuando todavía estos centros distaban mucho de su nacimiento en Europa. La sinagoga, además de institución consagrada a la plegaria, ha sido "casa de asamblea" para estudios de amplias proyecciones que se convirtieron en parte central del culto, lo que trascendió luego a la iglesia cristiana. A la luz de esta verdad se hace compresible el hecho de que los judíos han sido activos en la formación de centros de estudio y de obras relevantes del pensamiento en el mundo occidental.

"...El concepto de humanidad fue creado por los profetas hebreos y divulgado por los maestros que siguieron con su legado espiritual. La cultura judía es una encarnación no sólo de valores hebreos, sino también de valores humanos universales. La dispersión judía delineó con trazos más visibles y precisos los perfiles del universalismo judío, cuyo influjo experimentaron todos los sectores en el mundo...."

En esta época actual, que sin duda se destaca por el gigantesco y universalizado afán de llevar a la práctica los anhelos de justicia social en la sociedad humana, cabe muy bien tener en cuenta que éstos están fundamentados en la tradición judaica, en donde se encuentran sus raíces. La preocupación por las condiciones en que viven los campesinos y los obreros, la determinación de mejorar "la suerte de los pobres, las viudas y los huérfanos", y de edificar una sociedad equitativa en la que todos tengan iguales derechos e iguales deberes, son elementos sustanciales de la cultura judaica. Esta nació con un clamor apasionado por la justicia; hizo oír su protesta vehemente contra el maltrato y la violación de sus principios y sigue empeñada en la promulgación y el establecimiento definitivo de sus normas.

Dr. Heszel Klepfisz

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