Una
de las ramas más atractivas del estudio místico
es la del significado esencial de los números. El Maharal
de Praga, en muchos pasajes de su obra, explica tres de los
números principales. Presentamos a continuación
de modo muy resumido lo principal de su enseñanza.
El
número 6 refiere al mundo material ya que todo cuerpo
puede extenderse en seis direcciones: los cuatro puntos cardinales,
arriba y abajo. Esta es la razón por la que en el relato
bíblico el mundo material es creado en seis días.
El
número 7 refiere al ámbito espiritual, que puede
ser aprehendido a pesar de que la persona aún se encuentra
en su mundo físico. Es el alma de lo material, lo que
hace que un ente de sies lados sea considerado un objeto en
sí mismo. Esta es la razón por la que el nivel
espiritual del mundo, el Shabat, llega a nosotros en el séptimo
día.
El
número 8 refere a lo espiritual que habita en los ámbitos
superiores. No necesariamente se contacta con nuestro mundo
físico, y en el caso de hacerlo, entonces nosotros lo
consideramos un milagro. Esta es la razón por la que
la fiesta del milagro, Janucá se celebra durante
ocho días.
El
pensamiento helenista, encandilado por el 6, impulsa la ciencia
a través de su conocimiento circundante. el pensamiento
de la Torá entiende que su misión debe cumplirse
en el territorio del 6, mas se inspira en el 7 sin perder de
vista en ningún momento la espiritualidad del 8.
Janucá
y el número 8 se asocian de un modo estricto. Por un
lado -el más superficial, el revelado, la fiesta se celebra
durante ocho días, a causa del milagro del aceite que
debía alcanzar para encender el candelabro por un día,
mas lo hizo por ocho días. Sin embargo, aquí no
termina la relación con el 8. Quienes vencen a los griegos
son los renombrados Jashmonaim, nombre que contiene la
palabra hebrea ocho, shmone. Y el milagro se realiza
a través del aceite, el shemen, el cual también
comparte su raíz con el mismo número.