Estudiando
Bereshit
Estudio de los libros de la Torá
+100%-

Bereshit

Primer comentario (Gentileza “Joveret” )

Segundo comentario (Gentileza “la enseñanza semanal” de Jabad Lubavich, www.jabad.org.ar)

Tercer comentario

Cuarto comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)

 

Primer comentario: “Y sereis como D-s”

“Porque D”s sabe que en el dia que comais de el se os abriran los ojos y sereis como D”s, conocedores del bien y del mal” (Genesis III – 5)

Desde el mismo comienzo de la creacion del hombre, cuando apenas comenzaba a gozar de su condicion de tal en un mundo ideal -el Eden- fue tentado con el poder:

-y sereis como D”s-

El hombre, en lo mas profundo de su ser, teme serlo, porque ser hombre significa de acuerdo a su razonamiento erroneo: -dependencia- El hombre anhela en todos los campos de la vida: -independencia-. Valerse por si mismo, por cuanto ello le produce una sensacion de bienestar, seguridad, valorizacion y libertad. Hasta tal grado llega su anhelo de independencia que tambien quiere independizarse de D”s, fuente inagotable de bienestar, seguridad, valorizacion y libertad.

Como consecuencia de ese profundo temor, el hombre no confia en nadie, teme entregarse, por cuanto asocia hombre con vulnerabilidad. Y esta en lo cierto: el hombre es vulnerable en todas sus esferas, tanto fisicas como psiquicas. Mas olvida que no sera el poder el que le habra de otorgar la seguridad tan ansiada, ni en lo fisico y menos aun en lo animico. Porque nunca sera un D”s con mayuscula, apenas sera un dios con minuscula, tampoco eso sera, luego no sera ni un dios ni un hombre. Entonces, ¿que sera? -Nada-. Y no hay nada peor que el no ser. Es la anulacion total, que es todavia peor que la muerte. El versiculo lo confirma:

“Y se abrieron los ojos de ambos y supieron que estaban desnudos”. Genesis III – 7

Adan y Eva esperaban que cuando se les abrieren sus ojos serian poderosos. Serian los amos del bien y del mal, libres de toda imposicion. Gozarian de una independencia total, harian su plena voluntad. Mas no fue asi; cuando se les abrieron sus ojos, supieron que estaban desnudos, desprotegidos de D”s, expuestos y vulnerables a todos los peligros y accidentes.

Y llamo el Eterno D”s al hombre, y le dijo: “-¿Donde estas? Y respondio: “Tu voz oi en el jardin, y temi, porque estoy desnudo, y me escondi” ” (Genesis III – 9/10)

A la pregunta de D”s al hombre:

– ¿Donde estas?

El hombre no estaba. Se habia escondido. Tenia temor de su desnudez y vergüenza de su condicion humana, porque no era ni un dios ni un hombre. ¿Que era? Un gusano expuesto a ser aplastado por todos: la desilusion total. Ahora comprendio la advenencia Divina en toda su extension y elocuencia:

– Y del arbol del conocimiento del bien y del mal no comeras, porque en el dia que comieres de el, morir habras de morir” (Genesis II – 17).

Mas ya era tarde. El hombre entro en un circulo vicioso. Como no soporta la angustia del temor, busca ansiosamente la seguridad que le otorga el poder. Pero como ello no es mas que una ilusion, su efecto es pasajero y la necesidad de poder va en aumento. A mayor poder, mayor caida, y a mayor caida mayor poder.

Del Eden el hombre fue expulsado y anda errando por el mundo, buscando afanosamente el poder. El narcotico que ha causado el mayor numero de victimas en el mundo, ante el cual las mas potentes drogas palidecen, no son mas que simples e inofensivos brebajes.

El mundo ha puesto al servicio de ese temible narcotico las mentes mas prominentes. El hombre ya no se conforma con ser un dios de la espada. Ahora quiere ser un dios atomico. Mañana ¿que? De persistir el hombre por ese camino, al mundo le espera la hecatombe total. Conocera el bien mas se inclinara por el mal. El poder es excluyente: divide a los hombres, separa a los hermanos. Transforma al hombre en un verdadero monstruo, en una bestia insaciable de gloria y poder.

¿Que propone la Tora? No esconderse, vivir la realidad, ser lo que debemos ser y lo que realmente somos: -hombres-. No debemos temer y menos aun tener vergüenza de ser humanos. No necesitamos fincar nuestra proteccion en el poder y en la fuerza. D”s nos protegera. El objetivo del hombre debe ser extender sus manos hacia el Árbol de la Vida y comer de sus deliciosos y exquisitos frutos, y vivira feliz, sin temores ni angustias y orgulloso de su humanidad.

La Tora es el unico camino que ha de conducir al hombre de regreso al Eden. Es el prodigioso Árbol de la Vida, cuyos fabulosos frutos contienen la savia de la vida eterna. El rey sabio Salomon lo confirma cuando dice:

“Es (la Tora) el Arbol de la Vida, para los que se aferren a ella.” (Proverbios III – 18).

Aferremonos a la Tora, comamos de sus deliciosos frutos y retornemos al Eden. No existe peligro alguno de extraviarse: el camino del retorno esta perfectamente senialado; la dicha y la felicidad nos esperan alli. No seremos dioses, pero tampoco seremos gusanos. Seremos hombres, cuyo objetivo es conocer a D”s. La ciencia del futuro sera: Conocer al que dijo y el mundo se hizo.

Y lo conoceremos como lo afirma el profeta:

“…porque la tierra se llenara con el conocimiento del Eterno, como las aguas al mar cubren” (Isaias XI – 9).

Extraido del libro “Netivot Olam II” (“Sendas Eternas II”), del Rabino Samuel A. Miskin, Mexico


Segundo comentario: “El objetivo del descenso, un ascenso mayor”

El Talmud relata que el pecado del comer del Etz Hadaat (árbol de la Vida), y la posterior expulsión del primer hombre del Gan Eden, sucedió el mismo día de su creación es decir, el sexto día del Bereshit (Génesis). Pero esto despierta un interrogante: Al finalizar toda la creación de ése día la Torá expresa; “Y vio Di-s todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno”, ¿acaso también el pecado y su castigo están incluidos en el “muy bueno”?. Si observamos la explicación del Midrash sobre “muy bueno” la pregunta se hace más fuerte. “Bueno” se refiere al instinto del bien, y “muy” al instinto del mal. ¿Como se entiende esto?.

El objetivo del mal

Lo expuesto nos permite comprender la intención intrínseca de Di-s al crear el mal. La misma víbora que sedujo al pecado a Adam, y el instinto son Sus creaciones. Siendo el Creador la Esencia del Bien, debemos reconocer que el mal debe contener algún bien oculto. Este bien interior es la posibilidad de la Teshuvá. Si no existiese el mal, tampoco habría Teshuvá (retorno), el arrepentimiento y la superación del hombre por sobre sus faltas e instintos, que viene luego de que la persona ha pecado. El servicio a Di-s del penitente es tan fuerte por la sed de espiritualidad Divina, producto del anterior alejamiento que logra “transformar los pecados premeditados en méritos”.

La ventaja de la luz

Éste es el significado del “muy bueno” que se enuncia en el sexto día de la Creación. Lo creado anteriormente simboliza el bien absoluto y lo perfecto sobre lo que se expresa: “Y vio Di-s que era bueno”. Pero sobre la creación del hombre con un instinto del mal esta dicho “muy bueno”, ya que por medio de este desafío es posible alcanzar una mayor elevación espiritual. El pecado en sí es mal absoluto, ya que es contrario a la Voluntad Divina, pero cuando el hombre se arrepiente del mal cometido y retorna a Di-s y Su Torá, le es posible alcanzar una altura superior a la de los tzadikim (justos), ya que la luz que se genera a partir de la oscuridad, es más potente que la luz que ilumina donde nunca la hubo.

Es posible apelar

Aquí encontramos la respuesta para el ser humano, que puede lamentarse diciendo que nada puede reclamársele ya que desde un principio ha sido creado con un instinto que lo lleva hacia el pecado. A él le dice el relato de esta Parshá: “¡Todo lo contrario! Todo el motivo por el cual fue creado el instinto del mal es para alcanzar una perfección superior, en el servicio a Di-s por medio de la Teshuvá”. Así llegamos al “muy bueno”, que es el refinamiento completo con la llegada del Mashíaj pronto en nuestros días!. SEFER HASIJOT 5749, TOMO 1, PAG 23.


Tercer comentario: ¿Quién, Yo?, Culpable?

“Y Di-s dijo a Cain: “Donde esta Abel, tu hermano?”. Y dijo el: “No se. Acaso soy yo el guardian de mi hermano?”. (Bereshit 4:9)

Cual era el proposito de este dialogo entre Hashem y Cain? Cain ciertamente sabia que Hashem todo lo conoce y que aun lo oculto es revelado ante El!

Rab Simja Bunim de Pzysja explica que esta confrontacion sirvio para clarificar a quien se debia culpar por la muerte de Abel. Cuando interrogo a Cain por el paradero de su hermano, Hashem dejo inferir que Cain era responsable por aquel, y que el optar por el bien o por el mal estaba dentro de su libre eleccion. Cain ciertamente debia saber que era merecedor de un castigo, que era culpable.

Cain habia tenido la impresion de que como habia matado a Abel, existia seguramente un decreto divino que determinaba ese destino para su hermano, siendo el, Cain, solo un instrumento para llevarlo a cabo. Con su contestacion: “acaso soy yo el guardian de mi hermano?”, implicaba que Hashem es El Guardian del Mundo y que, como lo sucedido figuraba en Su plan, el no resultaba culpable de nada.

Sabemos, por supuesto, que esta tendencia de pensamiento es totalmente ilogica. Tenemos libre albedrio; plena libertad para elegir entre el bien y el mal. Por lo tanto somos los unicos responsables de nuestros actos, sean buenos o malos.

La responsabilidad es algo muy dificil de aceptar para el ser humano. Nuestro mecanismo interno de defensa no nos permite admitir la responsabilidad por nuestros actos. De hecho, muy frecuentemente, antes que aceptar nuestra culpa procedemos a endosarsela a otros: companeros de trabajo, nuestro conyuge, nuestros hijos, etc.

Por que es tan dificil aceptar la culpa? Quizas porque nos gusta pensar que somos perfectos y no nos podemos imaginar que realmente pudimos haber hecho algo que muestre nuestra imperfeccion o nuestros defectos.

Sin embargo, para lograr una rectificacion personal debemos adquirir total conciencia de nuestras transgresiones.En muchas ocasiones, si pudieramos aceptar nuestra responsabilidad tendriamos un efecto mucho mas positivo en nuestro ambiente. Para citar algunos ejemplos: si hemos provocado que otros se alejen del camino de la Tora, debemos enmendar lo hecho y aceptar sobre nosotros la responsabilidad de ser en el futuro, mejores ejemplos de conducta. O el haber dicho una palabra de Lashon Ha-ra (maledicencia, calumnia), no solo nos hace responsables de una terrible transgresion, sino que hace caer junto a nosotros a aquellos que eventualmente nos estan escuchando. Y la implicancia es muchisimo mayor cuando se trata de alguien que es mas respetado y escuchado en la comunidad.

Debemos asimismo abstenernos de echar la culpa sobre otros. Innumerables veces, en nuestro intento de salvarnos de una critica o en nuestra busqueda del culpable de alguna falta cometida, tendemos a culpar a cualquier inocente que circunstancialmente pase o se encuentre a nuestro lado, sin ponernos a reflexionar en el daño que puede provocar nuestra equivocacion. Y aun si uno se encuentra frente al verdadero autor de la falta, se debe hablar con suficiente cuidado para lograr su rectificacion sin herir la susceptibilidad.

(Fuentes:R” D.Goldwasser)


Cuarto comentario – El jardín del Edén

¿Cómo se imagina Ud. el Jardín del Edén? – “¿El Jardín del Edén? – pregunta Ud. – ¡Y… no sé! Nunca lo pensé en serio”. Supongo que Ud. jamás ha estado en aquel hermoso lugar, ni tampoco tiene conocidos que lo hayan visitado y que le puedan informar al respecto. No le queda entonces otra opción, sino hacer uso de su imaginación. ¿Se anima a divagar por un rato? ¿Cómo fantasea Ud. un lugar atractivo? “Y… que tenga, pues, un buen clima, soleado, fresco, con una brisa agradable y no muy caluroso, árboles de distintos tonos y flores encantadoras con rico perfume, el mar tranquilo…” “Un lugar en el que desparezcan todos los problemas, que no haya que preocuparse por absolutamente nada (salvo elegir la playa en donde quiere pasar el día), libre del stress y de la contaminación ambiental de la ciudad…” Muy lindo – y… ¿a qué hay que dedicarse en ese lugar tan atractivo? – le vuelvo a consultar. “¡¿Dedicarse?!” – dice Ud. – “¡¿trabajar?! ¡Cómo trabajar! ¡Si es atractivo, pues no hay que trabajar, porque si tengo que salir a trabajar, entonces deja de ser atractivo!”

Bien, entonces. Analicemos juntos el texto de la Torá en el que describe las condiciones de vida del Jardín del Edén, el lugar al cual D”s invitó a vivir y en dónde colocó D”s a al primer pareja de seres humanos: A Adam (Adán) y a Javá (Eva). Posiblemente acertemos en nuestra evaluación del lugar ideal, o quizás no tanto. (Antes de seguir, debo aclarar que el término “Edén” se utiliza en la literatura rabínica indistintamente para hablar del sitio físico terrenal en el cual estuvieron oportunamente Adam y Javá, por un lado, y, por el otro, del “lugar” espiritual en el cual habitan las almas justas después de fallecer. En este fascículo, hablaremos únicamente del primero de ambos).

“Y D”s hizo crecer de la tierra (en el Jardín del Edén) todo árbol placentero a la vista y beneficioso para comer…” (Bereshit 2:9) Hasta aquí coincide con su fantasía. Efectivamente, la Torá confirma que esto no es ficción, y, al menos, los fascinantes y maravillosos árboles indudablemente existen en el Edén. Sin embargo, sigamos adelante con la Torá: “Y tomó D”s a Adam… y lo colocó en el Jardín del Edén, “para trabajarlo y cuidarlo” (Bereshit 2:15).

De este versículo se entiende claramente que Adam no fue creado dentro del Jardín del Edén, sino que fue engendrado afuera de él y recién luego, D”s lo indujo a ingresar. Adam conoció el “mundo de afuera” (en el cual estamos insertos nosotros), que evidentemente deja lo que desear, en particular si uno lo compara con la belleza del Jardín del Edén. En otras palabras, Adam era consciente que el Edén en el cual habitaba era un lugar privilegiado y que podía llegar a perderlo si no se conducía de acuerdo a lo que se esperaba de él. Podemos suponer que D”s quiere que la persona aprecie lo que posee, y en el caso de Adam, le dio la oportunidad de conocer que las ventajas del Edén, no eran generalizadas.

Asimismo, el versículo declara rotundamente que el objetivo de la vida del Edén era “para trabajarlo y cuidarlo”. “¿De qué trabajo y de qué cuidado se habla aquí? Si se tratara de plantar árboles, eso no puede ser, porque ya los plantó D”s. Tampoco se puede tratar de la necesidad de riego, pues ya dice “y salía un río del Edén para irrigar el Jardín” (Bereshit 2:10). ¿De qué se trata entonces? El “trabajo” se refiere a la dedicación al estudio de la Torá, y “cuidar” se alude al cumplimiento de la Mitzvot.” (Pirkéi d-Rabi Eliezer 12). Aun si el “trabajo” y el “cuidado” del Jardín fuesen literales (refiriéndose a arar, sembrar, etc.) como algunas autoridades opinan, la tarea no deja de ser espiritual, por el solo hecho que el cumplimiento de estas tareas respondían a la consigna que D”s le había encomendado. De un modo u otro, la vida en el Edén no era ociosa. El ocio no tiene lugar en el judaísmo ni en el plan de D”s para la humanidad en su totalidad. La actitud reacia al trabajo como un “mal necesario” al que hay que volver todos los días lunes – una postura que tiene mucha difusión en nuestra sociedad (los “caballeros” medievales también suponían que trabajar era cosa de esclavos, pero no para gente de su propia categoría que dedicaba su tiempo a cazar, a los duelos, o simplemente a no hacer nada) – no coincide en absoluto con la Torá. Así que, (espero no decepcionarlos demasiado) Adam debía trabajar, pues el trabajo es bueno. No solo eso, sino que recién luego que Adam trabajara, podría disfrutar de los placeres del Edén, pues solamente después de este versículo, D”s le dice a Adam (Bereshit 2:16) “de todo árbol del Jardín has de comer…” “¡Qué valioso que es el trabajo, pues aun Adam no probó nada antes de haber trabajado!” dice en Avot d-Rabi Natan, basándose en este hecho.

Rash”í explica las primeras palabras de este versículo: “y tomó D”s” en el sentido que “lo tomó con palabras, persuadiéndolo a ingresar al Jardín del Edén”. La pregunta obvia es: ¿Para qué necesitaba D”s seducir a Adam para que entre a un lugar superior? ¿No es obvio que Adam por si solo quisiera habitar en este jardín tan “exclusivo”? Antes de responder esta pregunta, debo aclarar que Rash”í aplica la misma explicación en lo demás lugares en los que la Torá emplea la palabra “tomar” con respecto a una persona. En todos los casos, uno se sorprende que los interesados realmente deban ser convencidos, pues en todas las instancias análogas, la proposición parece ser un privilegio para el candidato. Veamos: Sará persuadió a Hagar a que se quiera casar con su marido para tener hijos con él (Bereshit 16:3). Moshé persuadió a Aharón y a sus hijos para que tomen el cargo de Kohanim (sacerdotes) (Vaikrá 8:2). Más tarde sucedió la situación equivalente al momento de asumir de los Leviim (levitas) (Bamidbar 8:6). ¿A qué se debe que todas estas oportunidades se requirió, a su vez, hacer uso de la persuasión para convencer? Posiblemente la respuesta sea la siguiente: en todos los casos mencionados, el ofrecimiento se trató de una progresión espiritual. Adelantar en materia mística, significa un compromiso en todo nivel de vivir irrevocablemente acorde a la categoría religiosa correspondiente al grado espiritual ansiado. Dado que nada, absolutamente nada, es gratis en la vida, y todo privilegio debe ser correspondido y compensado con una conducta equilibrada, una persona consciente y coherente, toma en cuenta todos los aspectos relacionados con su progreso, de modo que las decisiones adoptadas se mantengan con el tiempo y ayuden a crecer aun más. En todos los casos que mencionamos, Adam, Hagar, Aharón y los Leviim temieron que no estaban aún capacitados para este próximo paso en sus vidas.

Volviendo a Adam y Javá. Después de pecar, D”s les indicó que el Jardín del Edén ya no era el lugar indicado para su nuevo estado espiritual frustrado, es decir, que el nivel de Adam no era proporcionado a los desafíos que ofrece el Jardín del Edén. A esa altura de los acontecimientos, Adam creyó que por si solo podría aún recuperar lo que había quebrantado (habitualmente las personas no son lúcidas respecto a sus propios deslices y no advierten sus caídas morales). Pero no había de ser así. D”s lo debió echar del lugar para que reconociera que le faltaban temporalmente las condiciones para vivir en el Edén. Debería retornar al mundo menos favorecido y recuperarse para volver a ser apto e ingresar nuevamente. A la entrada del Jardín del Edén, D”s colocó a los “Keruvim”, por un lado y una lanza giratoria, por otro. ¿Qué función cumplen los Keruvim? R.Sh.R.Hirsch sz”l compara esta mención de estos Keruvim con las imágenes que estaban apostadas encima del Arca de la Tablas de la Ley en el Mishkán (santuario), y explica que, del mismo modo que allí, los Keruvim representan a las personas derechas y santas que surgen del correcto y minucioso cumplimiento de la Ley de la Torá. Estos son, entonces, los “modelos” de vida de personas con quienes compartimos la vida en cada generación. Si emulamos su eximia conducta, nos acercamos en el camino para retornar al Edén. De modo contrario, intervienen las lanzas giratorias que nos hacen ver la desviación y nos instan a poner nuestras miras rumbo al Edén. Si queremos, o no, nuestro destino está fijado. Depende de nosotros, que el camino no sea traumático. Sin embargo, como seres Di-vinos nos corresponde el espacio inmejorable que D”s creó para nosotros. Ese lugar no es lo que nosotros, con nuestros conceptos limitados apreciamos. Pero es lo óptimo para D”s.

Daniel Oppenheimer

2 comentarios
  1. Manolo Giron

    desde hace algún tiempo he venido escudriñando las escrituras y me he interesado en encontrar la verdad de las mismas he leído la reina Valera, peshita,Midrash,etc.he encontrado verdadera lectura en versiones hebraicas y las he considerado verdaderas paz y bendiciones para todos ustedes que se esfuerzan en estas literaturas.

    01/11/2016 a las 20:51
  2. Juan Carlos Cevo R.

    Muchas gracias por sus excelentes enseñanzas y ayuda a vivir bajo el árbol de la vida que es la Torah.

    28/10/2017 a las 18:56

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