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Psicología
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Bereshít el comienzo del retorno

La Creación es el proceso temporal-espacial, necesario, a través del cual el alma toma conciencia de su identidad y origen. Pero nuestra esencia, el alma, existe eternamente en un plano infinito, Ein-Sof. Allí es donde realmente somos, en HaKadósh Barúj Hú, hasta entonces el tiempo va consumiendo nuestra identificación con lo ilusorio hasta que finalmente tomamos conciencia de lo esencial, lo eterno e infinito.

Las dos coordenadas básicas de la Creación son el espacio y el tiempo, es decir que nuestro deseo de recibir se mueve dentro del ámbito de la Creación (espacio y tiempo) para lograr satisfacer sus ansias de plenitud

El comienzo del Tiempo
Bereshít se traduce como “En el principio”. Lo que la Kabalá nos revela es que ese principio se refiere a nuestra percepción, pero que “antes” hay otra realidad que existe más allá de la conciencia humana.

Antes en términos espirituales significa causas y después consecuencias. Cuando observamos un objeto, un libro por ejemplo, tenemos ante nosotros el resultado de la elaboración intencionada de alguien que sintió deseo de expresar ciertas ideas; por lo tanto pensó, escribió y finalmente publicó el libro. Lo mismo sucede con todos los procesos, desde el detalle más pequeño hasta la Creación en su totalidad. Todo obedece a causas interiores-espirituales que posteriormente se manifiestan en la realidad material. Para captar esas causas el ser humano debe aprender a expandir su conciencia, a partir del mundo material-sensorial, al plano espiritual.

La lógica nos dice que no hay limite, siempre hay algo después. Similar sucede con el tiempo, antes del principio hay un antes… siempre hay un antes. La Torá entendida a través de la tradición interior de Israel, la Kabalá, nos enseña que ese proceso de retroceder en el tiempo y en las causas hasta el principio primero tiene un fin y es la Causa Primera, Causa que no tiene causa. Este concepto escapa a nuestra actual comprensión. La Causa de todas las causas es denominada por la Kabalá: Ein Sof cuyo significado es Infinito. Ein Sof define el estado que unifica a quien percibe con lo percibido y con la percepción. Quien percibe es el deseo, lo percibido es la plenitud (deseada) y la percepción designa el proceso a través del cual quien percibe aprehende a lo percibido. Estos tres aspectos se manifiestan ante nuestra percepción material-sensorial como espacio, energía y tiempo respectivamente. Ein Sof es el estado que armoniza a todos los espacios, energías y tiempos, siendo la Creación sólo una forma que el Ein Sof adopta ante nuestra percepción.

La Creación enmarca el lapso en que la conciencia del deseo está inmersa en la multiplicidad, en la pregunta que busca su respuesta, la plenitud. Ein Sof desactiva la búsqueda y activa la plenitud ya que así como la respuesta al ser comprendida colma la pregunta, el disfrute anula la búsqueda de placer, nadie pregunta lo que ya sabe ni busca lo que posee. Mientras que todo y todos no alcancemos el estado de Ein Sof la Creación permanece vigente. Posteriormente, la Creación como tal desaparece y con ella la búsqueda; entonces surge el disfrute infinito, el fin de los tiempos. La Creación brinda el espacio para que el deseo logre alcanzar lo infinito. El deseo prueba una y otra forma y, al ir descartando por conciencia o a través del sufrimiento, aprende a reconocer lo bueno y lo malo, lo que lo conduce a la plenitud y lo que lo aleja de ella.

¿Por qué no podemos detener el tiempo?
Ein Sof es el ámbito de la plenitud donde no percibimos diferencia entre ésta y el deseo de recibirla, allí trascendemos el tiempo y el espacio y percibimos toda la realidad unificada en un presente continuo. En cambio, cuando anhelamos la plenitud que no poseemos, surge el movimiento en pos del placer, lo que genera la conciencia temporal-espacial, pasado, presente y futuro. Es la realidad de este mundo, donde el presente se transforma inmediatamente en pasado, ya que no podemos detener el tiempo al alcanzar la plenitud anhelada, siendo que aquí no es imposible disfrutar eternamente. Nuestra realidad material-sensorial es un mundo de búsquedas y cambios donde el desafío consiste en aprehender el orden superior que nos enseñe a discernir en la forma correcta para que alcancemos nuestro destino. Tarde o temprano todo y todos alcanzamos nuestro destino, pero la forma y el tiempo en que ese proceso se realiza depende de la fuerza de voluntad que desarrollemos para superar la atracción que ejerce el ámbito material-sensorial cuando se transforma en un fin en sí mismo.

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