HALEL
Ein -Sof, la plenitud infinita
Los estados del alma
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Atzmut, Ein Sof, Neshama II

« La palabra mundo, en hebreo “olam”, proviene del verbo “lehialém” que significa ocultar. Es decir que cada mundo es un ocultamiento de su estado precedente, y el mundo superior es a su vez generador y causante de su inmediato inferior »

Los 5 estratos del alma con su infinidad de gradaciones son los grados de la Luz del Infinito revestidos en la conciencia, voluntad y deseos del hombre.

Estos 5 grados son las Luces que luego van a iluminar gradualmente los ocultamientos producidos por el acto del tzimtzúm/contracción original del deseo de recibir la Luz del Infinito, en los 5 mundos denominados :Adam Kadmón, Atzilút, Briá, Ietzirá y Asiá.

La palabra mundo, en hebreo olam, proviene del verbo lehialém que significa ocultar. Es decir que cada mundo es un ocultamiento de su estado precedente, y el mundo superior es a su vez generador y causante de su inmediato inferior. La relación entre los mundos está regida por la ley de causa y efecto, siendo que todo lo que sucede en los mundos inferiores es el resultado de cómo éstos reciben lo superior, y no cómo lo superior es en sí mismo. La única posibilidad de que los mundos inferiores expandan sus límites y se unifiquen con los superiores es elevándose hacia ellos. Esto sólo se logra refinando nuestros deseos, nuestra voluntad y conciencia.
La realización de este proceso requiere el conocimiento y la puesta en práctica de los aspectos fundamentales de la Sabiduría de la Kabalá, que son :

MAASE BERESHIT: conocimiento y conciencia de los mundos, planos y grados que rigen la Creación. En el lenguaje de la Kabalá ellos son designados con nombres muy precisos que indican, para el iniciado, la distancia espiritual con respecto a los estados superiores y al origen, el Infinito/Ein – Sof.
El estudio de este “mapa” (diagrana 5) y su nomenclatura, introduce al iniciado en los diferentes grados y voluntades existentes, y depende del esfuerzo personal de éste para que dicho estudio trascienda el plano mental y pase a ser espiritualmente aplicable.

MAASE MERKABA: trabajo espiritual del hombre en su ascenso gradual por los mundos. La base de este estudio es el refinamiento de nuestra voluntad y deseos personales sin lo cual no se “abren” las puertas de nuestro corazón, que es el lugar donde está la merkabá, la carroza, que puede llevarnos hacia los mundos superiores.
En maasé merkabá es fundamental trabajar el ratzón lekabel/voluntad y deseo de recibir y el ratzón lehashpía / voluntad y deseo de dar y beneficiar, ya que el ratzón lekabel hace descender la carroza hacia los mundos inferiores y el ratzón lehashpía la eleva hacia los mundos superiores. En este aspecto reside, en definitiva, el libre albedrío del hombre: ratzón lekabel, deseo de recibir egoísta o ratzón lehashpía, deseo de dar y beneficiar.

Ratzón, deseo y voluntad, es lo que produce todos los movimientos en el hombre, tanto en lo personal como en lo colectivo, en lo espiritual y en lo material. Todo es parte de una y única realidad indivisible de la cual cada Neshamá es una manifestación.
El trabajo del hombre consiste en transformar su ratzón lekabel en ratzón lehashpía. El ratzón lekabel es imposible de anular ya que es toda la Creación y la fuerza que mueve nuestra vida. El trabajo espiritual conciente consiste en que nuestro deseo de recibir sea un deseo de recibir para dar. De esa forma elevamos nuestro pequeño y limitado mundo al Infinito/Ein – Sof donde todas las Neshamót son UNA y todos los olamót/mundos, son UNO.

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